ANÁLISIS

Por qué la nueva economía puso en jaque al viejo Mercosur

En los últimos años la protección arancelaria frente al intercambio de bienes fue perdiendo relevancia en los flujos de comercio global. Hoy la clave pasa por patentes, propiedad intelectual, servicios, normas no arancelarias y la incorporación de conocimiento.

Luego de varias advertencias, planteos y cuestionamientos a las decisiones de la unión aduanera que conforman Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, por estas horas el Mercosur está crujiendo con posibilidades ciertas de ruptura. 

Sin embargo, los fundamentos de esta tensión hay que buscarlos en un cambio drástico de paradigma de la economía y el comercio internacionales y la escasa o nula capacidad de adaptación del bloque a esos nuevos tiempos.

Un informe elaborado por Marcelo Elizondo, especialista en inversión y comercio internacional, asegura que el Mercosur está basado en "un rígido modelo de unión aduanera, que sólo alcanza al comercio físico y no a la economía del capital intelectual", por lo que a la luz de las nuevos flujos de comercio "quedó antiguo".

La principal consecuencia de esta estructura es que el bloque quedó con un "arancel externo común altísimo", señala Elizondo y aclara que es casi el triple del promedio mundial, lo que "complica la participación en las corrientes de disrupción tecnológica planetarias".

En promedio el Mercosur tiene un Arancel Externo Común  (AEC) en torno al 13%, mientras que el objetivo de Brasil, secundado por Uruguay es que baje a niveles del 6% o 7%. La resistencia original de Argentina se fue moderando pero aún no se logró avanzar en una reducción concreta. 

En promedio el Mercosur tiene un Arancel Externo Común (AEC) en torno al 13%, mientras que el promedio a nivel global es de 5,5%

En este contexto, hay que recordar que a fines de los años 90 el arancel promedio en el mundo era de 15,5% mientras que hoy está en 5,5%, frente al 13% del Mercosur. 

bloque marginal

Entre tanto, el Mercosur fue perdiendo participación en las corrientes internacionales de comercio. El Mercosur hoy representa apenas el 2,9% del producto bruto mundial y el 1,4% de las exportaciones totales a nivel global. 

 "El mundo está atravesando una nueva etapa de la globalización que hoy es más sistémica, compleja y menos unidireccional, y en la que 6 grandes flujos entrelazados imprimen una dinámica supranacional a la economía del conocimiento, que podría llamarse 'globalización hexagonal'", sostiene el experto. 

Esas puntas del hexágono son: el comercio internacional de bienes; el de servicios; los flujos de inversión extranjera directa; los financiamientos internacionales; las migraciones (físicas y virtuales); y el tráfico de datos, información y conocimiento por sobre las fronteras, tal vez el fenómeno más importante de los últimos años. El Mercosur hoy parece abocado apenas al primer aspecto, y en franco retroceso.

Cambio de pantalla

El Mercosur basa su unión aduanera en el intercambio de bienes pero el mundo está virando hacia los acuerdos de libre comercio de servicios, la reducción de aranceles al intercambio físico pero la incorporación de normas no arancelarias de cuidado del ambiente, procesos productivos, etc. 

Pero además, al bloque tampoco le va del todo bien en el intercambio de bienes. La relación entre exportaciones totales (a todo el mundo) y el PBI sumado del bloque "es la menor entre todos los bloques del planeta, alrededor de 15%", sostiene Elizondo.

La demanda de Brasil y Uruguay de bajar el AEC y flexibilizar el Mercosur, a la que es probable que se sume Paraguay, busca favorecer la internacionalización de sus empresas y sumarlas a las cadenas globales de valor. 

La proliferación de acuerdos de libre comercio -hoy hay 310 en vigencia frente a menos de 50 cuando se creó el Mercosur en 1991) e iniciativas como el RCEP (Asia) están detrás de los reclamos de los socios, con el fin de no quedar fuera de los nuevos flujos del comercio internacional.



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