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La nueva campaña agrícola argentina arranca con dos fuerzas que avanzan en direcciones diferentes, con el mercado internacional de soja y maíz enfrentando una presión bajista por la cosecha estadounidense y, por otro lado, con precios más bajos que empiezan a generar una reacción entre los compradores internacionales.
En soja reaparecieron las compras estatales de China sobre Estados Unidos y en maíz las exportaciones semanales volvieron a superar los 1,1 millones de toneladas.
Para Argentina, el escenario agrega una tercera variable. Las lluvias de octubre mejoraron las reservas de humedad en la franja central y el NEA, pero el oeste todavía mantiene condiciones de sequía. La ventana para sembrar sigue abierta, aunque el clima de las próximas semanas será determinante.
Así, la campaña 2026/27 comienza con una diferencia clara entre ambos cultivos: el maíz ya avanzó a buen ritmo, mientras la soja todavía no despega.
El maíz ya sembró más de un tercio del área
La siembra de maíz con destino a grano comercial alcanzó el 34,8% de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas por la Bolsa de Cereales.
El dato implica un adelanto de unos cinco puntos porcentuales respecto de la campaña anterior. También se encuentra cinco puntos por encima del promedio histórico, según el relevamiento realizado al 14 de octubre.
El avance, sin embargo, no es uniforme. En el Núcleo Norte, la siembra ya alcanzó 79,8% del área prevista para la región. En el Núcleo Sur llegó al 63,4% y en el centro-norte de Santa Fe al 61,8%.
En otras zonas el ritmo es bastante menor. En el norte de La Pampa-oeste de Buenos Aires llega al 35,2%, mientras que en el centro de Buenos Aires alcanza 28,1%. En el sudoeste de Buenos Aires-sur de La Pampa apenas llega al 8,7%.
Las diferencias tienen una explicación climática. Las precipitaciones recientes demoraron algunas labores en el centro y sur del área agrícola por excesos hídricos. En Córdoba, en cambio, la falta de lluvias previa llevó a que parte de los lotes que no pudieron sembrarse pasen a planteos tardíos.
Aun así, la condición de los lotes ya implantados es mayormente normal a buena, con una disponibilidad hídrica entre adecuada y óptima, según señalan diversos informes.
La soja espera una señal del clima
Mientras el maíz ya avanzó sobre más de un tercio del área prevista, la implantación de la oleaginosa todavía no muestra un progreso significativo en Argentina.
Las lluvias de las últimas semanas mejoraron los perfiles de humedad y sostuvieron las expectativas de siembra, pero las condiciones no son iguales en todo el territorio. La Bolsa de Cereales señaló que las reservas hídricas mejoraron en la franja central y el NEA, mientras que el oeste continúa con condiciones de sequía. Por eso, el pronóstico para las próximas semanas gana peso.
No se trata solamente de cuánto llovió hasta ahora, sino de si las precipitaciones permiten mantener abierta la ventana de implantación en las zonas que todavía necesitan humedad.
Mientras tanto, la situación de Brasil agrega otra variable para el mercado. La siembra de soja del principal productor sudamericano ya alcanzó el 52%, 19 puntos porcentuales más que una semana atrás y ocho puntos por encima del ciclo anterior.
El ritmo es rápido, pero todavía queda mucho de la campaña por delante.
El informe de Daniel Romano para la Universidad Austral advierte que los pronósticos para las próximas dos semanas volvieron a ponerse secos. Además, señala que un eventual impacto del fenómeno El Niño sobre el centro y norte de Brasil podría traducirse en menores rindes.
La presión viene de Estados Unidos
Mientras Sudamérica empieza a definir su campaña, Estados Unidos atraviesa la etapa de cosecha.
La recolección de soja avanzó 21 puntos porcentuales en una semana y llegó al 46% del área, aunque todavía está por debajo del promedio histórico del 50%. En maíz, la cosecha alcanzó el 33%, contra un promedio de 39%.
Ese ingreso de mercadería al mercado ejerce presión sobre los precios. A eso se sumó el último reporte del USDA, que elevó los rindes esperados, especialmente en maíz, y aumentó las estimaciones de stocks frente al informe anterior. Pero, cuando los precios bajan lo suficiente, empiezan a aparecer compradores.
Las compras estatales chinas sobre Estados Unidos reaparecieron y el mercado estima operaciones de entre 1,5 y 3 millones de toneladas.
Es un dato relevante porque China es el principal comprador mundial de soja y porque muestra que la caída de las cotizaciones no solamente genera vendedores.
Los fondos especulativos, de hecho, fueron vendedores en la última semana. Se desprendieron de unos 2 millones de toneladas de soja, aunque todavía mantienen una posición neta comprada de 24 millones de toneladas. ## En maíz también aparecen compradores

El comportamiento es parecido en el maíz.
La cosecha estadounidense avanzó al 33% del área, todavía por debajo del promedio histórico, y el clima acompañó las tareas durante la última semana. Después de la baja de precios posterior al informe del USDA, aparecieron nuevos negocios internacionales.
Molinos de Corea del Sur compraron 134.000 toneladas de maíz sudamericano o sudafricano y las exportaciones semanales volvieron a superar los 1,1 millones de toneladas.
Al mismo tiempo, los fondos especulativos vendieron 9 millones de toneladas durante la semana terminada el 13 de octubre. Su posición neta continúa siendo comprada, pero bajó de un máximo de 37 millones de toneladas registrado 15 días antes a 14,5 millones.
Qué significa para Argentina
Para los productores argentinos, la combinación es relevante por dos motivos.
El primero es el precio. Una campaña que comienza con valores internacionales presionados por una cosecha estadounidense abundante y mejores proyecciones de stocks obliga a mirar con atención la relación entre costos y precios.
El segundo es el clima. Las lluvias recientes mejoraron la situación de buena parte del área agrícola, pero también generaron excesos hídricos en algunas zonas y todavía no resolvieron el déficit en otras.
El maíz está sembrado en un 34,8% del área prevista y presenta, en general, buenas condiciones en los lotes implantados. Pero todavía quedan por delante buena parte de la siembra y todo el ciclo productivo.
En soja, la incertidumbre es mayor porque la implantación todavía no tomó velocidad.

Por Lucas González Monte
Redactor de Audiencias Members
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