Diego Bastourre: "Hay que bajar las expectativas de que el mercado financie al Tesoro más que el BCRA"

Diego Bastourre celebró que el problema de la reestructuración ya fue resuelto. En diálogo con El Cronista apuntó que el mercado puede financiar más que el Banco Central pero será un proceso lento.

La Argentina reestructuró casi u$s 108.000 millones de su deuda pública en moneda extranjera, proceso que se completará esta semana con la acreditación de los nuevos bonos en las cuentas de los inversores.

El secretario de Finanzas, Diego Bastourre, fue el elegido por el ministro de Economía, Martín Guzmán, para diseñar un nuevo esquema en los títulos bajo legislación local y es quien coordina las licitaciones de deuda en pesos, herramienta central del programa financiero para dotar de recursos al Tesoro.

En diálogo con El Cronista, el funcionario anticipó que en las próximas dos semanas, hasta el cierre de la etapa tardía del canje local, buscarán uno por uno a los inversores que quedaron afuera.

- Luego de anunciar participaciones casi totales en ambos canjes de deuda, ¿cuáles serán sus prioridades desde esta semana?

- Ya está hecho el grueso de la reestructuración. El 1,2% remanente que quedó afuera en la etapa temprana del canje de deuda en dólares bajo legislación local representa casi u$s 500 millones, que es mucho dinero.

Es muy importante solucionarlo porque pueden llevarnos a litigios o una resolución muy compleja con más trámites. Vamos a estar muy activos trabajando en ese universo en las próximas dos semanas para ir uno por uno.

Hubo ya tres días de aceptación tardía en los que se sumaron u$s 22 millones. En estos procesos siempre queda un remanente, que por cuestiones de tiempos o porque el comitente perdió las claves de la cuenta y otras razones no entran.

En la etapa temprana hubo un diálogo institucional. Hicimos muchos Zoom en estos días con bancos, Agentes de Liquidación y Compensación (ALyCs), con Mercado de Futuros y Operaciones (Rofex), con Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) y con compañías de seguros para generar un marco de cooperación y le queremos agradecer a ellos la difusión que hicieron para que hubiera el acompañamiento que hizo el sector privado a esta operación porque lo hicimos sin un banco colocador y sin un contrato adicional.

- ¿Hay grandes posibilidades de juicios por parte de los que quedaron afuera?

- El riesgo es mínimo.Creemos que vamos a ser muy efectivos en estas dos semanas en barrer este universo.

Así como antes hicimos algo muy masivo, ahora iremos por algo más quirúrgico. Vamos a tratar de identificar a quienes no canjearon sus bonos y trabajar en esas situaciones.

Este canje puede ser reabierto en posteriores circunstancias. Por ejemplo, si hay sucesiones o embargos abiertos, hay tenedores que no pueden disponer libremente de sus bonos. Y pueden existir otros que eligen otra vía.

Como no existen Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) en la legislación de Argentina, sí existe una jurisprudencia sobre situaciones de prórroga de pagos en contexto de emergencia económica. Y el Estado tiene buenas posibilidades de hacer entender a los acreedores que esto no es individual contra ellos, sino de capacidad de pago de la economía.

- ¿Se los puede tentar a los inversores con algo diferente?

- No hay acreedores que quedaron disconformes con la propuesta económica, ni en el canje externo ni en el tramo local. Además, si los hubiera, el 99% aceptó y el problema no es nuestro porque, si no, no hubiéramos conseguido estas mayorías.

El problema macroeconómico respecto a la reestructuración de la deuda está resuelto, el resto es de índole burocrática. Esperamos que después de estas dos semanas la adhesión supere el 99%.

- ¿Quiénes pudieron conformar este 1,2%?

- Por ejemplo, en la semana anterior al cierre del canje, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) sacó una resolución para que las cuentas embargadas no tuvieran inconvenientes en participar. 

En toda operación de deuda, en todo el mundo y no solo en Argentina, hay gente que no sabe que tiene los bonos, otros que se olvidan, sucesiones, fallecidos. Se estima siempre que hay entre 1% y 2% de acreedores que no participan. No es nada para alarmarse.

