La nueva grieta: por qué el Congreso se le planta a Guzmán

En medio de la negociación por el aval del Congreso al acuerdo con el FMI, la figura del ministro de Economía despierta malestar en sectores del oficialismo y también de Juntos por el Cambio. La oposición insiste en no votar el programa económico. El oficialismo no quiere repetir el fracaso del Presupuesto 2022

La oposición de Juntos por el Cambio le avisó a Sergio Massa que no van a votar la ley en los términos en que la redactó Martín Guzmán. No usan eufemismos y culpan más al ministro de Economía que al Gobierno. Lo responsabilizan de "habernos metido en una encerrona" y de insistir "equivocadamente" en que sea el Congreso el que avale un programa económico

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Palabras parecidas repitió el gobernador de Jujuy y presidente de la UCR, Gerardo Morales, frente al jefe de gabinete Juan Manzur. Volvió a decirlo en el Salón de Honor de la Presidencia en una charla a solas con Massa antes de que llegara un grupo grande de gobernadores dispuestos a apoyar al Gobierno nacional. 

El oficialismo en el Congreso está en una posición incómoda: todavía no perdonan que en diciembre el Palacio de Hacienda haya apresurado la aprobación del Presupuesto 2022. Aquella sesión se frustró después del duro discurso de Máximo Kirchner pero fuentes del Frente de Todos señalan que de haber tenido unos días más para negociar la ley habría salido. "Guzmán nos apuró, dijo que tenía que salir esa semana", se quejan los que no olvidan el único yerro del oficialismo en dos años.

A pesar del show mediático que se vio este lunes en la presentación de Guzmán en el edificio Anexo, hasta los diputados de la principal oposición defendieron el plenario como un buen ámbito de debate. "Si ese es el clima, tendremos una buena sesión", dijeron en los pasillos del Palacio legislativo mientras resisten las directivas que llegan desde Hacienda. Están convencidos de que el acuerdo enviado, con dos artículos clave, avanza sobre las potestades constitucionales del Parlamento.

Así lo expresó, enojado, el vicepresidente de la comisión de Presupuesto, Luciano Laspina. Más calmo se lo vio a Juan Manuel López, jefe del bloque de la Coalición Cívica, que lo acompañó a tomar un primer café esta mañana con Massa. 

También estuvo Mario Negri, por la UCR, pero se fue en forma anticipada. Apenas alcanzó a saludar a Morales que pasó por su oficina y combinaron encabezar a las 18 la reunión del bloque radical. El cordobés partió rápido porque lo esperaban en un canal de televisión en Vicente López mientras sus colegas de interbloque seguían con Massa. Todos ellos coincidieron: "El oficialismo no tiene los votos y si los tiene la ley saldrá muy débil".

El gobernador jujeño estuvo al mediodía en Casa Rosada pero se adelantó y llegó solo al Congreso. En su caso acercó la propuesta de sondear al Fondo Monetario Internacional, algo que informalmente ya hacen por la oposición Alfonso Prat Gay y Eduardo Levi Yeyati que se encuentra de viaje en Estados Unidos. Concretamente Morales sugirió que Economía charle vía zoom con los técnicos del FMI para deslindar la responsabilidad parlamentaria respecto al programa para cumplir las metas acordadas. 

A diferencia de Morales, los más cercanos a Mauricio Macri en el PRO están convencidos de que el Fondo no debe opinar, que el Congreso es soberano y que el envío de Guzmán es "anticonstitucional". Además, subrayan, si se votara el programa económico y las revisiones trimestrales cada 90 días los diputados y senadores tendrían que volver a votar también una vez por trimestre. 

Es la interpretación de Juntos por el Cambio que siente que la imposición del programa para cumplir las metas es "un capricho" de Guzmán. Ahora cargan más sus dardos envenenados hacia él que hacia La Cámpora y contabilizan 200 votos a favor si el oficialismo se allanara a cambiar el texto enviado. Massa arrancó la ronda de consultas para escuchar sin prometerles nada. Tendrá que chequear más tarde con Alberto Fernández, les explicó.

Experimentados diputados admiten que este tipo de discusiones se terminan definiendo en la madrugada de la votación y creen que antes del jueves, o incluso el viernes, se podría encontrar una salida. Caso contrario Juntos por el Cambio amenaza con un dictamen propio de un sólo artículo para avalar la refinanciación de la deuda. 

"No vamos a avalar las políticas económicas", repitieron varias veces Negri, Laspina y López a sabiendas de que Massa tiene que mediar entre La Cámpora y el kirchnerismo duro que no quiere votar, las advertencias de Juntos por el Cambio, la rigidez de Guzmán y los pedidos del Presidente que quiere evitar un tendal de heridos.

El clima tampoco es bueno en el Frente de Todos. Frente a varios testigos diputados del oficialismo le dijeron al ministro de Economía que evite roces políticos. También le pidieron flexibilidad para no repetir la derrota de diciembre que dejó al Gobierno sin Presupuesto y al oficialismo con una amarga derrota parlamentaria. "No vamos a dejar que la falta de consenso se lleve puesto al Gobierno", se oyó en una de las reuniones del oficialismo donde también se apuntó que no hay manera de que se cumplan los deseos de todos. Massa lo dejó claro en la entrevista exclusiva que concedió a El Cronista: "Para acordar todos tienen que ceder algo". 

Esta misma tarde Massa se verá con jefes de otros bloques para ver cuánto espacio tiene para negociar entre quienes transitan el medio de la grieta. Su despacho tiene dos puertas de ingreso, además de la conexión con el recinto, y es el único lugar donde se ve entrar y salir gente en el Palacio. 

Después del trío opositor llegaron en combi con Manzur nueve gobernadores oficialistas: Omar Perotti (Santa Fe); Sergio Uñac (San Juan); Oscar Herrera Ahuad (Misiones); Raúl Jalil (Catamarca); Sergio Zillioto (La Pampa); Mariano Arcioni (Chubut); Osvaldo Jaldo (Tucumán); Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Ricardo Quintela (La Rioja). Cercanos pero no propios, estuvieron Gustavo Sáez (Salta) y Omar Gutiérrez (Neuquén) mientras que la santacruceña Alicia Kirchner mandó a su vice, Eugenio Quiroga; y por estar en el exterior Gerardo Zamora mandó a Carlos Neder. Sólo hubo un opositor, Morales, porque Gustavo Valdés tuvo que quedarse en Corrientes impedido de volar por un fuerte temporal. En total fueron 14 provincias representadas, con 13 mandatarios dispuestos a defender el acuerdo con el cuerpo y la voz, en foto con Massa y con discursos en la comisión.

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