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Mientras Nación se enfoca en la macroeconomía, el crecimiento del endeudamiento de los hogares comenzó a generar una respuesta política desde las provincias. De esta manera, algunos gobernadores empezaron a desplegar herramientas propias para contener el avance de la mora y evitar que miles de personas queden fuera del sistema financiero.

La administración libertaria sacó en las últimas semanas una nueva línea de créditos subsidiados para trabajadores como parte de su estrategia de expansión del crédito, mientras que el Banco Central dejó en claro que no promoverá un plan general de refinanciación para deudores en mora.

Incluso, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que la respuesta al aumento de la mora debe quedar en manos de cada entidad financiera y que el sistema tenderá a otorgar préstamos de manera “más selectiva”, descartando una intervención generalizada para reestructurar pasivos de las familias.

Ese contraste es el que explica la reacción de algunas provincias. Mientras la política nacional apunta a sostener la oferta de crédito mediante nuevas líneas de financiamiento, gobernadores como Hugo Passalacqua, Juan Pablo Valdés y Axel Kicillof optaron por otra estrategia.

En este sentido, los gobiernos provinciales desplegaron mecanismos para refinanciar deudas ya existentes y así evitar que el crecimiento de la mora siga expulsando familias del sistema financiero.

El desendeudamiento de las familias

Las medidas de los gobernadores datan de los últimos meses, aunque difieren en alcance y diseño, todos persiguen un mismo objetivo: aliviar la carga financiera de los hogares y frenar el deterioro de la cartera de créditos.

La preocupación no es menor. Los últimos datos oficiales muestran que la irregularidad en el pago de préstamos destinados a familias alcanzó en mayo el 12,7%, el nivel más alto de los últimos veinte años.

Además, según la Central de Deudores del Banco Central, el 27% de quienes tomaron un préstamo dejaron de ser sujetos de crédito, una situación que afecta a casi siete millones de personas y limita su acceso a nuevas financiaciones.

En ese contexto, las provincias comenzaron a ocupar un rol que hasta ahora era inusual: intervenir directamente sobre el endeudamiento de las familias.

La estrategia más ambiciosa fue la de Misiones. El gobernador Hugo Passalacqua lanzó el 19 de marzo una operatoria especial junto a Banco Macro para refinanciar deudas de empleados públicos, jubilados y pensionados.

El programa inicialmente iba a extenderse durante poco más de un mes pero que fue prorrogado en varias oportunidades hasta el 31 de julio por la demanda registrada.

La herramienta permite reestructurar préstamos y saldos de tarjetas de crédito mediante planes con tasas bonificadas y plazos más largos.

En su última actualización incorporó también a jubilados y pensionados de ANSES y habilitó el acceso a personas con deudas en mora de más de seis días.

Pero el Gobierno provincial decidió ir más allá. Mediante una resolución del Ministerio de Hacienda fijó un tope del 39% sobre el haber neto para todos los descuentos vinculados a préstamos de empleados públicos y jubilados.

La norma obliga a bancos y entidades financieras a refinanciar aquellas deudas que superen ese porcentaje mediante una extensión de plazos que reduzca el valor de las cuotas. Además, prohíbe otorgar nuevos créditos que vuelvan a superar ese límite.

El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, justificó la decisión al advertir que el aumento del sobreendeudamiento ya constituye un problema estructural.

Aún así, la provincia es aliada del gobierno nacional. Safrán aclaró que la situación alcanza a menos del 14% del universo de trabajadores y pasivos provinciales, sostuvo que el Gobierno decidió actuar para proteger el poder adquisitivo de esas familias.

Corrientes abrió el camino

El 6 de marzo, el gobernador Juan Pablo Valdés presentó “Corrientes Sostiene”, un programa desarrollado junto al Banco de Corrientes que combina alivio para familias con financiamiento para empresas y productores.

Para los hogares contempla la refinanciación de tarjetas de crédito desde $100.000, planes de seis y doce cuotas y una tasa bonificada, 29 puntos porcentuales por debajo de la habitual. La provincia estimó que el beneficio podría alcanzar a unas 89.000 familias.

Desde el Gobierno correntino explicaron que la decisión busca reducir el peso del endeudamiento sobre los ingresos familiares y evitar que la mora siga creciendo.

El Banco Provincia y su nueva línea de créditos

El 1° de julio, Banco Provincia presentó “Ponete al Día”, un programa destinado a clientes en mora que permite refinanciar deudas con tasas desde el 31% y plazos de hasta 72 meses.

El esquema está orientado principalmente a quienes cobran salarios o jubilaciones en la entidad y a clientes de menores ingresos. Antes incluso de anunciar el programa, el banco informó que durante 2026 ya había refinanciado deudas por más de $234.000 millones, una señal del crecimiento del problema en el principal distrito del país.

Más allá de las diferencias políticas entre Valdés, Passalacqua y Kicillof, los tres coincidieron en un diagnóstico: el sobreendeudamiento de las familias dejó de ser un problema exclusivamente bancario y empezó a tener impacto sobre la economía real.

La respuesta también marca un contraste con la estrategia del Gobierno nacional. Mientras la administración de Milei sostiene una política de no intervención en el mercado crediticio y deja el reordenamiento de las deudas en manos de las entidades financieras y de cada deudor, las provincias comenzaron a utilizar herramientas propias para amortiguar el impacto del fenómeno.