Elecciones: qué se pone en juego en el Congreso si gana el oficialismo

Esta semana, el oficialismo avanzó dos casilleros y quedó más cerca de la mayoría propia en la cámara donde siguen trabadas algunas de las leyes más resistidas por buena parte de la oposición. Entre ellas, la Ley semáforo y la Reforma Judicial.

"El oficialismo está a 7 bancas de tener mayoría en ambas cámaras", alerta el líder del interbloque Juntos por el Cambio en Diputados Mario Negri. La sencillez con la que el cordobés resumió lo que se pone en juego en las próximas elecciones de medio término prendió entre los propios, que ahora se pasean por los medios repitiéndola. Pero lo cierto es que el bloque que lidera Máximo Kirchner no está a 7 sino a 10 diputados de contar con quórum propio. Aunque, con el cierre de alianzas que se produjo esta semana, la frase que desde Juntos por el Cambio repiten como mantra quedó a un paso de ser exacta. Y, si se toman en cuenta algunos aliados más que circunstanciales, el oficialismo está muy cerca de quedarse con el manejo del Congreso.  

Es que el Frente de Todos al día de hoy cuenta con 119 bancas. Es decir, se encuentra a 10 casilleros de conseguir quórum propio. Más allá de esa distancia, se cuentan con los dedos de una mano los proyectos de ley que el Frente de Todos no logró sancionar desde que Alberto Fernández es presidente.

La reforma judicial, la modificación de la ley orgánica del Ministerio Público Fiscal, la ley semáforo (denominada como "superpoderes" por JxC) y la Comisión bicameral para investigar las deudas de Vicentin con el Banco Nación. Todos estos proyectos cuentan con la aprobación del Senado, donde el oficialismo cuenta con una mayoría más que holgada. Pero, una vez que esos textos sortearon la medianera quedaron varados en la Cámara que preside Sergio Massa.

El caso Vicentin tuvo un segundo capítulo: la expropiación que no fue. Aquel anuncio del envío de un proyecto que hizo Fernández por conferencia de prensa junto a la camporista Anabel Fernández Sagasti jamás vio la luz.

En todos estos casos, la negativa de al menos una parte del Interbloque Federal que lidera el bolivarense Eduardo "Bali" Bucca fue la clave. Esa bancada, que integran 11 diputados es para el oficialismo la llave para avanzar con leyes que Juntos por el Cambio se niega a aprobar de plano. Pero, al mismo tiempo, es su principal escollo. Básicamente, ese espacio heterogéneo que componen los cuatro diputados que dependen del gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, los tres "lavagnistas", fue determinante para bloquear el tratamiento de las cuatro leyes antes mencionadas. Y para que la expropiación de Vicentin ni siquiera tomara forma de proyecto de ley.

Los Ramones

Esta semana se formalizaron dos alianzas que en los hechos ya existían. El mendocino José Luis Ramón, que lidera el interbloque Unidad Federal para el Desarrollo, más conocido como "Los Ramones", se alió con el Frente de Todos en Mendoza. La noticia la dio a conocer nada menos que Fernández Sagasti a través de sus redes.

Por Twitter, la camporista anunció su alianza con Ramón.

El otro de los "ramones" que se asoció formalmente con el oficialismo es el bonaerense Pablo Ansaloni. Es que el partido que integra, FE, selló alianza con el FdT en su provincia. 

Este partido que, como marcó el periodista especializado en campo Matías Longoni fundó Momo Venegas "para dar pelea electoral al kirchnerismo" terminó sumándonse a sus filas.

Pero, ¿por qué en los hechos la alianza del mendocino con el oficialismo ya existía? Más allá de los discursos, dar con un proyecto del oficialismo en el que el mendocino haya votado en contra es como encontrar una aguja en un pajar. 

En los casos a los que la iniciativa no cumplía con sus expectativas, Ramón logró introducir los cambios suficientes para luego levantar la mano. ¿Por ejemplo? La Ley semáforo o la reforma del Ministerio Público Fiscal. La primera recibió modificaciones antes de ser aprobada en el Senado. Así, en el caso de que fuese tratada por la Cámara baja, ya no necesitaría ser corregida y devuelta a la Cámara alta.

Por este desempeño, el interbloque de Ramón se ganó el mote de "oposición blue". Es más, desde su conformación, para Juntos por el Cambio, que pretende instalarse como la "verdadera" oposición al kirchnerismo, la bancada que lidera el mendocino siempre fue "el interbloque de Massa". Es decir, el espacio al que el presidente de Diputados apelaría cuando los números para sesionar estuviesen complicados. Y así viene siendo.

Pero el futuro de esta bancada entra en una nebulosa. Es que, de los seis Ramones, cuatro renuevan su banca este año: Ramón, los misioneros Flavia Morales y Ricardo Wellbach, y Ansaloni. 

Un" Ramón" que hay que seguir de cerca porque rompe con este alineamiento casi automático es el rionegrino Luis Di Giácomo, eterno adversario de Martín Soria en su provincia. Este pasado se traduce en que el diputado de Juntos Somos Río Negro no tiene entre sus planes levantar la mano para ningún proyecto de ley que tenga el sello del Ministerio de Justicia. Detalle no menor si se considera que la reforma judicial y la ley que busca bajar la minoría necesaria para nombrar al procurador General de la Nación siguen estancadas en la Cámara baja.     

Por ahora, la frase de Negri está a un paso de ser cierta. Si el oficialismo logra retener las bancas que tiene actualmente, y sumar ocho adeptos más, contaría con mayoría propia en ambas cámaras y, por tanto, con el control del Congreso.

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Comentarios

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    Roberto Tamer

    19/07/21

    Una oposición "tarifada". Es el negocio de estos pequeños bloques. Penoso.

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