

Este mediodía, cuando volvió a cargar contra las empresas distribuidoras de electricidad mientras defendía la gestión kirchnerista de la energía, el ministro de Planificación, Julio De Vido, volvió a acusar a las empresas de hacerse “los chanchos rengos”.
El funcionario ya había usado la misma frase otra de las veces que había cargado contra las distribuidoras, en particular en Edenor y Edesur, toda la responsabilidad por los cortes de luz que afectaron a miles de usuarios en medio de una histórica ola de calor.
Aunque a los más jóvenes les suene poco conocido o apenas escuchado de boca de sus padres o abuelos, el dicho “hacerse el chancho rengo” era muy popular y tiene historia y literatura.
“Hacerse el chancho rengo” equivale a hacerse el distraído para esquivar una responsabilidad.
Y es lo suficientemente antiguo para que el escritor José Hernández lo pusiera en boca del gaucho Martín Fierro cuando, en el canto XI de La vuelta de Martín Fierro, cuenta cómo averiguaba si seguían buscándolo por un crimen:
“Ansí me dejaba andar
haciéndome el chancho rengo,
porque no me convenía
revolver el avispero;
pues no inorarán ustedes
que en cuentas con el gobierno
tarde o temprano lo llaman
al pobre a hacer el arreglo”.












