La voluntad del presidente electo, Javier Milei, de avanzar hacia una privatización de YPF, se topará con la dificultad de que tendrá que negociar acuerdos con el Congreso y las provincias para dotar de legalidad ese acto. Mientras tanto, La Libertad Avanza (LLA) confirmará en las próximas horas como presidente y CEO de la petrolera a Horacio Marín, hoy encargado de Exploración y Producción de Tecpetrol, la firma de Paolo Rocca.
En principio, vale un tecnicismo: la empresa ya funciona en los hechos como una Sociedad Anónima privada, con mayoría de participación accionaria del Estado. En todo caso, la Nación y las provincias podrían reducir su peso, ya sea vendiendo parte de las acciones en su poder o emitiendo nuevas acciones para que queden en manos del sector privado.
El libertario imagina una "puesta en valor" y un rol estratégico para YPF en la "transición". La mejora en el valor de la empresa vendrá con la liberación de los precios tanto del petróleo crudo que se vende en el mercado interno (hoy a 56 dólares por barril, mientras que el valor internacional es cercano a los u$s 82) como de los combustibles refinados, que tenían a principios de mes un atraso de aproximadamente el 20% bajo estas condiciones de mercado. Solo por las expectativas que generó Milei, en dos días la acción de la petrolera trepó 35% en Nueva York.

La designación de Marín al frente de la empresa busca instalar a un técnico no partidario en la conducción, en contraste con el santacruceño Pablo González, que es de íntima confianza de Cristina y Máximo Kirchner. Su formación y experiencia está vinculada al desarrollo de yacimientos convencionales y no convencionales de petróleo y gas, y llevó adelante el principal campo de shale gas de Vaca Muerta, Fortín de Piedra.
Pero en el mediano plazo, el objetivo de licuar la participación estatal en YPF, de avanzar en esa línea, se topará con inconvenientes.
"¿Qué pasaría con una YPF privada? Quedaría librada a ser una empresa más, desligándose de activos no estratégicos y dejaría de ejecutar políticas públicas, por lo que su venta no respondería a que pierde plata, pues es superavitaria, sino a una decisión ideológica de retirar al Estado de la producción", consideró.
Y cerró: "Está por verse si este proceso encuentra resistencia social: YPF es parte de patrimonio público como empresa de bandera centenaria, omnipresente en todo el país, arraigada en trabajadores y pueblos enteros".
Nicolás Gadano, ex gerente del Banco Central (BCRA) y autor de "Historia del petróleo en Argentina", planteó que "a diferencia de en los '80, hoy no hay incompatibilidad de YPF con el desarrollo de la industria", sino que el crecimiento está trabado por cuestiones macroeconómicas como el cepo cambiario y la política de precios, que también afecta a YPF. Y anticipó que eventualmente puede haber más capital privado, aunque ve complicada una venta de participación estatal.
En tanto, el ex secretario de Energía Jorge Lapeña afirmó: "Debe tenerse presente que YPF es una empresa cuasi monopólica que maneja el 60 % del mercado de combustibles. Una privatización de semejante poder de mercado es inconveniente y peligrosa".
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