

La economía argentina vive un marzo de señales cruzadas. Por un lado, los números fríos de las consultoras privadas traen un alivio que el Gobierno, curiosamente, prefiere tomar con pinzas.
El último informe del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres (OJF) reveló que la inflación de marzo se ubicará en torno al 2,7% mensual, marcando una fuerte desaceleración. Sin embargo, el ministro Luis Caputo salió a bajar las expectativas, admitiendo que el dato oficial podría mostrar un rebote.
Los números de Ferreres: ¿hacia una inflación de un solo dígito consolidada?
El relevamiento de Orlando Ferreres & Asociados dejó una sensación de optimismo en el mercado. Según el IPC-OJF, la inflación general acumulada en el primer trimestre alcanzó el 8,2%, pero el dato mensual de marzo (2,7%) muestra una curva descendente comparada con los meses previos del año.
- Inflación Mensual: 2,7%.
- Inflación Núcleo: 2,0% (un indicador clave que excluye precios regulados y estacionales).
- Inflación Interanual: 31,3%.
- Rubros que más subieron: Educación (5,2%) y Transporte y comunicaciones (4,9%).
El informe destaca que, aunque los precios “Regulados” subieron un 4,3% debido a los ajustes tarifarios, la medición núcleo —que refleja la tendencia de fondo de la economía— se mantuvo apenas en el 2,0%. Para los analistas, esto indicaría que la inercia inflacionaria está perdiendo fuerza.
La advertencia de Caputo: “La inflación puede dar más alta”
A contramano del dato de Ferreres, el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, mostró una cara mucho más cauta durante su disertación en la Bolsa de Comercio de Rosario.
En un discurso donde no faltaron exabruptos y definiciones políticas de peso, el titular de Hacienda confesó que el rumbo no está exento de “sacudones”.

“Por ahí la inflación del mes pasado dé más alta por la nafta y educación, no importa. No nos va a desviar del rumbo. Vamos a llegar a la meta”, afirmó Caputo, reconociendo que el impacto de los precios regulados podría ensuciar el número final del INDEC y quebrar la tendencia a la baja que el Gobierno venía festejando.
La preocupación por la “velocidad” de la recuperación
Caputo no solo se mostró inquieto por los precios. También admitió que el rebote de la actividad económica se está haciendo desear más de lo previsto. “Me preocupa la velocidad de la recuperación. Tenemos potencial para estar creciendo al 9% o 10%”, aseguró, contrastando con un consumo que todavía no logra repuntar en las góndolas.
Para el funcionario, la competitividad debe llegar por la baja de impuestos y no por el salto del dólar. Sin embargo, volvió a poner condiciones para eliminar las retenciones al campo: “Si Argentina tiene déficit, ¿cómo lo va a financiar? ¿Con emisión? Vuelve Cristina Kirchner”, ironizó, dejando claro que el superávit fiscal es la “zona no negociable” de su plan.
La paradoja es evidente. Mientras que para la consultora Ferreres la inflación núcleo ya perforó el piso del 2% mensual (un objetivo largamente buscado), para Caputo el IPC de marzo podría ser un “trago amargo”.















