ESCENARIO

Renuncia de Máximo Kirchner: ¿Albertismo toma tres?

Hasta hace cinco minutos un sector de la alianza de gobierno debatía en una oficina de la zona de Retiro qué hacer con Alberto Fernández. Post foto, post PASO, post "descendemos de los barcos o de los indios", el hombre y su entorno resultaban lisa y llanamente un estorbo. 

Nunca estuvo en discusión la continuidad del Presidente, la continuidad democrática ni estuvo ni esta en duda. Si cómo llegar al 2023 sin implosionar el proyecto.

¿Alberto Fernández rompe con Cristina Kirchner? Consejos de aliados y debate abierto en la Casa Rosada

Cada declaración de AF dejaba al país más cerca del abismo, de un conflicto, de un absurdo. Se barajaron distintas opciones: un rol más institucional, viajes por el mundo, que ocupase el rol de un digno administrativo. La carrera era a contrarreloj, su imagen negativa subía a la par del la brecha del dólar, imparable. 

Los desmanes de una oposición desconcertada con el triunfo le daban cierto aire al primer mandatario. Pero no alcanzaba con sentarse a ver a los adversarios pegarse tiros en los pies. 

Que Vidal, Larreta, Macri, Ritondo, Bullrich o Santilli parecieran modelos de los 80' pegando codazos en la pasarela de Roberto Giordano para ver quien ocupaba la punta podía restarle capital político a la oposición. Pero ese caudal jamás llegaría a las arcas del FdT. Si de los laberintos se sale por arriba, este en el que se había metido el Gobierno tenía un techo.

Hasta que en Argentina irrumpió eso que solo logran los eximios guionistas: una inesperada vuelta de trama que lo cambia todo. Sorpresivo y de consecuencias inimaginables hasta para los propios protagonistas.

El capítulo podría llamarse "El día que Máximo parió al Albertismo".

Fue una tarde de fines de enero de hace apenas unos días. En el fragor del acuerdo con el FMI -o entendimiento según esté en boca del oficialismo o la oposición- estaban reunidos en la Casa Rosada la portavoz Gabriela Cerruti, la ministra de Salud, Carla Vizzotti que venía de informar avances para la aprobación de la Sputnik en la OMS, el jefe de asesores y mano derecha de AF Juan Manuel Olmos, y por ahí Julio Vitobello. 

Entre las voces superpuestas suena el celular del primer mandatario. Telegram. Máximo anunciando su renuncia a la presidencia del bloque del FDT en Diputados. El silencio permitió escuchar el dialogo. Breve. Un intento por hacerlo cambiar de opinión. La negativa. Una segunda insistencia más protocolar que sentida. 

La doble aclaración de MK acerca de su madre que se mostraba en desacuerdo con su decisión de renunciar y a la vez, que lo habilitaba a hacer pública la posición de la Vicepresidenta. Y después silencio. Alguien pregunto: "¿Y ahora qué hacemos?". 

Recordó el día de la renuncia masiva de los ministros comandados por el ex 'Wadito' y ahora 'Wado' de Pedro. "Increíble vuelven a poner en duda un capítulo que acabamos de cerrar. No los tomamos de sorpresa. Guzmán le avisó paso a paso a CFK en qué estábamos, cual era la estrategia, evitamos el choque y ahora ¿qué carajo están haciendo?".

Cristina trató de frenar la renuncia de Máximo y sigue en silencio sobre el FMI

El grupo sui generis reunido por casualidad empezó a teclear de manera frenética para convocar: desde Manzur a Insfrán pasando por el ex vocero nunca alejado, Juan Pablo Biondi que desde una oficina en la zona de Catalinas empezaba a trabajar sobre este nuevo escenario de lo que entienden finalmente la llegada del 'albertismo' al poder, dos años después de ser elegido en las urnas. Y de ser elegido por ella.

Uno de los hombres con más cintura política resumió el clima post anuncio vía Telegram: "Relajemos que nadie se va a cortar las venas por esto". En un país al que que no tolera los parricidios políticos, donde la relación entre Macri y Larreta es mirada con lupa, como la de Horacio con María Eugenia, donde las emancipaciones se pagan caro o se viven como traiciones, nadie nunca creyó que AF tenía margen de romper con CFK. Sin embargo con la renuncia, forzó ese sueño imposible. El de la lapicera de verdad. El de la firma inconsulta.

Estos años de final de gestión puede marcar la impronta que se le viene reclamando Presidente desde el día que asumió. Podría responder finalmente "¿quién es Alberto Fernández y para qué quería ser presidente?". Sin el kirchnerismo ¿qué queda de AF? ¿ Y con quiénes estaría dispuesto a librar esa batalla?

La respuesta llegó desde Jefatura de Gabinete cuando Manzur citó a tropa propia post cisma vigorizando su liderazgo que había sido puesto en duda. "¿Sabes con quienes? Con los del 17 de noviembre responde un hombre de acceso diario al Presidente. Si claro con los -pocos- históricos ( Vilma Ibarra, Santiago Cafiero Olmos, Vitobello, ahora Juan Zabaleta, Katopodis) sumando gobernadores, intendentes, GCT, movimientos sociales.

Para el albertismo que prometía aparecer una y otra y otra vez y nunca lo hacía, la tercera es la vencida. Si rompe, es a pesar de él. Creen que forzado por Máximo pero ¿hasta qué punto rompe allanando el camino si se queda con el poder del PAMI, ANSeS, YPF, Aerolíneas?

AF confía en la percepción del electorado: "Tu principal socio político se opone al principal logro de tu gobierno". Confía en unas PASO que ordenen el 2023 "y que se vea cuánto peso real tiene cada uno". Y en la comunicación prolija del catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, autor del spot donde se anunció el acuerdo/entendimiento con el FMI, donde se vio al presidente Fernández sobrio, escueto, alineado, lo más parecido a un jefe de Estado que se había visto hasta ahora. Sin filminas ni confusiones. Ese presidente de traje prolijo en la estética y en su discurso que su barra fiel confía en que puede sin ELLA. 

¿Alcanza?

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