DeFi: otra alternativa cripto

Bancos automatizados, casas de cambio descentralizadas, instrumentos financieros con rendimientos inigualables y otros mecanismos para generar ingresos son opciones que se encuentran en el universo DeFi (sigla proveniente del inglés "Finanzas Descentralizadas"), otra arista de las criptomonedas

Antes de hablar de los productos que ofrece este nuevo espacio, es necesario introducirlo y remarcar las diferencias que existen entre DeFi y CeFi (del inglés "Finanzas Centralizadas"). Este nuevo tipo de finanzas nacieron masivamente y para uso del público a mediados de 2020, bajo la premisa de eliminar las entidades como intermediarios para los productos que se venían ofreciendo dentro del mundo cripto.

Estos productos, ya sean, instrumentos de renta fija, la solicitud y otorgación de créditos o la compra/venta de cripto activos, siempre fueron respaldados y otorgados por entes que funcionan como controladores y que cobran por su trabajo como tales. La llegada de DeFi a la masividad volteó esta forma de pensar. Pone a los usuarios en el lugar de los entes, a través de algoritmos y programas que validan el funcionamiento correcto de todos los procesos, llamados "protocolos".

La llegada de las criptomonedas ya había logrado suprimir a los intermediarios existentes en las transferencias de dinero, pero con esta nueva tecnología es posible eliminarlos también del uso de instrumentos financieros.

Capitalización total del mercado DeFi al 13/10/2021

Estos protocolos DeFi son los encargados de que todo funcione correctamente. Los hay con diferentes tipos de productos. El primer paso fueron los DEX (Decentralized Exchange) esta funcionalidad ofrece a los usuarios intercambiar sus criptomonedas por otras. Esto se realiza a través de un fondo que se forma por el aporte de otros usuarios que destinan sus cripto activos para que estén disponibles para ser intercambiados.

De esta manera se logra eliminar el libro de órdenes utilizado tradicionalmente y los llamados "Market Makers". Esto, a su vez, genera rendimientos para quienes aportan a dicho fondo, que son costeados por las comisiones de los intercambios cobrados en el DEX. Otro de sus grandes beneficios es que se puede operar de forma totalmente anónima, sin verificaciones, sin siquiera compartir tu nombre, siendo además más rápido y barato.

Otro producto disponible en estos protocolos es la solicitud y la otorgación de créditos. Estos funcionan de la misma manera que los DEX: ciertos usuarios interesados en financiar el fondo de créditos dejan sus activos disponibles para ello a cambio de un rendimiento. Los usuarios que quieren acceder a estos, pueden solicitarlos pagando un interés que luego se usará para pagar a los primeros. Todo es supervisado por el protocolo en cuestión.

Dentro de este sistema, también existe un instrumento financiero muy común y conocido entre inversores: los fondos de renta fija. También conocidos en el sistema bancario como plazos fijos.

 Este producto ofrece un retorno fijo por la retención de un cripto activo específico, pero dentro de este universo, tiene una vuelta de tuerca más. Cada protocolo DeFi emite su propio token en el que paga a sus contribuyentes y los fondos de renta fija no son la excepción. Estos son pagados en el token nativo del protocolo que luego deberá ser intercambiado por otro cripto activo si así se desea.

De esta forma los servicios del mundo DeFi vienen a sumar más ventajas al ecosistema de las criptomonedas, poniendo aún más en riesgo a las finanzas tradicionales que poco pueden hacer contra esta nueva revolución.

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