- ¿Qué expectativa tenían?

- La participación fue históricamente alta. Esperábamos alrededor de un 95% o 96% cuando iniciamos el proceso, apenas tuvimos la ley aprobada por el Congreso. Y después, cuando vimos que la reestructuración externa tuvo niveles masivos fuimos algo más optimistas y llegamos a este número muy importante.

- ¿Los que no acepten ni siquiera en la etapa tardía no cobran hasta 2022?

- Por ley, hasta diciembre de 2021 continúan los pagos diferidos. Después es un tema a considerar, porque rige una cláusula RUFO y a ellos no se les puede hacer una oferta mejor antes de los 5 años. Es algo que se analizará en el Presupuesto.

- ¿Esperaban más pesificación en el canje local, sobre todo con el Boncer 2028?

- Se pesificaron unos u$s 685 millones en valor efectivo (algo más en valor nominal), convertidos a más de $ 57.000 millones. La distribución estuvo muy sesgada hacia el Boncer 2026 y es un reflejo de lo que pasa cuando licitamos bonos ajustados por inflación. La tasa que compensa la diferencia de plazos no es algo que sea cómodo para nosotros por el momento. Queremos estirar los plazos pero la tasa extra que podíamos convalidar es 25 puntos básicos.

- ¿Qué podemos esperar de Argentina en el mercado externo?

- Se ha simplificado la estructura financiera de la Nación. Vamos a tener dos o tres bonos muy grandes que van a ser referencias de precios y rendimientos, con la facilidad de que los títulos externos y locales van a ser como un espejo. 

La expectativa del mercado en estos días será ver los niveles en los que se van a tradear estos bonos. Pero no es nuestra preocupación, porque logramos un alivio significativo en la deuda y no tenemos una necesidad concreta de financiamiento en moneda extranjera ni en el mercado local ni en los internacionales.

No hay necesidades financieras grandes. En 2020 no hay pagos. En 2021 vamos a abonar u$s 100 millones aproximadamente en concepto de intereses, sin amortizaciones de capital. Y en 2022 hay una curva ascendente pero menor de la que heredamos del Gobierno anterior.

- En el "grey market" de esta semana los nuevos bonos rindieron algo más de 11%. ¿Esa tasa de salida que fue mayor al 10% con la que se calculó el Valor Presente Neto en la renegociación de deuda externa significa que los acreedores tenían razón y que la exit yield para Argentina era mayor?

- La referencia del mercado gris es preliminar y las transacciones fueron muy chicas en volumen. La tasa de salida es teórica, refiere a la percepción de los acreedores y no hace al eje de la sostenibilidad. Nosotros siempre miramos nuestra capacidad de pago.

Nos parece que siempre se discutió y era inevitable debatirlo porque al final del día los inversores miran la valuación de su bono. Esta semana, con la operación cerrada, con los bonos ya acreditados en las cuentas (este lunes en Argentina, el martes en Estados Unidos), vamos a empezar a ver cómo tradean. Medio punto más o menos es una cuestión netamente del mercado.

- ¿Esta semana debería caer el riesgo país?

- Como dije anteriormente, no tenemos necesidades relevantes de financiamiento. Ese indicador es parte de un set de variables importantes pero no nos marca nada en concreto en el programa financiero.

- El lunes pasado, con los gobernadores, Guzmán hizo hincapié en resolver las deudas de las provincias. ¿Cómo pueden llevarse adelante esos procesos?

- Son reestructuraciones que seguimos porque nos importan las implicancias macroeconómicas que tienen. El ministro creó hace unos meses la Unidad de Apoyo de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Provincial para llevar esa relación y la dotó con miembros de la Secretaría de Finanzas.

