Inversión Extranjera Directa: ¿China o Estados Unidos?

Algo ha cambiado en los últimos cinco años: la inversión directa (ID) de China en la región ha disminuido o para algunos se ha reorientado ("recalibrated"). Un cambio que algunos atribuyen a los problemas económicos internos de China y otros a un enfoque financiero más cauteloso. Lo cierto es que las estadísticas muestran que, según datos publicados, la ID de China en la región ha disminuido particularmente en el número de anuncios de nuevos proyectos y en el valor de las actividades de fusiones y adquisiciones en la región. Este dato es importante considerando el potencial realineamiento de Argentina respecto de China impulsado por Estados Unidos.

La realidad es que las empresas chinas en muchos casos persiguen ahora proyectos más pequeños y menos riesgosos en promedio, y en sectores que están directamente alineados con los propios objetivos de crecimiento económico de Beijing. Muchas de estas nuevas áreas prioritarias son descritas por China como "nueva infraestructura", término que engloba diferentes industrias relacionadas con la innovación, y que son una parte crítica del propio crecimiento económico de China, como por ejemplo las telecomunicaciones, la tecnología financiera y la transición energética. Curiosamente, estos sectores se encuentran entre los que algunas naciones del G7 también han intentado priorizar en América Latina (AL). La ID china en estas industrias ha ido aumentando y representó el 58 por ciento (alrededor de 3.700 millones de dólares) del total anual de ID china en la región en 2022. En América Latina, las empresas chinas invirtieron alrededor de 160.000 millones de dólares en unas 480 transacciones entre 2000 y 2020, principalmente a través de fusiones y adquisiciones y, en menor medida, proyectos greenfield y otras inversiones directas no financieras. China ha dirigido sus inversiones en América Latina hacia sectores estratégicos como minerales críticos, tecnología y energía renovable o puertos (caso Perú).

Brasil tuvo la mayor proporción de ID China en la región durante dos décadas hasta 2022, con 78.600 millones de dólares o sea el 42 por ciento del total. Fue el segundo mayor receptor, seguido de México, Argentina y Chile. La inversión de China en México se ha concentrado cada vez más en manufacturas de alto valor, y las empresas chinas trasladan la producción de su base de origen a México para aprovechar el acceso comercial privilegiado de ese país al mercado norteamericano (nearshoring).

En general, el tipo de proyectos de infraestructura a gran escala que alguna vez caracterizaron la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt & Road Initiative o BRI), ya no son tan representativos de la inversión China en AL, cómo eran antes. En muchas partes de la región, el interés chino en canales, ferrocarriles y otras infraestructuras importantes de transporte y energía está siendo reemplazado por un creciente énfasis en la innovación, ya sea en tecnologías de la información y la comunicación, energía renovable u otras industrias emergentes, como resultado de la actual política de Beijing de concentrarse en su propia modernización económica y competitividad global.

Históricamente, las empresas chinas centraron su interés en los vastos recursos agrícolas y extractivos de la región. China parece ahora haberse inclinado hacia las industrias de generación y transmisión de electricidad. Por ejemplo, en 2020, China Yangtze Power, filial de la China Three Gorges, la represa más grande del mundo, anunció planes para adquirir Luz del Sur, la empresa de servicios públicos más grande de Perú, responsable del suministro de electricidad al sur de Lima. China Yangtze Power también adquirió participaciones en Inland Energy, que participó en la represa de Santa Teresa I y en la construcción de las centrales de generación de energía Santa Teresa II, Lluclla y Lluta. China Three Gorges

también tiene interes en las represas Chaglla y San Gabán III de Perú. En Chile, China Southern Power Grid compró una participación en la empresa de transmisión eléctrica Transelec en 2018 y State Grid compró la distribuidora eléctrica Chilquinta Energía en 2019 y CGE en 2020. El megapuerto de Changay, controlado por la estatal china Cosco Shipping Ports, en construcción, busca convertirse en uno de los puntos preferidos para la salida de materias primas que la región exporta a China, como el cobre y otros minerales que el Perú produce en abundancia.

