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El inicio de 2026 encontró a la economía argentina en una etapa distinta a la de los momentos más críticos del ajuste, pero todavía lejos de una normalización plena. Tras haber dejado atrás el riesgo de una dinámica explosiva de precios, el Gobierno enfrenta ahora un desafío más complejo: consolidar una desaceleración que ya no luce automática.
Los primeros datos del año sorprendieron al mercado. La inflación mensual mostró registros superiores a los previstos por la mayoría de las consultoras y reabrió el debate sobre la velocidad del proceso de desinflación. A eso se sumaron factores puntuales que presionaron sobre el índice, en un contexto donde la economía aún arrastra distorsiones de precios relativos.
El Presupuesto había proyectado para 2026 una inflación del 10,5%. Sin embargo, el arranque del año quedó bastante por encima de ese sendero, lo que obliga a recalibrar expectativas y seguir de cerca la evolución de los próximos meses.
En ese contexto, la economista María Castiglioni sostuvo que “es un año que arrancó con más inflación de la que esperábamos la mayoría”. Según explicó, parte de esa dinámica respondió a “la volatilidad financiera, las dudas de los tipos de cambio en una economía donde seguimos pensando en dólares”.
A su entender, ese comportamiento no es menor. “La gente no sabe en Brasil cuánto es el tipo de cambio, no lo sigue todos los días”, señaló, al comparar la situación local con otros países de la región que lograron estabilizar su moneda tras procesos largos de desinflación.

Entre los factores que impulsaron el índice en los primeros meses, mencionó el impacto del precio de la carne, que “tiene un peso enorme en la canasta”. También apuntó a la corrección de precios relativos, especialmente en tarifas. “En febrero un aumento del 18% en el gas en un mes donde no se consume demasiado gas, pero bueno, en el índice obviamente se ve marcado”, detalló. A eso se sumó el incremento en el transporte de colectivos y en servicios públicos.
Sobre la carne, explicó que se trató de “un proceso que es consecuencia de varias cuestiones”, entre ellas “el aumento del precio internacional” y “una demanda que se había recuperado”. No obstante, consideró que “parece difícil que esto siga al ritmo de los últimos 3 meses”, aunque reconoció que tuvo “un impacto muy grande en lo que fue la inflación”.
En términos numéricos, indicó que febrero “está perfilando en torno a 2,7, puede ser un poquito más, un poquito menos”, y remarcó que se trata de “un nivel que es bastante alto para un mes de febrero”.
Marzo y abril, meses clave para confirmar la baja de la inflación
Más allá del corto plazo, planteó que la clave será observar la dinámica a partir del segundo trimestre. “El desafío, la clave más importante es que a partir de marzo, pero sobre todo abril, se empieza a ver un número más bajo de inflación cada mes”, sostuvo. Y subrayó que el eje de fondo pasa por “el equilibrio fiscal para garantizar que no se va a emitir para financiar el fisco”, junto con la política monetaria del Banco Central.
Castiglioni también remarcó que Argentina enfrenta un problema estructural que excede los movimientos mensuales. “El mundo ya dejó atrás la inflación y entendió cómo se arreglaba y en Argentina estamos en el camino correcto”, afirmó. En ese sentido, señaló que por primera vez en mucho tiempo “se están atacando de fondo las causas de la inflación”.
Sin embargo, advirtió que el proceso requiere persistencia. “Hay que sostenerlas en el tiempo y es un esfuerzo sostenido para llegar”, explicó. Y agregó: “Salir de inflaciones de más del 100% se venció. Ahora, bajar del 30% anual a inflación internacional es un proceso que tiene que continuar”.
La economista vinculó ese recorrido con un cambio cultural y de expectativas. “La gente sigue pensando en dólares. Seguimos todos pensando en dólares”, afirmó, y sostuvo que la credibilidad será determinante para que ese comportamiento se modifique gradualmente.
Actividad económica e inflación: qué anticipan los últimos datos del EMAE
En paralelo, descartó un escenario de estanflación a partir del último dato de actividad. Sobre el EMAE, indicó que “fue muy positivo” y destacó el “aumento de 1,8% mensual ajustado por estacionalidad”, lo que marcó una recuperación tras dos meses de caídas.
De cara al año, sostuvo que “la economía va a crecer”, aunque aclaró que “el gran signo de pregunta es, ¿a qué ritmo lo va a ir haciendo?”.
















