Paritarias 2022: qué aumento salarial pedirán los gremios y qué expectativas tienen sobre la inflación

En el sindicalismo ya se preparan para la nueva ronda de negociaciones salariales y hacen números sobre el piso para los reclamos de recomposición salarial. Apuestan a que el Gobierno garantice la recuperación del salario real

Aunque aún no culminó 2021 y todavía son muchas las actividades en las que no se terminaron de aplicar los incrementos salariales acordados este año, en la primera línea de la CGT ya comenzaron a diseñar la estrategia con la que los gremios se sentarán a negociar sus respectivas paritarias en la ronda 2022

Y en esa línea, las voces sindicales son coincidentes en prever un escenario muy similar al del año que termina: un esquema de aumentos salariales en torno al 50% y la garantía de revisiones periódicas de los convenios en base a la evolución de la inflación.

"Vamos a estar en el mismo mundo", graficó ante este diario uno de los referentes de la cúpula de la central obrera. Argumentó al respecto que, más allá de las previsiones presupuestarias del ministro de Economía, Martín Guzmán, de una inflación del 33% para los próximos doce meses, no tienen elementos concretos para esperar un cambio sustancial en la evolución de los precios.

"Algunos pronósticos anticipan que estaremos repitiendo la pauta inflacionaria de este año y otros más pesimistas ya hablan de 57% o 60%. La dinámica de la inflación se va a sostener porque no hay medidas ni decisiones concretas del Gobierno para modificarla", advirtió.

El mismo dirigente al igual que otros dos de sus pares de la conducción cegetista adelantaron que frente a esas previsiones los gremios plantearán reclamos salariales de al menos un 50% con la garantía de que puedan ser revisados cada tres o cuatro meses en caso de que la evolución de los precios supere ese nivel de actualización. La decisión de asegurar la recuperación de los ingresos reales de los trabajadores será otro de los objetivos con los que los sindicatos ya se preparan para la nueva ronda de paritarias.

Ente los gremialistas afirman que por ahora el tema no fue conversado con los funcionarios del Gobierno con los que se reunieron en las últimas semanas, incluido el propio Guzmán. 

Pero no descartan que la Casa Rosada vuelva a la carga con la idea de avanzar en un acuerdo de precios y salarios como el que entidades empresarias y sindicales suscribieron en febrero de este año y que apuntaba a contener expectativas en torno a la inflación entonces presupuestada del 29%, aunque el correr de los meses y el aumento generalizado de los precios forzó la revisión de las paritarias cerradas con ese porcentaje de incremento y la negociación de mejoras adicionales hasta redondear pautas de entre el 45% y el 50%.

Sin grandes cambios en el horizonte de precios, en la CGT admiten que se allanarían a firmar nuevamente un compromiso de esas características (esta vez con la previsión de 33% de inflación), pero solo en el caso de que se replique también la garantía de poder renegociar los aumentos. "No se si tiene mucho sentido firmar algo que desde el vamos se sabe que no se va a cumplir", se sinceró otro dirigente.

Tras acumular una caída del salario real en torno al 20% en los últimos tres años, entre la dirigencia gremial esperan que el cierre de 2021 modifique esa tendencia y se cumpla en parte el compromiso de la administración de Alberto Fernández de una recuperación de los ingresos de los asalariados. "Creemos que en la mayoría de las actividades se terminará cerrando uno o dos puntos por encima de la inflación. No será todo lo que se esperaba, pero no habrá otra caída del poder de compra de los trabajadores", pronosticó el referente de un importante sindicato de servicios.

A contramarcha de esas expectativas, en la cúpula cegetista la preocupación por estos días se concentra en las conversaciones que el Gobierno lleva adelante con el FMI para cerrar un acuerdo por la renegociación de la deuda de u$s 45.000 millones y el impacto de un eventual entendimiento en el escenario económico del próximo año. En ese sentido son varios los dirigentes que ya admiten por lo bajo su temor sobre la posibilidad de que el acuerdo con el organismo internacional derive en un ajuste con efectos sociales profundos sobre trabajadores y sectores vulnerables.

"Hoy la sociedad no se banca un ajuste más porque la situación es muy complicada", advirtió otro gremialista y apuntó su inquietud respecto de las consecuencias del entendimiento en el nivel de actividad económica y el proceso de creación de empleo.

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