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La Argentina del dólar blue, el covidiota y la "infectadura"

En un país endeble, el movimiento de la divisa va de la mano de las malas decisiones. Medidas erradas y falta de cuidados alimentan la incertidumbre sanitaria y la inestabilidad económica

Cuando la estructura es endeble, cualquier pieza que se mueva, por más chica que esta sea, puede terminar con el frágil equilibrio que la sostiene. Y la Argentina, tanto en materia sanitaria como, sobre todo, económica es un claro ejemplo de ello.

Cuna de neologismos albergados por la cultura popular, algunos de los cuales ya encuentran espacio en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), los argentinos supieron acuñar vocablos propios y adoptar algunos extranjeros para marcar la profundización de la grieta en tiempos de pandemia.

Así surgió el término "infectadura", como una expresión extrema de aquellos que rechazaron las medidas impartidas por el Gobierno para contener la propagación de coronavirus. Muchos a quienes, desde la vereda de enfrente, se los catalogó como covidiotas, palabra adaptada de la lengua inglesa y ayer aceptada por la RAE.

Lo cierto es que por acción o por omisión, tanto algunas de las medidas adoptadas en su momento por el Ejecutivo como la falta de cuidados de un sector de la población durante la pandemia, sacudieron el piso inestable en el que se apoya la economía argentina.

Un terreno tan frágil que hasta lo amenaza hoy el movimiento del dólar blue, otra identificación autóctona, en este caso para referirse a la divisa estadounidense en el mercado paralelo, ámbito que, pese a su tamaño marginal, concita en estas tierras más atención que casi en ninguna otra. Y es que basta un movimiento leve para encender la luz de alerta y agudizar los problemas existentes.

La Argentina es un país que padece alta inflación, tiene una economía en estado recesivo y, por el aumento de contagios y muertes derivadas del coronavirus, avanza hacia mayores restricciones, lo que implica caída de ingresos, aumento de subsidios y, por ende, mayor presión en las cuentas fiscales.

En ese estado crítico, en el que los pesos pierden poder adquisitivo, el consumo se hunde y el oficialismo anticipa que la delicada situación sanitaria requerirá el freno de actividades, se produce una búsqueda de refugio económico por parte de empresas y particulares, lo que para el argentino siempre es sinónimo de dólar.

Y como el dólar oficial está vedado para la mayoría de los habitantes, algunos optan por títulos dolarizados y otros, directamente, por el billete al que pueden acceder en el mercado paralelo, que inclusive cuesta menos que el solidario y hasta representa una oportunidad de pagar menos impuestos para aquellos que se suman al blanqueo inmobiliario.

Así, el blue sube y la brecha se expande, lo que a su vez aumenta la incertidumbre, suma presión al alza sobre los precios, la recesión se extiende, las ingresos caen, el consumo baja... el círculo negativo cobra impulso y amenaza con profundizar el pozo en un año en el que se espera el camino inverso.

Por eso, revisar los pasos dados y sus resultados es clave a la hora de pensar los nuevas medidas que necesita la Argentina. Para cuidar su salud en el momento más crítico y evitar el derrumbe.

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