Opinión

La inconveniente necesidad del dólar soja

Hace ya un par de semanas se puso en funcionamiento el mecanismo acordado entre el ministro Sergio Massa y el sector agroexportador, que establece un tipo de cambio especial de $ 200 por dólar para el complejo sojero.

La medida responde a una necesidad imperiosa que se viene señalando: revertir la preocupante situación de las Reservas Internacionales, que descontando las operaciones con el FMI acumulaban entre el 1° de enero y el 31 de agosto una sangrìa de u$s 5.400 millones.

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En estos términos, la primera prueba del flamante esquema resulta un éxito rotundo. Fueron vendidas en la primera semana 3,8 millones de toneladas de soja, liquidando alrededor de u$s 1500 millones, de los cuales el BCRA retuvo en sus reservas u$s 866 millones.

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Este logro vino aparejado con la reducción de los tipos de cambio paralelos en sus diferentes versiones (blue, MEP, CCL, etc.)

Sin embargo, el costo para el Gobierno podría ser alto. Desde el Observatorio de Polìticas para la Economìa Nacional identificamos al menos tres problemáticas que vienen aparejadas a la medida cuyo principal beneficiario son los productores sojeros.

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1. Suba de precios en alimentos

Si bien es real que la soja en sí no resulta un alimento principal dentro de la dieta alimenticia del pueblo argentino, la misma sí que es un importante insumo principalmente para productores tamberos, así como para la cría de pollos y cerdos, dada su incidencia dentro del alimento balanceado.

Esto significa que muy probablemente la suba del 40% del precio interno de la soja se traslade en cierta medida a la leche, los huevos, la carne de estos animales y el aceite comestible mezcla.

En ese sentido parece acertado destinar la mayor recaudación obtenida de las retenciones hacia los sectores trabajadores informales, dado que debe esperarse un impacto inmediato en la inflación en alimentos.

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2. Dificultad para discontinuar la medida

El esquema planteado se presentó como transitorio, con fecha de vencimiento el 30 de septiembre. A nadie escapa que muy difícilmente aquellos productores que hoy pueden vender su tonelada de soja a $ 70.000 difícilmente vuelvan a aceptar un precio de $ 50.000 durante el resto del año.

Si efectivamente se vuelve atrás, evidentemente los dólares liquidados en septiembre serán los últimos, al menos por parte de este complejo exportador. Dado que el resto del mercado cambiario presenta déficit por unos u$s 120 millones diarios, esta situación graficaría el viejo apotegma "pan para hoy, hambre para mañana".

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3. Distorsión de mediano plazo

En el caso contrario, de que el gobierno se inclinara por una continuidad de la medida, surgirá otro problema que ya empieza a vislumbrarse: todo el resto de los exportadores ve mermada su rentabilidad relativa al compararse con el complejo sojero, principalmente aquellos que se dedican a actividades relativamente similares (en particular, productores agrícolas).

Esto tendrá una doble consecuencia. Por un lado, una presión cada vez mayor por generalizar el "dólar soja" para todos los exportadores (devaluar) o al menos incorporar más sectores al mismo (ya se habla del dólar leche, el dólar trigo y maíz, el dólar software, etc).

Por otro lado, si persiste el diferencial, implica un fuerte incentivo para sustituir la siembra de otros cultivos por la oleaginosa estrella, lo que significa un perfil productivo menos diversificado y cada vez más dependiente de un único precio internacional.

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Conclusiones: el dilema de la sábana cortísima

En esta primeros días, entonces podemos hacer un balance apresurado de la medida y decir que resultó exitosa para solucionar la urgencia principal que son las reservas, pero genera nuevas dificultades, tanto en el corto plazo (suba de alimentos) como en el mediano y largo plazo (elegir entre el efecto discontinuación o la distorsión de precios y el incentivo al monocultivo).

Mientras tanto, el gobierno sigue destinando valiosas divisas al dólar ahorro, al turismo internacional y al pago de deuda privada. Estos conceptos implicaron pérdida de reservas hasta julio por u$s 600 millones, u$s 3000 millones y u$s 5000 millones respectivamente, de acuerdo al Balance Cambiario del BCRA.

Operaciones que podrían cursarse por un mercado financiero totalmente independiente del mercado comercial de cambios y ser financiadas por privados. Hoy contaríamos con Reservas por más de u$s 44.000 millones. Otro país.

En los próximos meses resultará fundamental, si se quiere estabilizar la economía argentina, tomar medidas que puedan percibirse como duraderas y sustentables en el mercado cambiario para acumular reservas y generar una convergencia suave de los distintos tipos de cambio vigentes.

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