Tensión en el oficialismo

Los cinco ejes de la pelea de fondo entre Guzmán y el kirchnerismo

La pelea por la tarifas es apenas una punta de la puja que tiene en vilo al ministro de Economía con buena parte del kirchnerismo duro; planes de inversión, compra de gas, licitaciones y un proyecto geopolítico

La pulseada desatada entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el kirchnerismo duro encarnado en el subsecretario de Energía, Federico Basualdo, por el aumento de tarifas eléctricas cristalizó a pleno una batalla subterránea que desde hace tiempo se viene librando en el gobierno: las profundas diferencias planteadas entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner alrededor del plan de desarrollo energético en su conjunto.

La alianza del gobierno del Frente de Todos presenta en estas horas una profunda grieta en la política energética de la Casa Rosada que se extiende al entramado troncal de la economía de la Argentina y su futuro inmediato.

Al menos cinco diferencias concretas se vienen percibiendo en el núcleo duro del gobierno en materia energética:

1-Las tarifas. Si bien Guzmán dio por finalizado el debate con Basualdo y apuntaló su idea de aumentar un 9% las tarifas eléctricas, lo concreto es que la discusión tarifaria no está cerrada en el Gobierno. "Ahora hay que debatir todo", aseguraron a El Cronista funcionarios del ala dura del kirchnerismo puro. Los allegados a Cristina Kirchner sostienen que tanto Basualdo como el secretario de Energía, Darío Martínez, tenían avanzado un estudio para instrumentar un programa de "tarifa segmentada" altamente detallado que finalmente Guzmán puso en el freezer. 

Ayer circuló un paper con algunos lineamientos de ese "Programa de Segmentación Tarifaria" donde se plantea que el objetivo es disminuir la inequidad que genera el actual sistema de Subsidios sobre la generación, el transporte y la distribución del servicio eléctrico. Allí se establece "reducir significativamente los recursos fiscales que se destinan, a través de esta vía, a los sectores de la sociedad de más alto poder adquisitivo" y tiende a "asegurar que los futuros incrementos nominales de las tarifas eléctricas no repercutan en forma desfavorable sobre los sectores más vulnerables de la población y aquellos que más se han visto afectados por la crisis económica generada por el macrismo y la pandemia".

Allegados a Basualdo aseguran que ese plan contemplaba un cruce de datos con el Sintisys, Anses, el Banco Central y la banca privada coordinados por el Conicet para figurar un aumento de tarifas no por barrios o zonas de residencia sino por gastos de consumo e ingresos de cada argentino. Cristina Kirchner cree que este modelo de aumento tarifario es mucho más equitativo que la tarifa social o el incremento plano que plantea Guzmán bajo el aval de Alberto Fernández.

2-Promoción de inversiones. El proyecto de reforma de la ley de hidrocarburos para imponer un programa de promoción de inversiones también quedó en el tintero de Guzmán. El kirchnerismo propiciaba con Martínez y Basualdo un proyecto destinado a facilitar inversiones y establecer exenciones impositivas para que los grupos inversores inyecten fondos en el mercado energético de la Argentina. Pero Guzmán y el mismo Presidente entrevieron que en medio de la pandemia y con el conflicto gremial de Vaca Muerta es "imposible" pedir a los empresarios inversiones millonarias.

3-Proyecto nuclear y central hidroeléctrica. Hasta enero pasado Guzmán desechaba de plano incluir en la agenda bilateral con China el proyecto de construcción de una central nuclear de más de u$s 9.000 millones financiada por Xi Jinping y con tecnología estrictamente china. La crisis de la pandemia y los excesivos gastos del Estado justificaban el veto de Guzmán a esa iniciativa que empezó a gestarse en el 2014 con Cristina Kirchner. 

Pero tanto Martínez como el embajador en Beijing, el cristinista Sabino Vaca Narvaja, lograron colar finalmente en la agenda de una eventual reunión de Alberto Fernández y Xi Jinping el demorado proyecto de la central nuclear que China tiene excesivo interés en instalar en Argentina. Por ahora nadie habla mucho de este tema y quedó atado a un eventual viaje del Presidente a China que estaba previsto para este mes pero que la pandemia demora.

 

En este mismo plano de las proyecciones internacionales del modelo energético argentino se coló la interna del gobierno cuando Alberto Fernández decidió avanzar con el otorgamiento de la construcción de la central hidroeléctrica de Chihuido en Neuquén para Alemania en detrimento del plan de Cristina Kirchner de darle este proyecto a Rusia como se había planteada desde el 2014. El embajador argentino en Rusia, Eduardo Zuain, otro kirchnerista de pura cepa, se desayunó en Moscú hace pocos días que los planes para la construcción de la central en Chihiuido será para Alemania y no para los rusos.

4-Plan gas en invierno. El programa para importar gas y abastecer en invierno a las pymes, al consumidor familiar y a la industria fue otro de los puntos de fricción entre Guzmán y el ala kirchnerista de la Secretaría de Energía. Guzmán siempre pidió importar la menor cantidad de gas licuado ya que eso afectaba las reservas del BCRA. Pero el conflicto de Vaca Muerta le jugó en contra y ahora tuvo que aceptar a regañadientes el esquema de importación de gas por barco que le propusieron Martínez y Basualdo. 

De hecho, Integración Energética Argentina S.A. (IEASA), que es otra base de operaciones del cristinismo en el área energética, le exige a Guzmán que importe más de u$s 300 millones para la compra de gas licuado a fin de reemplazar lo que no se puede obtener de Vaca Muerta. Y también hay un planteo del kirchnerismo por indagar el mercado de gas de Chile como otra eventual boca de expendio para el invierno. En eso trabaja el embajador Rafael Bielsa en Santiago de Chile por estas horas. Pero nada de esto estaba en los planes del ministro de Economía.

5-Licitaciones frenadas. Otro frente de batalla se le presentó a Guzmán desde hace varios meses y se mantiene en estricto sigilo. El ministro de Economía tenía previsto avanzar cuanto antes con las licitaciones abiertas para la exploración hidrocarburífera en la plataforma submarina ampliada que consiguió la Argentina en 2016 tras un fallo de la ONU. Sin embargo, el ministro de Ambiente, el kirchnerista Juan Cabandié, tiene frenado ese esquema de licitaciones. 

Los allegados al ministro de Ambiente aseguraron a El Cronista que la exploración de plataforma submarina es un estudio que podría tener un fuerte impacto ambiental en la fauna marina y se deben tomar recaudos. Se trata de 25 zonas ya licitadas para exploración de la plataforma submarina ampliada en el Mar Argentino. Ya hay varias empresas interesadas en el tema pero Cabandié demora los proyectos de exploración y Guzmán se impacienta. Otro frente de batalla lo pone entre las cuerdas con el kirchnerismo duro.

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