La jefe de bloque de Provincias Unidas en la Cámara de Diputados, Gisela Scaglia, dialogó con El Cronista sobre rol de los gobernadores en el Congreso y cuál es el proyecto de país que buscan que represente mejor los intereses del federalismo, de cara al 2027.
La santafesina y exvice de Maximiliano Pullaro se consolida como una de las piezas fundamentales del armado político de las provincias. No descarta una unificación con los gobernadores del norte y busca que el nuevo Código Penal tenga un debate a fondo este año.
También destacó el buen diálogo con el gobierno de Javier Milei, pero puso foco en la agenda que urge a Santa Fe como las cajas previsionales, las rutas nacionales y el biocombustible.
- Hay un grupo de gobernadores que se están uniendo en Misiones, Salta, Tucumán, Catamarca, ¿cree que esta alternativa “federal” amenaza o compite con Provincias Unidas?
-No, no lo pienso desde ahí, me parece que es válido defender lo que tenemos que defender, y en eso tenemos algún punto en común. Quienes tienen la responsabilidad de gobernar enfrentan problemas que a lo mejor no tienen otras personas sin esa responsabilidad en sus agendas. Gobernar implica muchas cosas, o sea, primero hay que tender puentes. Yo siento que nunca vas a gobernar solamente encerrado desde tu provincia, sino que que es necesario articular un montón de cuestiones. Por otro lado, hay leyes que que se vuelven de vital importancia para algunos gobernadores y a lo mejor no tanto para para un dirigente político, pero sí hacen a que un gobernador después pueda tomar decisiones, así que en eso yo comprendo la razón, sin meterme en las cuestiones ya más políticas de un partido al cual cual no pertenezco y no tengo nada que ver. Pero no creo en esto de la competencia, digo, veo en esto un mismo sentido de poner sobre la mesa la responsabilidad que te toca y la demanda que todos los días tenés que enfrentar en un momento muy difícil de la Argentina.
- ¿Hay una intención a futuro de fusión entre Provincias Unidas y el grupo de gobernadores?
-No descarto nada porque todo podría pasar en el marco de entender que uno puede tener ideas comunes. Nosotros gobernamos Santa Fe con un proyecto político que se llama Unidos para cambiar Santa Fe, donde hay distintos partidos políticos que a lo mejor no comparten desde lo ideológico, pero que al establecer cuáles son las ideas y cuál es el camino y cuál es la hoja de ruta para hacer lo que tenemos que hacer, existe un total acuerdo. Y yo creo que la Argentina necesita mucho más de esos consensos, ¿no? Y necesita mucho más de marcar un horizonte, de decir, bueno, por acá vamos a ir y esto es lo que tiene que pasar y lo que entendemos. Y ahí cuando uno empieza a trazar puntos de acuerdo, pueden surgir proyectos políticos. No descarto nunca nada porque creo que es posible en muchas de esas cuestiones.

- ¿Cómo ve el vínculo de Santa Fe con la Nación y dentro del bloque de Provincias Unidas: hay recepción del otro lado?
-Creo que hay que tender puentes desde la gestión, porque me parece que es muy necesario. Siempre pongo el ejemplo de Santa Fe. Nosotros hoy para afrontar la seguridad entendimos desde el primer día que la Nación tenía que ser una aliada. Y no estamos mirando cuánto pone uno sino que entendimos que no podías tener del otro lado a alguien que pensara opuesto a lo que nos toca hoy gestionar y hacer. Y en eso tenemos un plan que es conjunto. Para muchos temas debiera ser así. Quizás ha costado mucho llegar a estos puntos pero espero que haya un entendimiento de que es la única manera, sobre todo cuando los temas son de vital importancia para un lado y para el otro, no para un lado solo. Así que ahí tengo expectativas. Después, acepto que haya proyectos políticos y en esos proyectos políticos pueda haber competencia.
-¿Eso explica los apoyos de una parte del bloque a las leyes del Gobierno este verano?
-Venimos de votar dos leyes que para mí eran necesarias en la Argentina y creí que no podía estar en contra de esas leyes, más allá de que no las haya escrito mi gobernador, pero las voté porque entiendo que eran dos leyes de suma importancia y otros diputados de Provincias Unidas entendieron lo contrario y me parece que eso también es parte de un respeto político de mirar desde dónde venimos y cómo pensamos que las cosas tienen que ser. No hay que ponerse colorados acá. Ojalá logremos este año un Congreso con muchos más aportes y con muchas más miradas.
-¿Percibe que hay una mayor receptividad por parte del oficialismo?
