Opinión

En el ajedrez del Conurbano, los libertarios mueven la ficha de la ANSES para tratar de jaquear a Kicillof

Empezó el verdadero "poroteo" por los cargos pendientes en los organismos públicos nacionales con asiento en todo el país y, como no podía ser de otra manera, el Gran Buenos Aires danza al ritmo de este tipo de nombramientos.

Históricamente, de estos lugares surgen nuevas referencias territoriales por los manejos de ANSES, PAMI, Ministerio de Trabajo, Renaper y otros ámbitos desde donde siempre se puede hacer algún favor y, por qué no, un negocio.

En el conurbano la pelea directa la dan Florencio Randazzo contra Sebastián Pareja. El primero fue uno de los que apostó por Javier Milei siendo un referente peronista que desde hace media década se apartó del kirchnerismo camporista. Además, es uno de los aliados más importantes que tiene el nunca nacido proyecto cordobés de Juan Schiaretti que, a través de Osvaldo Giordano está manejando la administración nacional que paga todas las asignaciones sociales.

En cuanto a Pareja, su situación política con Javier Milei estuvo en serio riesgo cuando se disparó la pelea entre los históricos dirigentes bonaerenses de la Libertad Avanza con el candidato presidencial y, fundamente, su jefe Karina Milei. El referente de La Matanza sobrevivió a la discusión que tuvieron con Carlos Kikuchi, armador y representante mileísta hasta octubre pasado junto con otro exiliado como Ramiro Marra.

Pareja, electo senador provincial, atajó todo lo que terminó huyendo del armado territorial de Unión Celeste y Blanca, cuyo dueño de uno de los partidos políticos con los que trabajó Milei, Fernando Rozas, abandonó todo cuando terminó la elección y su representante, Fabián Luayza, decidió armar su bloque propio en la Cámara de Diputados bonaerenses.

Los viudos de Rozas más los históricos de Pareja reclaman, con razón, que le asignen lugares de importancia dentro de las estructuras nacionales de la Provincia porque si no será imposible cortar los entramados que tejieron durante muchísimos años el kirchnerismo peronista, que supo sobrevivir al esquema diseñado por Mauricio Macri y María Eugenia Vidal en 2015. Este pedido también es seguido minuciosamente por el ministro del Interior, Guillermo Francos.

Al parecer, tanto Macri como Milei eligen el esquema "compra de paquete cerrado" tan común en los esquemas que no saben cómo manejar la política y que tienen un divorcio descomunal con los territorios. Para peor Giordano tiene la idea que los empleados de carrera tienen que ser los que manejen los centros de atención directa del ANSES, siempre provisto por militantes de La Cámpora que por supuesto no ingresaron por concurso técnico de aptitud.

Randazzo, metido en la interna de LLA sobre qué hacer con la ANSES para pulsear con La Cámpora y Kicillof en la provincia de Buenos Aires. 

A pesar que ambos quieren los mismos lugares, en esto coinciden Randazzo con Pareja. Si no lo manejan los que militaron y aportaron, algo, pero aportaron, para discutir cara a cara con los intendentes del peronismo en sus territorios, el futuro del armado libertario o del cambio seguirá a todo ritmo contra un murallón.

Si bien Néstor Kirchner también prefirió apalancarse en las presencias preexistentes en los municipios, rápidamente determinó con quién quedarse y con quien no mientras que Máximo Kirchner, con su madre como presidenta, fue a fondo sin dudarlo.

El ejército libertario bonaerense está más que disperso y necesita de la inestimable ayuda que le puedan brindar los intendentes de Juntos por el Cambio, entre los que se distinguen dos grupos. El más jugado en favor del gobierno de Milei encarnado por Jaime Méndez, delegado administrativo y gestión de Joaquín De la Torre en San Miguel, y Diego Valenzuela, de Tres de Febrero, Luego se suman, con cautela pero inspeccionando bien que haya una coordinación entre la Presidencia y sus municipios Soledad Martínez, de Vicente López y Ramón Lanús, de San Isidro. Alejado, Guillermo Montenegro, en General Pueyrredón, juega su propio partido y quiere aprovechar a pleno la salida de Fernanda Raverta de todo organismo público nacional y provincial.

De la Torre armó su monobloque "Derecha Popular". Iba a aliarse con Sebastián Pareja, pero ante la licencia solicitada por éste, prefirió quedarse solo. Su aliado en Diputados, Juan Esper, directamente se unió al bloque que conduce Nahuel Sotelo, con el apoyo directo de Patricia Bullrich. Sabio, el senador puso primera con un sistema que lo deja como articulador claro y neto. Se mantiene independiente en el Senado, dejó a Méndez en Juntos por el Cambio para que no lo marginen de las negociaciones por los fondos provinciales que realizan los intendentes opositores y puso a Esper directamente en el bloque libertario puro, ya que el otro, que preside Luayza, quedó como el más afín al peronismo kirchnerista renovador por sus pactos preexistentes con el oficialismo bonaerense.

"Milei fue muy generoso, confió en varias personas de nuestro equipo, cómo no vamos a darle una respuesta política de apoyo", se sinceraron cerca del legislador de San Miguel al recordar que dos personas de su confianza, Pablo De la Torre y Mario Russo ocupan lugares claves en el gabinete nacional y por lo menos media docena de funcionarios cercanos surgieron de ese distrito.

Valenzuela, socio de estudios de Milei en la Universidad, también es un consejero permanente del presidente en todo lo que tiene que ver con la Provincia de Buenos Aires y dos ex funcionarios directos forman parte del equipo de trabajo de Economía y Desarrollo Social, aunque sus dos legisladoras siguen en Juntos por el Cambio.

Quien peor empezó el año fue el jefe de Mar del Plata, Montenegro. Para hacer frente al pago de sueldos de los empleados, mientras que los funcionarios políticos siguen esperando que le regularicen el suyo, tuvo que pedir un descubierto de $4500 millones de pesos al Banco Provincia producto de múltiples situaciones que afectaron directamente las arcas municipales, incluida la fortísima campaña electoral con la que consiguió la reelección.

"No hay plata"

Kicillof y los intendentes peronistas enfrentan las consecuencias del ajuste de Milei y piensan cómo enfrentar al presidente libertario. 

Sentado en su nueva oficina, un intendente del peronismo se quejaba por lo que será presupuestariamente el año para los municipios de la Provincia. "Va a ser dificilísimo... Para peor, algunos quedamos muy desfasados en términos salariales con nuestro personal y tenemos que prestarle mucha atención al tema".

Quien más rápidamente lo entendió fue un importante funcionario municipal, quién por decisión de Julio Zamora de cerrar la canilla hasta nuevo aviso, recibe a todos sus invitados tomando en una taza con la leyenda "No Hay Plata".

Este es el gran debate en el territorio bonaerense, a quien se le terminaron los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) y los fondos para todo tipo de emprendimientos que Alberto Fernández le daba a Axel Kicillof por orden de Cristina Fernández de Kirchner. Además, siguen sin ingresar los fondos que el propio gobernador quiso desprenderse cuando le permitió a Sergio Massa, en plena campaña, derogar la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias que era distribuido entre todas las Provincias.

El panorama se agrava porque las decisiones económicas del gobierno nacional producen una retracción extraordinaria en la economía que, más allá de la inflación, reducen dramáticamente los aportes coparticipables. ¿Hasta dónde podrá el gobernador seguir con su intención de ser la antítesis del gobierno nacional con su mensaje de Estado Presente?, es el interrogante que nadie sabe responder.

Sin embargo, casi susurrando, varios de sus ministros anticipan las dificultades que tendrán para convalidar la palabra empeñada

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