En total, las inversiones chinas en generación y transmisión de electricidad representaron casi el 74,4 por ciento de las inversiones totales en los últimos cinco años en Latinoamérica y una cantidad significativa (16.900 millones de dólares) del valor total de la ID china en la región durante ese período.

En materia de comercio exterior, China es el principal socio comercial de América del Sur después de Estados Unidos. Las exportaciones latinoamericanas a China son principalmente soja, cobre, petróleo y otras materias primas que China necesita para impulsar su desarrollo industrial. El comercio entre China y América Latina ha aumentado en las últimas dos décadas de 14 mil millones de dólares en 2000 a 495 mil millones de dólares en 2022. Las exportaciones chinas a la región consisten en bienes y servicios cada vez más de alta tecnología, mientras que, en las importaciones de Beijing, los productos latinoamericanos todavía consisten principalmente en materias primas, tal como lo fueron históricamente.

Si nos concentráramos solo en el aspecto económico comercial, China puede proporcionar a Argentina muchos de los proyectos de infraestructura que necesita y aumentar sus exportaciones. Hoy China es uno de sus tres mayores socios comerciales y uno de los principales inversionistas de Argentina, con proyectos en prácticamente todas las regiones del país: litio y energía solar en Salta y Jujuy; minería en San Juan, Mendoza y Catamarca; investigación espacial en Neuquén; energía eólica en Neuquén y Chubut; comunicación satelital en Córdoba, tecnología en Tierra del Fuego; acueductos en Santa Cruz; rutas, ferrocarril, obras hídricas y de transporte eléctrico en Buenos Aires; energía nuclear en Río Negro y Buenos Aires.

Pero geopolíticamente Argentina también necesita que Estados Unidos le brinde apoyo financiero y de mercado de capitales para refinanciar su deuda. Un delicado balance y todo un desafío al nuevo gobierno. La opción parece excluyente en el campo ideológico. Al menos para algunos sectores.

El gobierno argentino debe "choose wisely". La cita proviene de la película de "Indiana Jones y la última cruzada". En esta pelicula tanto los nazis como Indiana Jones buscan el Santo Grial, copa usada por Cristo en la Ultima Cena, que otorgará la inmortalidad a quienes beban de ella. Ambos llegan a un lugar custodiado por un viejo caballero en donde se encuentran diferentes copas. Donovan (el principal villano de la película) ve que hay muchos Santos Griales posibles. Elsa (otra traidora) selecciona una de las copas (una que tiene muchas joyas y posiblemente esté hecha de oro) y Donovan bebe de ella para solo encontrar su muerte.

La historia detrás de la cita: Las películas de Indiana Jones siempre han sido grandes éxitos de taquilla y no es difícil ver por qué. Cada una de las películas se inspira en películas clásicas, pero la premisa básica es la misma. Indiana Jones (interpretado por Harrison Ford) es arqueólogo y tiene un amplio conocimiento de la historia, los mitos y las culturas antiguas. Indy hace su elección y selecciona el que parece ser un cuenco simple. Su lógica es que la copa debería ser la que usaría un simple carpintero. Bebe de ella y no le pasa nada malo. Es entonces cuando el viejo Caballero, que ha estado custodiando el Grial, lo felicita y le dice: you have "chosen wisely".

En estos tiempos, parece que tomamos apresuradamente muchas decisiones importantes en la vida política del país pensando en el resultado inmediato. Es el todo o nada. Los compromisos son considerados una muestra de debilidad. Tendemos a no hacer un balance de cómo las decisiones unilaterales pueden afectarnos a largo plazo. Es esta premura la que más puede impactarnos nos puede llevar al camino equivocado.

Siempre es una buena idea sopesar nuestras opciones para poder tomar una decisión informada. Está bien reflexionar y escuchar al otro todo el tiempo que sea necesario sobre decisiones que cambiarán la vida del país y sus habitantes. Ganar o perder no es la única alternativa válida. Quizás hay un camino intermedio al todo o nada: el compromiso, el dialogo. Ahí está la esperanza de cambio.

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