El gran problema de Alberto con el Mercosur: ¿puede subsistir el bloque sin ser competitivo?

A 30 años de su creación, el mercado común no avanzó lo suficiente en la integración de sus miembros ni en la apertura al mundo. ¿Puede sobrevivir sin cambiar?

Durante la cumbre presidencial para celebrar los 30 años del Mercosur el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou reclamó con énfasis una reforma. Es que, en sus propias palabras, el mercado común se convirtió en un "lastre" que no avanzó ni en la integración de los países que lo componen ni en la apertura comercial.

Por un lado, el bloque tiene el arancel externo común (AEC) más alto del mundo que, situado en el 13 %, prácticamente triplica el promedio global del 5 %. Por el otro, la unión aduanera nunca se concretó.

"Los objetivos planteados en el Tratado de Asunción no se cumplieron. Se buscaba promover la integración y las inversiones, pero eso todavía no sucede. Había una hoja de ruta que rápidamente se empezó a emparchar y las cosas no funcionan como deberían", explica Daiana Fernández Molero, economista de la Harvard Kennedy School y exsubsecretaria de Programación Microeconómica durante el gobierno de Mauricio Macri.

La especialista agrega que hacia fuera el bloque tiene el problema del AEC, que no solo es muy alto, sino que, además, protege bienes intermedios y de capital. Así, se le genera un costo adicional a los productores, que no pueden ser competitivos.

El Mercosur establece que las medidas y los cambios deben ser adoptados por consenso. Este requisito dificulta la introducción de modificaciones. "El escenario ideal sería que todos tengan una visión compartida, pero eso es muy difícil. Pasó con la agenda anterior, en la que se negoció el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Ese tratado traía beneficios al Mercosur porque negociabas con un bloque de salarios altos, con los que es más fácil competir y que por sus estándares de calidad obligaba a las empresas a dar un salto que las haría más competitivas", dice Fernández Molero.

Lo que no puede pasar, enfatiza, es que la Argentina pierda el mercado común: "Si te cortás solo y no tenés dónde ubicar una producción que no es del todo competitiva, te comprás un problema".

Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), señala que el modelo del Mercosur funcionó por 20 años. En un primero momento, se eliminaron aranceles internos y se subieron los externos. Sin embargo, el modelo quedó desactualizado. En su opinión, el mercado común tiene tres opciones de reformularse. La primera, celebrar acuerdos de libre comercio con terceros. La segunda, bajar el arancel promedio a las importaciones, que encarece la tecnología necesaria para producir y exportar.

"Me parece que se va a imponer la tercera opción, que es la que busca Uruguay. Mantener el Mercosur y permitir que sus miembros negocien sus propios acuerdos de libre comercio", dice.

Elizondo señala que hoy Brasil y Uruguay están pensando de manera estratégica y buscan las reformas que necesitan para los próximos años. La Argentina, en cambio, urgida por sus desequilibrios macro, apenas puede implementar tácticas que eviten que la situación se agrave.

Mientras tanto, el comercio intrazona se achica. Como muestra: hoy, la Argentina exporta al bloque el 50 % de lo que vendía hace 10 años. A eso se suma que el Mercosur es el bloque con menores exportaciones si se las mide en relación al PBI que genera.

"Brasil busca acuerdos que permitan que sus multinacionales se instalen en otras regiones. Uruguay, con una fuerte orientación agroalimentaria, busca mercados para que sus productos ingresen con arancel cero y sean competitivos. Hoy el Mercosur les frena esas posibilidades. Ese es el lastre", explica el consultor.

La versión original de esta nota se publicó en el número 328 de Revista Apertura.

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