Entrevista

Emilio Monzó: "Santilli conoce la provincia, pero no creo que la sienta"

Desencantado con la conducción del PRO, el ex presidente de la Cámara de Diputados buscará su banca en la lista de Facundo Manes. Su visión sobre el Gobierno, la oposición y la decisión de Vidal de volver a la ciudad.

Emilio Monzó fue una de las figuras clave de la administración Cambiemos. Al frente de Diputados, logró un interbloque cohesionado y acuerdos con la oposición que permitieron leyes clave. Tras la salida del Gobierno, tuvo diferencias de mirada sobre lo sucedido con Mauricio Macri.

El ex intendente de Carlos Tejedor, de origen peronista y con impronta bonaerense, es el tercero en la lista que encabeza Facundo Manes y que enfrentará en la interna a Diego Santilli. En su primera entrevista como precandidato recibió a El Cronista en su departamento en el barrio porteño de Recoleta.

-¿Cómo ve al Gobierno? ¿Tiene un rumbo, un plan?

-Es muy difícil tener un plan con lo que le ha ocurrido, este Gobierno entró junto con la pandemia. No es una justificación, pero hay que entenderlo en ese contexto. Lo que sí me preocupa es que es producto de una coalición en donde sí se nota que en la gestión no hay orden ni organización.

Creo que la distribución horizontal de los gabinetes hace que no sean eficaces y eficientes a la hora de gobernar. Eso lo vimos cuando hubo un conflicto con el subsecretario de energía, lo que hace que pierdan autoridad los ministros.

-¿Del gobierno de la provincia de Buenos Aires hace el mismo análisis?

-Al gobierno de la provincia de Buenos Aires lo veo más compacto, más ordenado. Hay más autoridad del gobernador sobre sus ministros.

-Y sobre el enfoque, ¿coincide en algo?

-No, ideológicamente no coincido. Pero tampoco es fácil de dilucidar. Si tengo que juzgar al Gobierno en estos dos años hay un tema que es primordial, que es cómo se trató la pandemia.

Ahí se ha notado mucha imprevisibilidad. Hay un contraste con el gobierno de la ciudad: su gestión se basó en datos y en análisis científicos. Pero la sociedad argentina escuchaba más al ministro de Salud de la ciudad de Buenos Aires que al de la Nación en ese entonces, Ginés González García.

-Algunos nombres de su lista: Facundo Manes, Danya Tavella, Emilio Monzó, Margarita Stolbizer, Jesús Cariglino. ¿Qué los une?

-Nos une poner en valor la política territorial, la legitimidad del territorio. Es una rebeldía federal frente a una concentración del poder político, que es un ejercicio de concentración que viene desde el kirchnerismo, de hace 15 años, y que nuestro espacio no ha sido una excepción. Me parece que hay una rebeldía federal como común denominador de esos actores.

-¿Una rebeldía bonaerense?

-Sí, bonaerense pero es con todo el país. En Córdoba se produce una interna por la misma circunstancia, creo que Santa Fe también. Ese manejo del país desde la ciudad de Buenos Aires ha llegado a su límite. Esto es bueno y enriquecedor. Creo que las PASO que se están produciendo, si bien generan fricciones, generan una nueva generación política y un equilibrio entre el poder central y el del resto de la Argentina.

Cuando tenés concentración de poder, verticalidad, lo que apostás en tu estructura política es a contener con leales. Cuando tenés competencia, tenés necesidad de ir a buscar dirigentes políticos que aporten un activo. Esto va a mejorar la calidad de los dirigentes políticos de este espacio.

A contramano de lo que está ocurriendo en el Gobierno. Por lo que veo en el resultado de las listas, cada vez hay una mayor concentración política de La Cámpora y es menos peronista. Y los actores de La Cámpora no se destacan por ser dirigentes políticos reconocidos en su territorio, sino por ser dirigentes políticos reconocidos en el Instituto Patria.

-¿Esto coincide con una rebeldía también hacia la conducción del PRO, con la que muchos no se han sentido representados? En su caso, como presidente de la Cámara de Diputados, ha tenido buen vínculo con los radicales, que en cambio quedaban relegados en el Ejecutivo. ¿Se pueden vincular estas dos cuestiones?

