

Mientras que la Casa Rosada decidió no pronunciarse sobre los resultados del balotaje en Brasil, la senadora Patricia Bullrich finalmente publicó un mensaje este miércoles en el que reconoció la voluntad expresada en las urnas y, al mismo tiempo, cuestionó la imparcialidad de la Justicia brasileña sobre la situación judicial de Flávio Bolsonaro.
La definición llegó tres días después de la elección y mientras la Casa Rosada mantiene el silencio oficial sobre el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva y sobre el paso del excandidato por territorio argentino en su salida hacia Estados Unidos que se confirmó durante la madrugada de este miércoles.
“La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta. Ese es el principio fundamental de toda democracia”, sostuvo la senadora. A continuación marcó distancia con el Palacio del Planalto, aunque sin cerrar la puerta al vínculo bilateral: “Tenemos profundas diferencias políticas con el nuevo gobierno de Brasil, pero nuestros países comparten una historia, intereses estratégicos y enormes oportunidades de cooperación”.
La segunda parte del mensaje estuvo dedicada a Flávio Bolsonaro, que en la primera vuelta del 4 de octubre se había impuesto con el 47,03% de los votos frente al 45,16% de Lula. “Y sobre Flavio, que hizo una enorme elección, quiero hacer una reflexión sobre la calidad de la democracia. Es importante que la democracia no sea binaria: el que gana gobierna y el que pierde va a la cárcel”, afirmó Bullrich.
Luego agregó: “La utilización de una Justicia no imparcial como instrumento para eliminar a la oposición es una herramienta de poder que nunca puede ser el camino de una democracia”.
Las palabras de Bullrich contienen un reconocimiento del resultado electoral que el Gobierno nacional evitó hasta ahora. El martes, el vocero presidencial Adrián Ravier confirmó en conferencia de prensa que no habrá pronunciamiento institucional de la Casa Rosada ni de la Cancillería: “Por ahora no hay ningún comunicado que vayamos a realizar”.
Con esa definición, la Argentina quedó como el único país sudamericano sin un reconocimiento formal de la victoria del líder del PT. El presidente Javier Milei, por su parte, encabezó este miércoles un acto minero en Catamarca y no hizo referencia al caso.
El silencio oficial se extiende al operativo de salida de Flávio Bolsonaro, que dejó Brasil después de incumplir una orden del juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. La resolución le prohibía abandonar el país y le exigía entregar sus pasaportes antes de las 11 del martes, en el marco de una investigación por lavado de dinero y evasión de divisas vinculada al abogado Willer Tomaz. Ante el incumplimiento, la Policía Federal brasileña canceló los documentos.
Según el comunicado que la Dirección Nacional de Migraciones difundió a las 2:01 de este miércoles, el senador, su esposa y sus dos hijas ingresaron al país a las 22:50 del martes por el Puente Internacional Tancredo Neves, en Misiones, “con documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal para el ingreso”. El organismo informó que la comitiva abordó luego un vuelo privado de la empresa Baires Fly S.A. con destino declarado a Guayaquil, Ecuador. El avión, un Gulfstream G400, aterrizó horas después en el aeropuerto de Opa-locka, en Miami.
Ese comunicado contradijo la versión oficial que el Gobierno había sostenido durante todo el martes. Al mediodía, la misma Migraciones había informado que “no se registra ingreso alguno” de Bolsonaro a la Argentina, y la Casa Rosada había difundido un texto en esa línea.
Consultado sobre un eventual asilo, Ravier había respondido: “No hay ningún pedido de asilo, con lo cual no hay nada más que agregar”. Horas más tarde, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo a periodistas que había escuchado que el excandidato estaba en la Argentina y que aprobaba su llegada a territorio estadounidense, mientras el Departamento de Estado anunció visas de ingreso para él y su familia.
En Brasil, diputados del PT pidieron a Moraes la prisión preventiva de Flávio Bolsonaro y su inclusión en la difusión roja de Interpol. Hasta el momento no hay una decisión del juez sobre ese pedido. Lula calificó la salida del senador como “vergonzosa” e instruyó a sus ministros para que eviten pronunciamientos reiterados sobre el tema. El excandidato conserva sus fueros hasta febrero, cuando termina su mandato en el Senado brasileño.
La salida por Misiones se suma a una relación bilateral que acumula meses de deterioro. El 26 de julio, Milei participó en San Pablo del lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro y calificó a Lula de “presidiario”, “ladrón” y “totalitario”. Ese mismo día, Itamaraty convocó al embajador argentino Daniel Raimondi y llamó a consultas a su representante en Buenos Aires, Julio Bitelli. El 4 de agosto, Brasil formalizó la rebaja de la relación al nivel de encargados de negocios.
En el Congreso, el caso ya abrió un frente para el oficialismo. El diputado socialista Esteban Paulón presentó un pedido de informes ante Migraciones y otras autoridades, y la diputada de izquierda Myriam Bregman exigió explicaciones urgentes al Poder Ejecutivo. Bloques opositores buscan determinar quién contrató y financió el vuelo y qué intervención tuvieron los organismos nacionales en el paso de la familia Bolsonaro por la frontera.
El pronunciamiento de Bullrich también se lee en clave interna. La senadora ya había marcado diferencias con la línea de la Casa Rosada en las últimas semanas, como cuando anticipó su voto en contra del pliego de la fiscal Susana Pernas. Esta vez, su mensaje combinó el respaldo político a Flávio Bolsonaro con una definición que el Gobierno se niega a formular en público: que en Brasil hubo una elección y que su resultado debe respetarse.














