

Tras más de 60 años en el mercado local, una de las fábricas más emblemáticas de la industria automotriz anunció el cese definitivo de sus operaciones en la Provincia de Buenos Aires. La decisión se dio en el marco de un proceso de reestructuración global y una fuerte caída en las ventas internas que sentenció el fin de una era para el sector productivo.
La planta de la localidad de Campana, que supo ser un polo de innovación y empleo durante décadas, puso fin a su actividad de forma repentina. El cierre no solo representa una pérdida de capacidad industrial para el país, sino un golpe directo a la zona donde operaba, con un impacto que va desde los proveedores de autopartes hasta los concesionarios oficiales.
¿Cuál el gigante automotriz que cerró tras 60 años?
La empresa Cabot, referente indiscutido en la producción de negro de humo (insumo clave para la fabricación de neumáticos), decidió bajar las persianas tras evaluar la rentabilidad de sus operaciones en la Argentina. La planta de Campana era fundamental para la cadena de valor, ya que el el componente que producen es esencial para reforzar el caucho de las cubiertas.
Sin embargo, la decisión se da en un escenario de fuerte retracción. Según el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad manufacturera presentó caídas interanuales de dos dígitos en los últimos meses, con el sector de sustancias y productos químicos entre los más afectados.
A este retroceso en el consumo, se suma el reporte de la Asociación de Fábricas de Componentes (AFAC), que advierte sobre una pérdida de competitividad sistémica debido al aumento de los costos en dólares y la caída en los niveles de patentamientos de vehículos, que impacta directamente en la demanda de insumos originales.

Para la industria local, el cierre de Cabot supone un nuevo desafío logístico, ya que a partir de ahora las empresas fabricantes de neumáticos deberán depender casi exclusivamente de la importación para sostener sus líneas de montaje.
¿Qué pasará con los empleados de Cabot?
El cierre de Cabot derivó en el despido de más de 150 empleados que desempeñaban tareas en la planta de Campana. La noticia generó una movilización inmediata de los trabajadores, quienes denuncian que la empresa no dio señales previas de una crisis de tal magnitud.
Según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo, el sector manufacturero es uno de los que mayor pérdida de puestos formales ha registrado en el último año, producto de la parálisis en el consumo interno.
El impacto no se limita solo a los despedidos directos. En Campana, el cierre de una empresa con seis décadas de historia afecta indirectamente a decenas de pequeñas y medianas empresas que prestaban servicios de logística y mantenimiento.
Informes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reflejan que la industria pyme acumula una caída cercana al 20% en su nivel de producción, lo que reduce el margen de maniobra para absorber la mano de obra que queda desplazada por el cierre de grandes plantas.
Un legado de 60 años que llega a su fin
Cabot se instaló en la Argentina a principios de la década del 60, acompañando el crecimiento del polo industrial de Campana-Zárate. Durante décadas, fue sinónimo de estabilidad y progreso, siendo una de las empresas que permitió que la industria del neumático en el país tuviera un alto grado de integración nacional. Sus instalaciones fueron pioneras en procesos químicos aplicados a la seguridad vial y el transporte pesado.
Con esta despedida, se cierra un capítulo fundamental de la historia manufacturera argentina. Lo que durante sesenta años fue una chimenea encendida y un motor para el empleo bonaerense, hoy se convierte en un predio vacío, reflejando las dificultades que enfrentan las grandes terminales de insumos para sostenerse en un mercado aplacado por la recesión y la incertidumbre sobre el futuro del modelo industrial local.
















