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El sector de la construcción muestra un panorama de luces y sombras al cierre de 2025. Si bien el acumulado anual registra una recuperación del 6,6% respecto a 2024, los datos de noviembre evidencian una desaceleración marcada, con una caída del 4,7% interanual en el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), según informó el INDEC.
La mejora del acumulado anual debe leerse, en parte, a la luz de una base de comparación muy baja. En 2024, la actividad de la construcción atravesó un fuerte ajuste y acumuló una contracción cercana al 30%, afectada por la paralización de la obra pública y la caída de la inversión privada. En ese marco, el crecimiento de 2025 refleja más un proceso de recomposición parcial que una expansión sostenida del sector.
El dato más preocupante surge, sin embargo, de la serie desestacionalizada, que muestra una baja del 4,1% respecto a octubre, lo que sugiere un enfriamiento en la dinámica del sector en los últimos meses del año. Esta tendencia se refleja también en el consumo de insumos: el cemento portland cayó 4,7%, los ladrillos huecos retrocedieron 19,3%, y el yeso registró una baja del 17,8% en la comparación interanual.
Construcción: los insumos cuentan dos historias
No todos los materiales de construcción muestran el mismo comportamiento. Mientras algunos insumos básicos caen, otros vinculados a obras de mayor complejidad exhiben crecimientos significativos. Los artículos sanitarios de cerámica lideran las subas con un 33,2% interanual, seguidos por el hormigón elaborado (19,7%) y el asfalto (17,6%).

Esta divergencia sugiere que, si bien la construcción tradicional de viviendas atraviesa dificultades, proyectos industriales y de infraestructura mantienen cierto dinamismo. Los pisos y revestimientos cerámicos, sin embargo, cayeron 15% interanual, señalando una ralentización en las terminaciones de obra.
El comportamiento dispar de los insumos sugiere, además, una segmentación cada vez más marcada dentro del sector. Mientras los materiales asociados a obras de infraestructura, montajes industriales y proyectos de mayor escala sostuvieron la demanda, los insumos vinculados a la construcción de viviendas y a las etapas finales de obra mostraron mayores dificultades, en línea con un mercado inmobiliario todavía condicionado por los costos y el acceso al financiamiento.
El empleo resiste y los permisos crecen
En contraste con la caída de la actividad, el empleo registrado en el sector privado creció 3,5% interanual en octubre, alcanzando los 392.130 puestos de trabajo. Este dato, junto con la suba del 4,1% en la superficie autorizada por permisos de edificación (1,6 millones de m² en octubre), ofrece señales más alentadoras sobre la evolución futura del sector.
El acumulado de permisos en los primeros diez meses del año muestra un incremento del 5,4% respecto a igual período de 2024, lo que podría traducirse en mayor actividad constructiva en los próximos meses, aunque con un rezago natural entre la autorización y el inicio efectivo de las obras.
Empresas: cautela sin pánico
La Encuesta Cualitativa de la Construcción revela un clima de prudencia entre los empresarios del sector. Para el trimestre diciembre 2025-febrero 2026, el 68,5% de las empresas de obra privada prevé que el nivel de actividad no variará, mientras que solo el 13% espera aumentos. En obra pública, las expectativas son ligeramente más favorables, con 21,9% anticipando crecimiento.

Las causas del pesimismo moderado se centran en la caída de la actividad económica general (28,3% de las menciones) y los altos costos de la construcción (21,7%). Sin embargo, quienes esperan mejoras apuntan al crecimiento económico (31%) y la estabilidad de precios (19%) como principales impulsores.
En cuanto al empleo, el 70,7% de las empresas de obra privada no prevé cambios en su dotación de personal, aunque un 20,8% anticipa reducciones. Las necesidades de crédito se mantendrán estables para el 39,8% de las compañías, mientras que el 37% directamente no utiliza financiamiento bancario.
¿Qué viene para la construcción en 2026?
El sector enfrenta un 2026 con interrogantes. Los montajes industriales lideran los proyectos previstos (18,3%), seguidos por viviendas (16,5%) y edificios industriales (12%). En obra pública, la infraestructura vial concentra el 27,2% de la actividad esperada.
Los empresarios reclaman políticas orientadas a reducir cargas fiscales (27,7%) y garantizar estabilidad de precios (22,4%) como medidas clave para impulsar al sector. La disponibilidad de créditos para la construcción (17,5%) aparece en tercer lugar de prioridades.
El balance de 2025 muestra una construcción que logró recuperarse tras el desplome de 2024 —cuando había caído casi 30% en el acumulado—, pero que cierra el año con señales de agotamiento. La clave estará en sí la mejora del empleo y el aumento de permisos logran traducirse en mayor actividad durante el primer trimestre de 2026, o si la cautela empresarial termina imponiéndose en un contexto económico todavía incierto.















