

La economía argentina se mueve a dos velocidades y la inversión no logra despegar. Mientras la energía, la minería y, en menor medida, el agro sostienen las exportaciones, las empresas que dependen del mercado interno enfrentan demanda débil, costos en alza y tasas reales elevadas. Así lo plantea el último Panorama Macroeconómico de la consultora Qualy, que advierte que la brecha entre sectores puede profundizarse en los próximos meses.
El escenario más probable es el de una expansión moderada, liderada por las exportaciones, pero con una inversión concentrada en los sectores vinculados al comercio exterior. Y hay una advertencia relevante: algunos de los proyectos más importantes podrían quedar postergados hasta que haya mayor claridad sobre el rumbo político de cara a 2027.
La inversión productiva volvió a caer
El dato más claro del informe aparece en la inversión. La Formación Bruta de Capital Fijo, que reúne el gasto destinado a maquinaria, equipos, construcciones y otros bienes que permiten ampliar la capacidad productiva, cayó 12% interanual en el primer trimestre de 2026 y 11% en el segundo. Son dos caídas consecutivas de dos dígitos.
Los números muestran además el fuerte cambio de tendencia. En el primer y segundo trimestre de 2025, la inversión había rebotado con fuerza, con un crecimiento de 31% y 32% interanual, respectivamente. Pero luego perdió impulso: avanzó 10% en el tercer trimestre y cayó 3% en el cuarto. En 2026, el retroceso se profundizó.
Aun descontando la inflación, la inversión privada está 5% por debajo del promedio de la última década, pandemia incluida. No es solamente un bache de dos trimestres.
Qué pasa con los nuevos proyectos
Pero el problema no está solo en los números. También está en qué harán las empresas durante los próximos meses.
Según el documento, las que venden principalmente al mercado interno enfrentan una combinación poco favorable que reduce la rentabilidad y hace más difícil que se comprometan recursos en nuevos proyectos.
A esto se suma el calendario electoral: Qualy considera probable que los proyectos más grandes se posterguen hasta que se aclare el cuadro político.
El frente financiero agrega otra dificultad. El riesgo país pasó de 402 puntos en julio a más de 700 puntos en octubre. La consultora estima que, con esos niveles, una colocación argentina en dólares tendría un costo cercano al 12% anual, frente al 9% de agosto.
Una economía a dos velocidades
Mientras la inversión en capital fijo cae, algunos sectores muestran un comportamiento muy diferente. En agosto, la explotación de minas y canteras creció 11,1% interanual y electricidad, gas y agua avanzó 4,3%. En cambio, la industria manufacturera cayó 3,2%, el comercio 3,5% y la construcción 2,5%, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC.
Ese dinamismo tiene un límite: en el segundo trimestre, las mineras giraron al exterior u$s 910 millones en utilidades, más de lo que ingresó por inversión extranjera directa en el período, según el BCRA. El capital entra, pero también sale.

El dato que suma otra señal para 2027
Aun con la inversión en terreno negativo, hay un frente que sí muestra una dinámica positiva: el sector externo. En septiembre, las exportaciones superaron por primera vez los u$s 10.000 millones mensuales, con una suba interanual del 23,5%. El crecimiento estuvo liderado por combustibles y energía, aunque también aumentaron las manufacturas, según datos del INDEC.
Pero el contraste aparece al mirar las compras al exterior: cayeron 1,8% interanual en septiembre y las de bienes de capital bajaron 10%. En los primeros nueve meses del año, estas últimas acumulan una caída de 7%. También retrocedieron 17% las compras de piezas y accesorios para bienes de capital. No es un dato menor: los bienes de capital son los equipos y maquinarias que las empresas incorporan para ampliar o renovar su capacidad de producción. La caída de estas compras suma otra señal de debilidad para la inversión.
Para el cierre del año, Qualy prevé una expansión moderada liderada por las exportaciones y una recuperación leve del consumo. El gran interrogante para 2027 es qué harán las empresas con sus proyectos de inversión: avanzar o esperar a que haya mayor claridad sobre el panorama político y financiero.


