-Obviamente. Es un modus operandi que debe cambiar. Fue una protesta hecha por nosotros en el gobierno. En 2015 fuimos muy amplios en la construcción electoral, pero fuimos muy mezquinos en la construcción para gobernar. Ahora, en esta elección en la provincia de Buenos Aires casi que tendría que haber habido una reciprocidad con el radicalismo. Porque cuando el PRO tuvo el candidato en la provincia de Buenos Aires, el radicalismo no dudó en apoyar a ese candidato. Ahora el radicalismo tenía esa opción y el PRO tendría que haber actuado de la misma manera.

Eso hubiera sido mucho mejor, no hubiéramos llegado a una PASO, hubiéramos integrado la lista con los mejores dirigentes de cada uno de los partidos. Y me parece que hubiera solidificado la figura del propio Horacio Rodríguez Larreta. Pero surgieron las PASO, bienvenidas sean. Producto de esta circunstancia va a mejorar mucho la calidad dirigencial, especialmente en la provincia de Buenos Aires.

-¿Cómo es su vínculo con Facundo Manes? ¿En qué coincide, en qué no?

-No somos amigos, esto ha sido disruptivo, como otros actores en la política argentina, y bienvenido que sea de esta manera. Lo conozco desde su profesión y el respeto que yo tengo lo tiene ganado desde ese lugar. Celebro su decisión de oxigenar y aportar a la política ese prestigio ganado en la sociedad.

¿Cómo interpreta su frase de "no podemos importar noruegos"?

En la Argentina nos quejamos pero los políticos argentinos representan a la sociedad. Es una frase muy de calle. Por supuesto que no habla políticamente correcto, pero estoy harto de que se hable coacheado todo el tiempo. Dice muchas cosas como las piensa, como lo expresa la sociedad o como si estuviera en un bar conversando. Eso lo destaco porque es empezar con algo de sinceridad. No me genera ninguna alarma la frase.

el peronismo y la provincia de buenos aires

-¿Hay cierta incapacidad del peronismo y del resto de los actores políticos de generar candidatos bonaerenses para la provincia? El último gobernador con una impronta realmente bonaerense fue Eduardo Duhalde y pasaron más de 20 años.

-Sí, fue Duhalde, y también Felipe Solá. Yo a Felipe lo destaco. Es una persona que conoce la provincia de Buenos Aires y conoce los actores, son los dos hechos excluyentes. Pero sucedió a un candidato de la Capital Federal, fue una circunstancia excepcional cuando se va (Carlos) Ruckauf. De hecho huyó en 2001.

Pero hay un fenómeno que tiene que ver con los medios de comunicación. El bonaerense, sobre todo en el conurbano, no tiene una relación identitaria con los medios locales, sino con los nacionales. Por lo tanto, el bonaerense del conurbano vota al presidente de la Nación, no al gobernador. Y en las elecciones de medio término audita la gestión nacional, no provincial. Por eso los gobernadores mantienen, mientras están en su cargo, muy buena imagen. Es un fenómeno que tiene larga historia. Yo empezaría por cosas muy simples: dividiría para siempre la elección de la provincia de la nacional.

Otro tema es el conocimiento de los actores. Hay muchos dirigentes de la provincia de Buenos Aires en condiciones de gobernar. Pero el problema que tienen es la popularidad. Por eso se apela a funcionarios de la ciudad o nacionales, que tienen los medios nacionales a disposición y que con eso se traslada la popularidad, sobre todo al conurbano. Estamos muy limitados los que somos de la provincia de Buenos Aires.

-Señalaba la posibilidad de dividir la elección nacional de la provincial. ¿Recurriría a cambios institucionales más profundos? Por ejemplo, algunos plantean la división de la provincia como un camino.

-La división de la provincia es un cambio ideal pero muy lejano. Sí dividiría, eso se hace con una ley, los distritos de más de 200.000 habitantes, especialmente en el Gran Buenos Aires. Descentralizaría en regiones, sin dudas, y les daría más autonomía a los intendentes. No puede ser que el intendente no tenga decisión en el tema de la educación con lo que pasó en el Covid-19. Esto es porque están concentradas en la administración provincial decisiones que le corresponden al intendente.

-¿Santilli conoce la provincia de Buenos Aires?

-Sí, la conoce, pero no creo que la sienta. Yo puedo conocer cualquier provincia. por ejemplo, yo fui intendente de Carlos Tejedor. Me ofrecés por esa experiencia ser intendente de Bahía Blanca, te diría que va a ser muy difícil que por el solo conocimiento de la administración pueda hacerlo de la misma manera. El desconocimiento es de los actores, de la biografía, del sentir de la provincia.

