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Durante la última década, Vaca Muerta atravesó varias etapas, que comenzaron con la exploración que después se tradujo en inversiones multimillonarias, el aumento de la producción y el salto exportador. Más tarde apareció otro indicador: la capacidad de generar divisas para la economía argentina.

Pero ahora, las empresas petroleras empezaron a volver a girar utilidades al exterior, un movimiento que para la industria suele interpretarse como una señal de maduración del negocio.

Cierto es que el sector petrolero y minero no se resume a la cuenca neuquina, pero Vaca Muerta es, ante el declive del petróleo convencional, la gran locomotora del sector, aquel lugar que cambió las cuentas de la industria y del país.

Enviar dinero al exterior no se trata solamente de que las compañías ganen. También implica que algunos proyectos ya alcanzaron un nivel de desarrollo suficiente como para recuperar parte del capital invertido y distribuir dividendos entre sus accionistas.

El complejo petrolero lidera actualmente la remisión de utilidades al exterior, un dato que aparece en un contexto donde Vaca Muerta continúa consolidándose como uno de los principales motores de la economía argentina.

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El dato que explica esa nueva etapa aparece en el último informe del Instituto Argentina Grande (IAG).

Desde diciembre de 2025, cuando el Gobierno volvió a habilitar la remisión de utilidades y dividendos al exterior, las empresas ya giraron u$s 4.041,4 millones. De ese total, el sector de petróleo y gas lidera ampliamente y se lleva el 25% con u$s 1.091,5 millones, seguido por el agro (u$s 683,3 millones) y la minería (u$s 492,1 millones).

El liderazgo del sector energético no es un dato menor. Para dimensionarlo, el propio IAG señala que los u$s 1.091,5 millones remitidos por las petroleras superan incluso los u$s 800 millones que el Gobierno espera obtener por la privatización de las tres centrales termoeléctricas anunciada la última semana.

SectorUtilidades y dividendos girados desde dic. 2025
Petróleo y gasu$s 1.091,5 M
Agrou$s 683,3 M
Mineríau$s 492,1 M
Industria química, petroquímica y plásticosu$s 445,5 M
Entidades financieras y cambiariasu$s 351,4 M
Transporteu$s 259,6 M
Otros sectores privados no financierosu$s 233,5 M
Industria automotrizu$s 171,1 M
Otrosu$s 367,4 M
Totalu$s 4.041,4 M

Más que un movimiento financiero, los analistas del sector interpretan este fenómeno como una señal de que algunos proyectos dejaron atrás la etapa de inversión intensiva para comenzar a generar retornos para sus accionistas.

El giro de utilidades suele ser un indicador seguido de cerca por las compañías internacionales. Ese cambio ocurre, además, en un momento particular para la economía argentina.

Mientras la actividad muestra señales de desaceleración, el complejo energético sigue diferenciándose del resto.

El último informe económico del Banco Provincia muestra que 14 de los 16 sectores de la economía retrocedieron durante julio. Sólo Minas y Canteras (+6,5%), Pesca (+4,5%) y Servicios Sociales y de Salud lograron escapar a esa tendencia. El trabajo atribuye esa divergencia a una “fatiga del ajuste”, con menor consumo, crédito e inversión en buena parte de la economía.

El mensaje que también envía al exterior

El crecimiento del complejo energético también empieza a reflejarse en el frente cambiario.

El último informe de Suramericana muestra que la balanza cambiaria acumuló hasta agosto un superávit de u$s 4.271 millones, gracias al fuerte saldo positivo de bienes y servicios (u$s 17.327 millones), que logró compensar pagos por intereses y utilidades por u$s 13.056 millones.

En ese contexto, la posibilidad de que las empresas giren dividendos adquiere otra dimensión: el sector ya genera suficientes divisas como para contribuir al equilibrio externo incluso en un escenario donde aumentan los pagos al exterior.

Pero, además, la posibilidad de girar utilidades también empezó a formar parte del discurso oficial.

Durante una entrevista en Nueva York, Javier Milei fue consultado sobre las restricciones cambiarias que todavía permanecen para las empresas y sostuvo que el objetivo del Gobierno es avanzar hacia una normalización completa del mercado cambiario, aunque de manera gradual para no poner en riesgo la estabilidad macroeconómica.

“Las restricciones están prácticamente todas removidas, quedan algunas pocas”, dijo y afirmó que el giro había sido de casi 4500 millones en el último trimestre.