-Siento que hay un nuevo perfil en el Gobierno de mirar un poco más, de no ser tan agresivo y sobre todas las cosas con una búsqueda de algunas personas del Ejecutivo nacional de resolver. También tengo que decirte que hay temas que hace dos años mi provincia viene hablando y no estamos todavía terminando de cerrar, pero que ojalá empiece a pasar. Seguimos discutiendo sobre qué va a hacer el Gobierno en las rutas nacionales que cruzan a distintas provincias pero que son parte de un corazón productivo y que como están hoy ya son intransitables, y eso tiene un costo. O la discusión del Biodiesel, la necesidad de tener una ley que mejore el corte, que les mejore las posibilidades de vender hacia dentro, pero también de exportar a un producto que le pone valor agregado a nuestra producción diaria, a las hojas. Luego hay muchos temas que no tienen que ver con una discusión de plata, tienen que ver con una discusión de lo que tenemos que hacer para que cambie las condiciones de trabajo, se genere más trabajo o una mejor infraestructura. En mi provincia tenemos una discusión abierta respecto a la caja de jubilaciones y pensiones y lo que la Nación nos tiene que transferir. Tenemos buen diálogo. No somos una provincia que vamos a demandarle a la Nación algo que que no nos corresponde.
- Se viene el debate por el nuevo Código Penal, ¿qué aspectos van a aportar desde Santa Fe en relación con la lucha contra el narco?
-Lo primero es un endurecimiento de las penas en un montón de aspectos, pero también un cumplimiento de esas penas, Una mirada a la víctima me parece más que necesaria porque hoy prevalece un enfoque distinto. Nosotros definimos a los responsables como narcoterroristas. Lo que hacen, asesinar a sangre fría, tiene que estar muy penado, muy marcado dentro del Código Penal y obviamente daremos la discusión cuando se abra. No sé cómo el Gobierno lo está pensando, si va a mandar un proyecto, si se va a crear una comisión y eso va a llegar a a la discusión en la cámara. Hay varias opciones en el camino
- Sobre la discusión del rol de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico, ¿puede ponerse otra vez sobre la mesa, más allá del Código Penal?
-No lo sé, porque obviamente el Gobierno es el que muchas veces fija la agenda. Para que las fuerzas armadas puedan tener una tarea real en materia de narcotráfico también las tenés que preparar y capacitar. No es solo cómo pongo más fuerzas a trabajar, sino con qué preparación. En Rosario en el Operativo Bandera funciona bien el trabajo conjunto entre las fuerzas federales, la Gendarmería y la Policía de Santa Fe. Pero me parece que el debate no es si tienen que tener más o menos rol, sino qué preparación tienen que tener. Algunas fuerzas como el Ejército no están preparadas para actuar en esa materia, pero es una cuestión de cómo formamos.
- Se palpita la posibilidad de rediscutir la eliminación de las PASO, esta vez mirando a una presidencial. ¿Cuál es la opinión que tienen en Santa Fe?
-Nosotros tenemos PASO en la provincia de Santa Fe y las tenemos habilitadas y es un buen sistema. Quizás a lo mejor poder sacarle lo de obligatoria, pero es un sistema que resuelve muchas cosas, que indudablemente hace que cuando tenés alianzas políticas sea la gente la que define quién va a encabezar un proceso y una lista. También es cierto que la gente está cansada de ir a votar y que muchas veces si la PASO no termina siendo una herramienta donde vos vas a discutir cosas en serio, es como una elección que llevas adelante sin mucho sentido. Es un sistema que en la Argentina algunas veces, no todas, ha funcionado muy bien. En otras, me parece que no ha tenido razón de ser.
-Provincias Unidas nació con una pretensión de candidatura presidencial. ¿Cómo evalúan el resultado de octubre pasado en esa intención?
-Obviamente hay que pensar una alternativa y un proyecto sensato, pero entendiendo que no venimos a desbancar a nadie ni venimos a romperle el Gobierno a nadie ni a destituir a nadie. Nosotros tenemos otra forma de hacer las cosas y tenemos otro modelo que se gestiona desde las provincias y tiene un montón de diferencias con cómo gestiona la Nación. Pero no es que nosotros dijimos, “vamos a poner un presidente mañana”. Hay que tomar con mucha seriedad lo que estamos construyendo, no sé si será en el 2027 o en el 2031, no le voy a poner fecha a ese proceso. Lo que sí sé es que hay otra forma de gestionar lo público, con mucho más respeto hacia lo público, entendiendo que no tenés que aniquilarlo, lo tenés que profesionalizar, hacer más eficiente y menos costoso, pero que es necesario una burocracia estatal en el buen sentido de la palabra. Yo no pensaría que ahí el Estado sobra, ahí el Estado es necesario en términos de control y de que vos sepas que los recursos que el Estado puede asignar tienen como mecanismos de transparencia. Entonces, creo que hay muchas cosas todavía para hacer en la Argentina, sin pensar que hay que destruir el Estado.
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