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Más del 99% de los pagos comerciales entre Rusia y China ya se realizan en rublos y yuanes, sin dólares ni euros. El ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, confirmó la cifra exacta —99,1%— durante el 11° Diálogo Financiero Rusia-China en Beijing, marcando un giro histórico en el sistema financiero global.

El dato consolida un proceso acelerado tras las sanciones de 2022, cuando los bancos rusos fueron excluidos de SWIFT y otros canales internacionales. Desde entonces, Moscú y Beijing construyeron una infraestructura financiera propia que hoy opera a escala bilateral casi sin depender del sistema controlado por Washington.

¿Qué significa que el 99% de los pagos entre Rusia y China ya no usen el dólar?

Transacciones de energía, materias primas, maquinaria y bienes de consumo —el núcleo del intercambio bilateral— se liquidan directamente en rublos o yuanes. Para sostenerlo, el Banco Popular de China activó acuerdos de canje de divisas con Rusia por hasta 150.000 millones de yuanes (unos u$s 20.860 millones), mientras ambos países articulan sus sistemas de pago interbancario.

El ministro Siluanov subrayó la necesidad de “crear condiciones favorables para los negocios” y establecer mecanismos de pago accesibles para ciudadanos y empresas de ambos países. El intercambio que sostiene este sistema es estructuralmente claro:

Lo que mueve este comercio

  • Rusia exporta: petróleo, gas, carbón, metales y madera
  • China exporta: autos, maquinaria, electrónica y textiles
Transacciones de energía, materias primas, maquinaria y bienes de consumo se liquidan directamente en rublos o yuanes.
Transacciones de energía, materias primas, maquinaria y bienes de consumo se liquidan directamente en rublos o yuanes.EFE

¿Cómo afecta este giro histórico al dólar y al sistema financiero global?

El comercio bilateral totalizó u$s 227.900 millones en 2025 —tercer año consecutivo por encima de los u$s 200.000 millones—, lo que da escala real al impacto de este cambio. Cuando dos economías de ese peso liquidan casi todo su intercambio fuera del dólar, el modelo puede volverse referencia para otros países que buscan reducir su exposición al sistema financiero occidental.

Sin embargo, persisten fricciones: los bancos chinos enfrentan presión por riesgo de sanciones secundarias de Estados Unidos, la liquidez en instrumentos rublo-yuan sigue siendo limitada para grandes operaciones corporativas, y las pymes aún encuentran obstáculos para operar en este corredor.