De entre las múltiples variables a las que el mercado presta atención respecto de la economía de un país como Argentina, hay una que se destaca por anunciar qué es lo que hoy los inversores miran y ponderan y que no tiene que ver necesariamente con la estabilidad cambiaria.
El REM, la encuesta que realiza el Banco Central a economistas, consultoras, centros de investigación y bancos, es una herramienta ya tradicional utilizada para entender las expectativas a corto y mediano plazo.
Allí se expresan, entre otras cosas, las proyecciones sobre inflación, actividad, dólar, tasas, comercio exterior, resultado fiscal y desempleo.
En un contexto con un índice de precios que parece obstinado en no recortarse y que mostró un número alto en marzo, los ojos podrían estar puestos en ese pronóstico que para abril quedó en 2,6% y que, esperan los analistas, vaya bajando a lo largo de los próximos meses para ubicarse cerca del 2% hacia fin de año.
Mientras tanto, el mercado también cree que habrá una devaluación muy controlada, con un crawling lento que llevaría al dólar oficial a superar los $ 1600 hacia diciembre.
A eso se suma otra novedad: el Top 10 —los analistas que más aciertan a los pronósticos— recortó su expectativa de crecimiento anual a 2,5%. Para el mercado no hay escenario de recesión, pero sí una economía que crecería más lentamente de lo que se esperaba meses atrás.
El dato que más llamó la atención del REM
Sin embargo, el dato más llamativo del relevamiento aparece en otro lado: el consenso casi absoluto sobre el resultado fiscal.
Mientras las opiniones sobre inflación muestran diferencias importantes —las proyecciones para 2026 van desde el 19% hasta el 34,9% anual—, también existe una fuerte dispersión respecto del dólar oficial, que para diciembre es ubicado entre $ 1416 y $ 1952 según el analista consultado. Lo mismo ocurre con la actividad económica: algunos esperan un crecimiento de apenas 0,7% y otros lo estiran hasta el 4%.
Ese desacuerdo generalizado contrasta con la homogeneidad que aparece en materia fiscal. Ninguno de los 45 participantes del REM espera que el superávit primario quede por debajo de los $ 9 billones.

El dato no es menor para la historia económica argentina. Durante décadas, el desequilibrio fiscal fue leído por el mercado como uno de los principales problemas estructurales del país.
En distintos gobiernos, incluso cuando existían dudas sobre inflación o tipo de cambio, el interrogante de fondo terminaba siendo si el Tesoro podría sostener sus cuentas sin volver a emitir dinero o endeudarse de manera descontrolada.
La principal ancla del programa económico
En ese sentido, el REM parece mostrar un cambio de percepción sobre el núcleo del programa económico de Javier Milei.
El mercado puede discutir cuál será el ritmo de la desinflación, si existe atraso cambiario o cuán fuerte será la recuperación económica, pero no parece descreer de la voluntad oficial de sostener el ajuste fiscal.
Esa percepción ayuda a explicar parte del comportamiento reciente de los activos financieros argentinos. Aunque persisten dudas sobre variables clave y el escenario internacional se volvió más volátil, el equilibrio fiscal aparece hoy como la principal ancla de credibilidad del programa económico.
Porque, incluso entre analistas con visiones muy distintas sobre el futuro de la economía, parece existir una idea compartida: Milei podrá modificar muchas cosas de su esquema económico, pero difícilmente abandone la motosierra.
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