-¿A quién perjudica la candidatura de Florencio Randazzo?

-Creo que Randazzo es un recipiente de votos de los disconformes de ambos lugares. Va a obtener votos tanto de Juntos como del kirchnerismo. Recibe al desencanto de los dos lugares.

-¿Y coincide con él, le gustaría confluir en un mismo espacio?

-A mí me gustaría que estemos todos en un mismo espacio. Pero incluirlo a Rodríguez Larreta, Manes, Santilli, Randazzo, Juan Manuel Urtubey. Me parece que lo ideal sería conformar todos juntos un espacio, mucho más heterogéneo en la procedencia, pero seguramente homogéneo en las cosas que hay que hacer por el país.

qué es juntos por el cambio

-Hoy es heterogéneo Juntos por el Cambio, tiene candidatos que plantean cosas muy distintas. ¿Qué representa el espacio?

-En 2015, Cambiemos era una alternativa electoral. Que tuvo éxito. Para 2023 debemos generar una alternativa de gobierno. Hoy sigue siendo una alternativa electoral al kirchnerismo. Mi idea, cuando te hablo de esa amplitud, es que seamos una alternativa de gobierno. Hacia el futuro no vamos a tener necesidad de buscar CEOs para conformar el gobierno. Con lo que va a surgir en el proceso de estos dos años y medio tenemos sobrados dirigentes para ser una alternativa de gobierno.

Antes era una alternativa electoral, uníamos cualquier cosa con tal de ganar. Ahora es más sólido. De hecho, si medimos en provincia de Buenos Aires con Diego Santilli estamos en 34, 35 puntos. Si medimos con Manes, 35 puntos. Y si lo medís con... Messi, 36 puntos. Hay una marca y no hay personas, es más sólido que en 2015.

-A esta marca sólida se llegó por la unidad que se mantuvo, incluso en la oposición. ¿Cuánto costó esa unidad?

-No hubo grandes diferencias, no veo tanta fractura. Generó alguna diferencia importante esta salida de María Eugenia Vidal a la Capital Federal y el ingreso de Diego Santilli. Pero en el fondo, en el pensamiento, creo que no. Hay mucho diálogo entre todos nosotros, no veo que esté en riesgo la unidad. Por supuesto que las internas son a riesgo del internismo, y eso puede provocar fracturas, especialmente personales, que pueden ser difíciles de suturar. Pero no está en riesgo la unidad del espacio.

-¿Cómo tomó la decisión de Vidal de volver a la ciudad?

-Creo que es una decisión de vida más que política. Es producto de esta circunstancia contra natura, de este ejercicio que lo hicimos todos: trasladar figuras políticas por la popularidad a un distrito del que no se sienten parte. Por eso te dije el sentir: yo me siento cómodo en la provincia de Buenos Aires, soy originario de ahí. Me parece que es muy subjetivo lo que digo, pero ahí está la diferencia. María Eugenia se siente cómoda en la Capital Federal, es natural que esté ahí.

-¿Qué se juega en las primarias y en las generales?

-Lo que se juega en esta elección es la conformación de la Cámara de Diputados. Porque en el Senado va a crecer Juntos, va a tener más senadores que ahora, pero Diputados va a ser el único reaseguro institucional que va a tener el país para que quien gobierna tenga que acordar con la oposición.

El mundo está viviendo un estado de excepción, y esto puede generar semillas de autoritarismos, porque el que gobierna se acostumbra al estado de excepción. En esta circunstancia se pone en juego la libertad, nada más y nada menos. Por eso esta elección es muy importante por los diputados nacionales que van a ingresar.

-Si dependiera de usted, ¿le gustaría que Cristina Kirchner y Mauricio Macri sean solo ex presidentes y no estén en los primeros planos?

-Totalmente. Eso sería un país normal que miraría al futuro, con renovación política y dirigencial, donde la democracia se oxigena elección a elección. Nuestras campañas siguen siendo mirando para atrás y tienen que comenzar a ser mirando para adelante, al futuro. Más en este contexto en el que ha cambiado todo: si quisiéramos buscar recetas en gobiernos anteriores para lo que viene es una equivocación garrafal. Sería muy saludable que estas dos figuras políticas aporten desde afuera producto de la experiencia que han tenido.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios