El Gobierno quiere intervenir en las exportaciones de gas para ahorrar dólares en invierno

Se utilizaría a la ex Enarsa como un acopiador del excedente de gas con destino a Chile. Los privados se quejan de que el Estado estaría capturando su renta. La operación tendría un ahorro fiscal e impacto en el dólar y las reservas.

El Gobierno negocia con Chile un intercambio de gas natural a contraestación para lograr un ahorro comercial y fiscal en las importaciones del año que viene (menor salida de dólares de las reservas y una reducción de la emisión monetaria para sostener los subsidios).

Gracias a los incentivos oficiales a la producción incluidos en el Plan Gas y el repunte de la actividad en Vaca Muerta, la Argentina tiene otra vez excedentes de oferta que se convierten en exportaciones.

Según lo que negocian las autoridades energéticas argentinas, habría un swap de exportaciones en condiciones firmes durante el verano (de diciembre a abril) por importaciones en el invierno (a partir de mayo, con compromisos de reinyección), contó el portal EconoJournal.

Pero la forma que se utilizaría genera rechazo en algunas petroleras, que consideran que el Estado estaría interviniendo el mercado y capturando la renta privada.

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Es que si bien las empresas que operan en el mercado local tienen autorizaciones para vender gas a Chile, Brasil y Uruguay por unos 7 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) a precios negociados de manera bilateral con los compradores chilenos -industrias y generadoras eléctricas-, la firma estatal Integración Energética Argentina (Ieasa, ex Enarsa) podría operar como agregador comercial o intermediario.

En este esquema, Ieasa compraría todo el gas local con destino a la exportación a un precio determinado y se quedaría con la diferencia por los valores que pueda conseguir al otro lado de la Cordillera de los Andes.

Fuentes del sector, no obstante, explicaron que eso solo aplicaría para las exportaciones todavía no autorizadas y que las ventas ya habilitadas no las puede tocar la ex Enarsa.

A mediados de este año, el Gobierno habilitó las exportaciones en modalidad firme a YPF, PAE, Pampa Energía, CGC, la francesa Total Energies y la alemana Wintershall Dea.

El máximo permitido por el Plan Gas.Ar es de hasta 11 MMm3/d, pero todavía no se completó el cupo. Los precios estivales de venta rondan los 3 dólares por millón de BTU en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), apenas unos centavos por encima del que se ofrece en el mercado interno.

El swap de energía entre Argentina y Chile permitiría al Estado ahorrar millones de dólares en importaciones el año que viene

Si prospera el proyecto oficial, las compañías temen que la ex Enarsa les compre todo el gas a ese valor pero lo revenda mucho más caro y obture las posibilidades de los privados para hacer diferencias.

Chile no produce gas natural y lo tiene que importar desde la Argentina o a través de barcos como gas licuado para disminuir su dependencia del carbón, combustible predominante en su matriz energética, que debe sustituir para adaptarse a las exigencias climáticas.

El GNL se puede conseguir en estos momentos a más de u$s 30 por millón de BTU y el mercado de futuros para el invierno que viene, cuando Argentina necesita importarlo, opera alrededor de los u$s 15, por la crisis energética global.

Al país trasandino le convendrá siempre importar más barato el gas argentino que el licuado, por lo que Enarsa podría captar esa renta para financiar políticas públicas, como la construcción del gasoducto a Vaca Muerta o un sistema que llegue hasta Brasil, como adelantó el embajador en ese país, Daniel Scioli.

El Gobierno financiará la construcción del gasoducto a Vaca Muerta con exportaciones de energía eléctrica a Brasil. Si la ex Enarsa captura la renta de las petroleras, también podría destinar ese dinero a obras para el sistema de transporte de gas natural

Pero los privados señalan que esto podría quebrar la confianza con Chile. Las exportaciones de gas se cortaron en 2004, bajo el gobierno de Néstor Kirchner, por un combo que incluyó la fuerte recuperación económica a la salida de la crisis pos convertibilidad (por el lado de la demanda) y la menor producción local por el congelamiento de las tarifas, que minó la credibilidad argentina como un socio comercial confiable.

Tras más de una década, durante el gobierno de Mauricio Macri se recuperó ese mercado, en medio de un contexto de recesión y aumento de tarifas que generó de vuelta saldos exportables, a través de una caída en la demanda y un exceso de oferta en el país.

Una posible intervención en el mercado de las exportaciones de gas generaría, a los ojos de los privados, "una pésima señal".

"Si quieren eficiencia, que garanticen más exportaciones en firme a las petroleras", indicaron fuentes del sector. "Esto va a contramano de lo firmado en el Plan Gas", destacaron.

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