INSERCIÓN INTERNACIONAL

Los consejos económicos que el vice de Evo Morales dejó a empresarios y referentes de JxC

Álvaro García Linera participó de una reunión cerrada en el CARI, junto a su titular, Octavio Bordón, y figuras de la política, la diplomacia y el sector privado. Reflexiones y cena posterior en Puerto Madero

El ex vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera mantuvo una reunión a puertas cerradas en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) con referentes de la política local y empresarios de primer nivel en la que se debatió acerca de estrategias de inserción para la región frente al nuevo escenario cambiante. Al finalizar la sesión, la conversación se prolongó en un exclusivo restaurante de Puerto Madero.

Ante una platea reducida que se congregó a las 18 de ayer y siguió con atención sus reflexiones, un "relajado y tranquilo" García Linera señaló el "libre mercado con límites" como una de las oportunidades que debe abrazar la región en el marco de la nueva dinámica global. Tanto la pandemia como la guerra pusieron bajo tensión los circuitos tradicionales de aprovisionamiento frente a lo cual el ex mandatario indicó que la región tiene una oportunidad frente a un México que se perfila como "la China" de los Estados Unidos con el rediseño de las cadenas de producción.

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En este sentido, el dirigente boliviano puso énfasis en los nuevos circuitos regionales con una mirada "anfibia" para discriminar entre aquellos insumos y bienes que pueden importarse y los que no para reducir el riesgo de la interdependencia global. La vinculación exclusiva con algunos proveedores en el otro extremo del globo derivó en parálisis a lo largo de los últimos años que gatillaron los costos internacionales y los precios locales por la elevada demanda y la falta de stock.

El progresismo en América Latina no pudo consolidarse porque el mundo estaba en otra cosa

Y frente a la situación extrema de la COVID y el encierro, los sistemas de América latina se toparon con problemas para los que no estaban preparados por lo que la respuesta de los gobiernos resultó más administrativa que audaz, como se requería frente a las circunstancias.

Del mismo modo, García Linera destacó el revival del rol del Estado como productor en algunos países como Francia a partir de la iniciativa de nacionalizar y unificar las empresas de energía eléctrica y nuclear. Y mencionó el caso de Gran Bretaña -hoy abriendo las puertas de Downing Street a su nueva premier, Liz Truss-, donde el gobierno también analiza un reordenamiento vinculado al transporte.

Vinculado a ello, acentuó la importancia de priorizar un enfoque de corte más productivista y menos financiero a la par de sugerir que se abra una discusión sobre la igualdad en la agenda pública con el mismo tenor que se debatió en el pasado -y se busca volver a hacer, bajo otras premisas- sobre la flexibilidad laboral, parte indivisible del trabajo contemporáneo. "El progresismo en América Latina no pudo consolidarse porque el mundo estaba en otra cosa", aseveró.

Entre los presentes, escuchaban con atención el ex embajador Octavio Bordón, al frente del CARI; el consultor político ecuatoriano Jaime Durán Barba; el empresario Marcos Bulgheroni; el analista Rosendo Fraga y Fernando Straface, secretario General y de Relaciones Internacionales de la Ciudad de Buenos Aires y uno de los arquitectos de estrategia presidencialista de Horacio Rodríguez Larreta.

De cara al escenario próximo, García Linera enumeró cinco líneas en las que se puede trabajar para afianzar el desarrollo de América latina. En primer lugar, la transición energética con una clara oportunidad en el litio y en el desafío de construir un triángulo virtuoso -o pentágono si a Chile, Bolivia y la Argentina se suma a Perú- con el fin de abastecer al mundo de este insumo clave. Acorde a los cálculos del ex vice de Evo Morales, se estima que habrá una ventana de dos décadas antes que aparezcan otros sustitutos capaz de competir con las posibilidades que ofrece la región.

La otra vidriera es la agricultura sustentable en un mundo que necesita cada vez más de alimentos. Esto permitirá una inserción local y mundial pero demanda, a la vez, de una arquitectura política dentro de la lógica de las economías híbridas que debe ir de la mano de un tercer eje, la articulación del capital bancario y productivo con una mayor orientación hacia la agenda de producción que a las áreas comerciales.

García Linera puso énfasis en los nuevos circuitos regionales con una mirada "anfibia" para discriminar entre aquellos insumos y bienes que pueden importarse y los que no para reducir el riesgo de la interdependencia global

Un paso fundamental para potenciar las capacidades locales es la industrialización dirigida a los mercados internos, entendiéndolo como un proceso de inclusión de mayor tecnología y mayor fuerza laboral y no una simple sustitución de brazos por máquinas. El objetivo es -y aquí el quinto punto- cimentar las exportaciones con una perspectiva multilateral.

Este punto que generó particular interés y reflexión entre los presentes a partir de la competencia geopolítica entre China y Estados Unidos que promete crecer en el futuro cercano. Para García Linera, no se trata de decidir entre uno y otro sino en aprovechar las ventanas de oportunidades tanto en el país norteamericano donde hay lugar para los bienes con valor agregado como en China donde hay espacio para alimentos y materias primas.

A lo largo de la hora que se tomó para desplegar sus opiniones, el líder boliviano señaló que la primera oleada de progresismo en América Latina -en la década del 2000- expuso sus límites y la principal falla, a su entender, estuvo en "la implementación de políticas redistributivas sin mejorar los sistemas productivos". Y de cara al futuro pronosticó una década de transición hasta la consolidación del nuevo ciclo, donde puede surgir un nuevo sistema de creencias. García Linera concluyó que el estupor colectivo del presente no puede durar mucho ya que la gente intentará inclinarse hacia una nueva certidumbre.

Además del ex vicepresidente, participaron del debate Bordón, Durán Barba y el empresario periodístico Jorge Fontevecchia, con lo que el conversatorio se extendió hasta las 20 horas. Luego, un grupo reducido partió hacia el restaurante 'Las Lilas', junto a los diques, para seguir el debate en la sobremesa. 

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