Es muy complejo. Los acreedores no están, hay distintas legislaciones, inversores con intereses diversos, hay que entender los distintos marcos legales. Río Negro tiene una única serie y necesita 75% de aceptación. Córdoba reestructura 3 bonos pero uno de ellos no tiene CACs. Hay otras provincias que tienen garantías. Buenos Aires canjea bonos con distintos contratos.

- ¿Cuánto poder de fuego tendrá ahora el sector público (Banco Central y la Anses) para bajar el dólar vendiendo bonos?

- El mercado tardó en entender esto más que nosotros: hicimos una operación de crédito público. La existencia de una brecha cambiaria nos ocupa y vamos a tener más herramientas para operar en ese segmento.

Con este reencuadramiento de los instrumentos financieros locales, las agencias públicas reciben un título que tiene un mercado secundario. 

Un 45% de los u$s 41.715 millones reestructurados correspondían al sector público.

- ¿Por qué el sector público no pesificó sus tenencias para bajar el stock de la deuda en dólares?

- Eso fue algo que se discutió. Lo que opiné, y fue lo que terminó pasando, es que cada agencia pública tiene su mandato y no es el que el Poder Ejecutivo o el Ministerio de Economía dice. El Banco Central tiene su Carta Orgánica, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad tiene su marco específico para invertir, el Banco Nación y el Provincia también.

Les dijimos al mercado y a las autoridades de agencias estatales que la ley que salió casi por unanimidad del Congreso les daba opciones para que cada uno eligiera lo que más satisface el mandato que deben cumplir. Sí recordamos que participen todos.

Las instituciones públicas optaron por mantener títulos en dólares y el componente pesificado no fue mayoritariamente del sector público.

- Las licitaciones de deuda pública en pesos vienen generando excedentes financieros en los últimos meses. Con mayores presiones cambiarias e inflacionarias, ¿es posible que en las próximas colocaciones el mercado les pida tasas más altas?

- Los senderos de tasas los venimos evaluando con el BCRA y el ministro. Este año es atípico y anormal en la planificación financiera y las políticas desplegadas, en medio de la reestructura de la deuda en moneda extranjera.

Con la caída de la recaudación por la pandemia no quedó otro remedio que el financiamiento monetario. Pero si lo miramos dinámicamente, se está reduciendo y la recaudación se recupera a buen ritmo.

En este contexto tan particular, en donde la reestructuración va a estar terminada esta semana, desde la Secretaría de Finanzas estamos colaborando en renovar los vencimientos de deuda en pesos, que era un desafío, y buscando fondos adicionales.

Nos fue razonablemente bien. Agosto fue un mes muy bueno y obtuvimos más de un 50% adicional respecto a lo que vencía, con nuevos instrumentos, colocaciones largas y buenas tasas de interés.

- ¿Cabe esperar que en los próximos meses se replique esta situación de que el mercado financia al Tesoro en mayor grado que la emisión monetaria del BCRA?

- Se puede replicar, pero hay que bajar las expectativas porque no todos los meses serán así, ya que algunos tienen vencimientos muy grandes y la renovación puede estar un poco por abajo. Vamos a estar activos en este segmento para tener financiamiento genuino y lo queremos proteger y cuidar.

- ¿Cómo evalúan el debate sobre la posibilidad de achicar las compras de dólares de personas y empresas?

- Hay un hecho objetivo: las regulaciones cambiarias como las que heredó esta administración en diciembre de 2019 son difíciles de remover hasta que se puedan acumular reservas internacionales.

Guzmán fue muy claro en que cuando crezcan las reservas se pueden ir quitando gradualmente esas restricciones, que afecta a personas que quieren dolarizar sus ahorros y al sector privado, con connotaciones de índole productiva.

Este set puede ser revisado en el sentido conceptual y está en análisis permanente. Tenemos que administrar inteligentemente el nivel de reservas que nos quedan después de lo que heredamos. Puede haber cambios en distintas direcciones en la administración de ese mecanismo. La situación es cambiante y puede requerir distintas herramientas.

En el largo plazo, la dirección en la que deberíamos avanzar sería la de tener menos restricciones en cuanto se puedan acumular reservas. 

 

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