Apenas dos semanas después de la entrada en vigencia del Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), la velocidad de sectores clave para aprovechar los beneficios, sorprendió y abrió disputa con países vecinos.
Las primeras cargas argentinas ya ingresaron al continente europeo beneficiadas por la quita de aranceles, marcando un hito para las economías regionales.
Si bien el pacto equilibra la cancha frente a competidores regionales como Chile o Uruguay —que ya gozaban de ventajas arancelarias—, los especialistas advierten que el verdadero reto no estará en los aranceles, sino en las exigentes barreras para-arancelarias de Europa, tales como las certificaciones ambientales y la trazabilidad de la huella de carbono.
El sector empresarial se debate hoy entre la urgencia de abandonar una mirada cortoplacista sustentada en el mercado interno o “andar con rueditas” y la necesidad de invertir en tecnología para reconvertirse, planteó José Luis Lopetegui, responsable de Comercio Exterior de CAME.

En este escenario, el éxito del acuerdo dependerá de la velocidad con la que las empresas argentinas pasen de la lógica del “negocio rápido” y la queja por la competencia externa, hacia una estrategia basada en lo que el mundo demanda hoy.
“El vino se va a rebajar en 8 años. Se va a bajar todo el arancel, el 27%. El consumidor europeo amerita una inversión porque va a pagar mejor, podemos llegar a poner productos premium”, indicó Lopetegui.
El empresario destacó que los beneficios llegarán de forma inmediata para quienes ya exportan y “tienen la gimnasia con todos los requerimientos que tiene Europa”. En cambio, para abrir nuevos negocios es urgente invertir y aprovechar las herramientas que ofrece la Inteligencia Artificial, expresó
Pioneros
El martes 5 de mayo se registró el primer certificado oficial de exportación emitido bajo el nuevo marco normativo. Se trató de un cargamento de 22.138 kilos de miel natural a granel, originado en la localidad de Concordia, Entre Ríos, con destino al puerto de Hamburgo, Alemania.
La fiscalización en las salas de extracción y homogenización estuvo a cargo del Centro Regional Entre Ríos del Senasa.
El salto de competitividad para el sector es inmediato: hasta el 30 de abril, la miel argentina ingresaba al mercado europeo penalizada con un arancel del 17,3%. El embarque entrerriano inauguró formalmente el beneficio del arancel 0%.

Sin embargo, el éxito del debut encendió las primeras alarmas políticas dentro del bloque regional. Para el período de transición de 2026 (mayo-diciembre), se fijó una cuota de 5000 toneladas fraccionada en subcuotas trimestrales.
El primer subcupo de 1400 toneladas para mayo y junio ya se agotó por completo, siendo Argentina el principal beneficiario por su velocidad de carga.

Esto generó reclamos formales de exportadores de Uruguay y Paraguay, disconformes con el uso del criterio provisorio “FIFO” (First In, First Out) —el primero que llega, se lleva el cupo— mientras se negocia un reparto definitivo por país.
Pesca patagónica y el empuje de Cuyo
Junto a la apicultura, el sector pesquero fue el otro gran protagonista de la primera semana de vigencia, aprovechando la desgravación inmediata del 100% que el acuerdo otorga a los productos industriales y marítimos.

Los primeros contenedores de pesca congelada de la Patagonia consolidaron su salida con quita total de derechos de importación en los puertos de destino europeos, que históricamente oscilaban entre el 6% y el 15% según la especie.
En paralelo, las economías regionales de la zona de Cuyo sumaron sus primeros despachos al nuevo esquema aduanero.
Desde Mendoza, se realzaron embarque de aceite de oliva y nueces hacia Francia y los Países Bajos con quita total e inmediata de aranceles.
En el caso del vino fraccionado el acuerdo estipula una reducción gradual del 20% anual sobre el arancel histórico de 15 euros por hectolitro.
En estos primeros días, se certificó la salida de unas 76.000 cajas de botellas hacia Alemania, Portugal y Lituania pagando un arancel reducido de 12 euros.
Además, se despacharon las primeras 172.000 cajas de ciruela desecada hacia Alemania y Francia, aprovechando la primera rebaja del cronograma (el arancel bajó de 9,66% a 8,22%).
Para los operadores del comercio exterior, la clave de este debut exitoso radicó en la anticipación de las empresas que ya mantenían operaciones en Europa.
Además, se destaca la autocertificación de origen. El trámite, gestionado a través de la plataforma de Trámites a Distancia (TAD) y validado de forma automatizada con el Sistema Malvina de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), permitió reducir los tiempos de aduana a menos de 48 horas para las empresas que contaban con stock listo en las terminales portuarias.



















