El Cronista en Europa

El Gobierno niega un "enfriamiento" del vínculo con Francisco, a días de verse con Alberto

La delegación oficial que acompaña al presidente se molestó con trascendidos de una supuesta negativa del Papa a encontrar al presidente. Pandemia, deuda, y libertad religiosa, en la discusión.

La acotada delegación oficial que acompaña al presidente Alberto Fernández en su segunda gira por Europa salió enfáticamente a descartar un enfriamiento en el vínculo del Gobierno con la Santa Sede y su máxima autoridad, el Papa Francisco, a días de reeditar un encuentro entre ambos los argentinos.

Fernández llegó a las 13 en punto a Lisboa, primera escala de su periplo por el viejo continente. A las 17 fue recibido por el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, en el Palacio Nacional de Belém, residencia del jefe de Estado luso.

En el ínterin entre la llegada y su primera actividad oficial en el marco de la visita de trabajo a este país -la segunda de un presidente argentino, luego de la hecha por Fernando De la Rúa- Fernández aprovechó para pasear y almozar con la primera dama, Fabiola Yáñez; el canciller Felipe Solá; el ministro de Economía, Martín Guzmán; el secretario general, Julio Vitobello, y el vocero, Juan Pablo Biondi.

La comitiva tomó de mal modo versiones periodísticas que indicaban que la Secretaría de Estado del Vaticano había rehuido a conceder una audiencia al presidente del país de donde proviene el pontífice

Miembros de la comitiva descartaron esa versión, y reconstruyeron la secuencia de comunicaciones entre la Casa Rosada y el Vaticano. El 29 de abril, la Cancillería solicitó formalmente a la embajadora ante la Santa Sede, María Fernanda Silva, que solicitara audiencia. El 4 de mayo, el órgano de conducción política del microestado aceptó el pedido y puso fecha: el jueves 13 de mayo, un día particular en Roma.

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Deuda y vacunas, a tope

En el día de la Virgen de Fátima, y en la fiesta de la "Ascensión de Jesús a los Cielos", una jornada de fiesta en la liturgia católica y feriado para los trabajadores vaticanos, Francisco recibirá a Alberto en una biblioteca contigua al Aula Pablo VI, un auditorio para algunas miles de personas donde el pontífice mantiene sus encuentros públicos con los fieles en la temporada invernal -cuando abandona la Plaza de San Pedro.

 Lejos de parecer un desprecio por no citarlo en el Palacio Apostólico -como hizo días atrás con el ministro Guzmán-, el Papa recibió en este lugar a líderes de talla, entre ellos a la reina Isabel de Inglaterra. Por el contrario, vaticanistas consultados por El Cronista sostuvieron que esta recepción "es un gesto de cordialidad, siendo un día de fiesta".

La delegación argentina espera acercarle al Papa un panorama de la negociación por le deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de París, y aguarda un mensaje favorable del obispo de Roma en un seminario organizado por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, de la que participará también la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. También, Fernández espera reafirmar el compromiso del Papa en la liberación de patentes de vacunas contra el coronavirus.

El Vaticano no ignora que la reunión sucede a pocos meses de haberse aprobado en forma exprés el aborto en la Argentina, pese a la férrea oposición del catolicismo. A su vez, en Roma toman nota de las quejas de los obispos de la provincia de Buenos Aires por las restricciones de culto. El Gobierno se ve venir el tema, pero sostiene que es exclusiva responsabilidad del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, al que le reclaman un mejor diálogo con el arzobispo platense y amigo personal del Papa, Víctor "Tucho" Fernández.

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