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Economía y política electoral: qué se espera para antes y después de las urnas

Con la mira puesta en el escenario 2022, los economistas Martín Polo y Federico Furiase, junto al politólogo Lucas Romero, analizan la situación del Gobiernoy qué ocurrirá tras las próximas elecciones generales, en un webcast de El Cronista junto a Cohen S.A.

Tras el shock político que generó el resultado electoral de las PASO se abren dos interrogantes de importancia para el plano económico: qué actitud tomará el Gobierno si en noviembre próximo se repite el voto favorable a la oposición en los comicios generales legislativos, y qué escenario económico-financiero es el más probable para lo que resta de 2021 y el año próximo.

Las posibles respuestas a esas preguntas fueron analizadas en el Webcast de El Cronista realizado junto a Cohen, en el que participaron los economistas Martín Polo (Estratega en jefe de Cohen) y Federico Furiase (Director de Anker Latinoamérica), junto al politólogo Lucas Romero (Director de Synopsis Consultores). Una charla que contó con la moderación de Ariel Cohen, editor de Finanzas de El Cronista, y en la que se habló también sobre las expectativas y el comportamiento actual de los mercados.

Al analizar la situación en el oficialismo, Romero aseguró que en las próximas semanas el Gobierno se mantendrá focalizado en el "cortísimo plazo", en un clima interno de fuertes tensiones que se verá después de noviembre cómo se resuelven si se ratifica la derrota en las urnas y no consigue revertir los resultados, perdiendo el "afecto societatis" que había logrado en 2019 como coalición ganadora.

Ante la decisión oficial de inyectar pesos para mejorar el consumo, con el objetivo de cambiar el humor social, Furiase consideró que la gestión de Alberto Fernández cuenta un margen muy acotado: más que manta corta, "una manta de bebé".

"La verdadera restricción es que no tiene dólares. Si metés pesos en el bolsillo sin tener dólares para aumentar importaciones es una restricción muy fuerte", explicó, señalando que se trata de "un modelo flujo-dependiente". Marcó además la restricción financiera para emitir pesos en combinación con "un mercado local acotado por la incertidumbre".

También advirtió, en ese sentido, que ante la caída de la demanda de pesos aumenta la presión cambiaria. Aunque, de todos modos "el riesgo de inflación y presión cambiaria para la política es de segundo orden, ya que la prioridad en este momento es poner plata en el bolsillo".

Por su lado, Martín Polo explicó que en caso de verificarse una "radicalización" del Gobierno tras la próxima parada electoral de noviembre "significará aumentar los desequilibrios que ya venían con luces amarillas", lo cual "golpea a los activos argentinos".

"El mercado está en una situación de ‘wait and see' con más temores que ilusión" en este momento, eligiendo "mirar desde la tribuna", describió Polo, quien también se refirió a la polémica que dio puertas adentro del oficialismo sobre si la política económica en lo que va de esta administración constituyó o no un ajuste fiscal.

En ese punto, remarcó que "el poder en el Gobierno lo tiene el núcleo duro".

Furiase completó el panorama sosteniendo que no ve espacio para una radicalización oficial como en 2009 o 2011. "Es una decisión política, no es que estemos condenados a un cimbronazo infacionario", evaluó.

Aunque consideró también que "aunque se ordenen algunas cosas" en el tablero macroeconómico, "seguirá el modelo flujo-dependiente con desequilibrios, aún con un mercado con expectativas de cambio político".

El acuerdo con el FMI

Otro de los puntos conversados en el Webcast fue la situación de la Argentina frente al Fondo Monetario Internacional. Al respecto, Furiase sostuvo que uno de los datos que seguirán los mercados diariamente de aquí a noviembre es el nivel de reservas del Banco Central, con miras a cómo continuará la gestión hasta 2023, y alertó que de continuar luego sin un acuerdo con el FMI se enfrenta el riesgo de una espiral inflacionaria.

Polo, por su parte, evaluó que "un acuerdo light con el Fondo tampoco significaría una mejora del flujo, que enamore".

¿Podrá el Gobierno revertir o mejorar el resultado electoral en noviembre?. Lucas Romero marcó en ese aspecto tres claves que se deben tener en cuenta a la hora de prever un posible resultado. Por un lado, dos aspectos negativos para el kirchnerismo: la tendencia política a "subirse al carro del vencedor", en este caso la oposición, así como los antecedentes de que al PJ le ha costado revertir resultados electorales negativos.

La tercera clave puede ser favorable al Gobierno: en septiembre, la participación de los votantes fue baja en distritos usualmente afines al kirchnerismo en el Conurbano bonaerense como J. C. Paz, Moreno y Florencio Varela, con lo cual una mayor asistencia a las urnas en noviembre podría suponer si se dan las condiciones una mejora en las chances oficiales.

Por último, Martín Polo trazó un panorama para lo que puede esperarse para 2022. Describió lo que viene como "un escenario de ir llevándola, sin tirarse de cabeza a los activos argentinos"

Debido a que las perspectivas de crecimiento no son fuertes, teniendo en cuenta el escenario internacional y el hecho de que la economía "tampoco tiene muchos motores para crecer", entendió que ayudará "algún tipo de acuerdo con el FMI que ordene algunas variables" y que será necesario "equilibrar la balanza del BCRA, que claramente este a año ha sido el gran perdedor". 

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