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Mostrar algunas piezas no sirve para dar por resuelto el rompecabezas

La administración de Alberto Fernández se encuentra en un estado de "gestión activa". El Presidente prometió relanzar su gobierno y para eso le dio a Juan Manzur rienda suelta para actuar como jefe de Gabinete. Así es como el tucumano, desde su asunción, no deja de protagonizar anuncios de distinto calibre, que van el levantamiento de buena parte de las restricciones aplicadas para prevenir la pandemia, a proyectos largamente prometidos y demorados como la ley de fomento para el desarrollo agroindustrial. La presentación de esta última iniciativa fue la elegida, inclusive, para mostrar por primera vez al Presidente junto a Cristina Kirchner desde que su compañera de fórmula difundiera la carta que hizo tambalear a la Casa Rosada. También sirvió para darle más presencia a Julián Domínguez, que llegó al gabinete con un perfil más alto.

Hay un deseo evidente de generar un marco distinto de expectativas, pero en el mundo empresario no perciben este activismo como un aporte significativo. "No podes tirar sobre una mesa piezas sueltas de un rompecabezas y esperar que todos interpreten la imagen final", grafica un analista. "Menos cuando todo se resume en dos palabras: más emisión".

En la última semana, el Ejecutivo le puso un nuevo envoltorio a dos anuncios que para el sector privado no cambiaron demasiado la perspectiva de su negocio. El primero fue la eliminación de retenciones en 2022 para las empresas vinculadas a la economía del conocimiento, algo que estaba previsto en el decreto que reglamentó el marco vigente (el único cambio fue eliminar el requisito de inscripción en un registro). El segundo tuvo un tono similar: se comunicó la prórroga del decreto que elimina los derechos de exportación de vehículos y autopartes para las ventas incrementales sobre 2020.

La industria daba por hecho que ambas noticias fueran ratificadas, pero no dejaron pasar por alto un hecho: fueron explicitadas por Martín Guzmán y Matías Kulfas, dos ministros que no cuentan con la simpatía del kirchnerismo pero que buscaron la forma de poner su granito de arena en el activismo comunicacional del Gobierno. Lo que no consiguen aún es evitar quedar opacados ante Domínguez, quien ostenta un rasgo más que peculiar en la interna de la gestión: diálogo directo con Alberto y con Cristina.

Aunque el jefe de Estado volvió a ratificar a los economistas de su gabinete y a jurar que el acuerdo con el FMI está cerca, economistas y empresarios no pueden evitar hacer foco en el vaso medio vacío que muestra 2022: una mayor claridad sobre el nivel de gasto público, y un esquema de financiamiento que no haga saltar ni al dólar ni a la inflación. Ni hablar del hecho de que las elecciones de noviembre sacudan la estantería como sucedió en las PASO.

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