ANÁLISIS

La foto reveló el fracaso del estatismo sanitario trucho

Está claro que una imagen vale más que mil palabras, de allí el enorme impacto político por la foto del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yañez. También habría que coincidir en que frente a los gravísimos errores, disparates y presuntos delitos que se cometieron y se investigan sobre cómo se enfrentó la pandemia en la Argentina, el festejo de Olivos es lo de menos. No significa que no se haya violado la ley, mucho menos que no avancen los procesos que correspondan.

Convengamos, sin embargo, en que más grave que haber violado la cuarentena en Olivos -práctica que ya se había verificado en actos y asados políticos con fotos en las redes-resultó la decisión política de haber bloqueado el ingreso de vacunas de los Estados Unidos. Privilegiar la relación con Rusia y China en contra de la salud pública, impedir que la salud privada participe del plan de vacunación, establecer un cerrado monopolio estatal en la compra y distribución de vacunas y, por cierto, disponer un esquema de cuarentenas extremas y anticipadas que arrasaron a la sociedad. En todos los casos decisiones con consecuencias mucho peores que la cena de cumpleaños.

Sin dejar de mencionar el mayor de los delitos: haber robado y malversado vacunas para funcionarios, amigos, militantes, familiares y acomodados. Un Estado que ejercía y sigue ejerciendo todavía el monopolio de la vacunación pero, tratándose del Estado Argentino, no podía dejar de tener el costado trucho. El Vacunatorio VIP.

Tal vez lo que sí le otorga relevancia a la foto, desde mi punto de vista, no es tanto el presunto delito que se inmortaliza en la imagen. Lo que importa en este caso es verificar la farsa que se había montado desde el Gobierno y desde los funcionarios. La foto es la mejor prueba de la hipocresía que baja desde el actual poder político. La mejor definición la dio Florencio Randazzo, un peronista que conoce muy bien a los personajes que hoy deciden sobre el futuro de los argentinos. "La cena no fue un error, es una forma de ser".

Es una forma de ser. Poner cepos para los demás, cuarentenas para los demás, prohibiciones para los demás. Siempre con el argumento que es el Estado el que tiene que restringir la libertad por el bien común. Y por supuesto, como en Cuba, Venezuela, o Cuba, los que manejan el Estado están a salvo de esos cepos y esas prohibiciones. No son para ellos, solo para la gilada.

Es una forma de ser. Se presentan como progres y revolucionarios de los 70', todos millonarios que viven en Puerto Madero, que educan a sus hijos en escuelas privadas y se atienden la salud por el sistema prepago en los sanatorios más caros de la Ciudad.

Hablando de fotos, el propio procurador Carlos Zannini no solamente se sinceró al explicar que aprovechó su poder político para vacunarse antes de lo que le correspondía. "El error que cometí fue no sacarme una foto", dijo, al explicar que tanto él como otros militantes de Vacunas Vip están por encima de los demás. Se consideran parte de la casta elegida que lidera la revolución y merece privilegios.

¿Por qué razón, ante semejante farsa, todavía parte de la sociedad argentina y sobre pate de la clase media supuestamente ilustrada aún les otorga crédito? Un misterio difícil de resolver a esta altura.

Estatistas en beneficio propio. Estatismo económico, igual que el estatismo sanitario. Nadie puede comprar dólares sin que autorice el Gobierno, tampoco nadie puede comprar vacunas sin que autorice el Gobierno. Ni abrir un comercio ni abrir un colegio o una Universidad. La pandemia dio la excusa ideal a los estatistas para regular todo. Ya no solo la vida económica, ahora la vida social. La vida misma. Las cuarentenas extremas, casi estalinistas.

Como en los cumpleaños, no a todos los alcanza la prohibición. Merced al control de cambios, hay privilegiados a los que el Banco Central les vende dólares a $100, cuando en el mercado libre valen más de 180. Hay importadores que están invitados al brindis del Banco Central, otros que no. Algunos deben cumplir la cuarentena con el dólar, otros logran zafar.

El problema claramente no es querer festejar un cumpleaños. El drama argentino es la vocación de colocar cepos. El error fue prohibir los cumpleaños. Y por cierto, el estatismo trucho. Porque ya está demostrado que el que más prohíbe más viola. Prohibir el ingreso de vacunas termina en los vacunatorios estatales de acomodo. Prohibir el mercado libre de cambios termina en lo que tenemos hoy: mercados negros y grises, y un Banco Central cada vez más vaciado de reservas por los vivos, diría el Presidente, que saltan la cuarentena cambiaria. Hay empresas que importan electrónica con dólar a $100 y venden a los productos a 180. Saben que tarde o temprano se va a cortar el chorro. Van a empezar a aparecer las fotos!!!

Querer encerrar a la gente con cuarentenas estalinistas, haberlo hecho de la manera en que se administró, suponer que en Argentina se puede enfrentar una pandemia con el ejemplo del modelo sanitario cubano, no puede terminar peor. Cientos de miles de muertos, la economía y la sociedad arrasada y, sin duda, el bochorno de los cumpleaños Vip. ¿Acaso alguien puede suponer que la única pareja del poder político que recibía a cenar en su casa eran Alberto y Fabiola?

La locura es imponer cepos. La locura fue la cuarentena más larga del mundo que se impuso en la Argentina. No solamente el Presidente debe disculparse por lo que hizo y por cómo manejó la pandemia. También deberían dar explicaciones los sectores de la patria sanitaria que respaldaron y reclamaron esas cuarentenas estalinistas que el poder no cumplía mientras perseguían a la ciudadanía. Recorrían los canales de televisión y las radios aterrando a los argentinos, pidiendo encerrar a todo el mundo, estigmatizando a los que reclamaban libertad, amenazando con que iban a colapsar los sistemas de salud.

Curioso que casi nadie en la patria sanitaria, ni antes ni ahora, reclama lo que realmente se necesita urgente y lo que la sociedad pide a gritos. Que el Estado libere el ingreso de vacunas. Que se permita participar al sector privado y mixto de la salud en la Argentina. Que se termine el cepo y la vacunación estatal militante.

Si no se puede todavía levantar el cepo para el dólar, al menos que lo flexibilicen para los cumpleaños y las vacunas. El estatismo trucho no da para más.

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Comentarios

  • NV

    Norberto Vermi

    17/08/21

    Muy bueno

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