Opinión

El arte de tomar deuda: cómo hipotecarse a conciencia

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El hogar va más allá de cuatro paredes y un techo, es el refugio material y simbólico donde construimos nuestros sueños y forjamos nuestra seguridad. La casa es parte de nuestra identidad, está íntimamente relacionada con nuestro "yo".

El anhelo de tener casa propia es compartido por muchos, pero alcanzarlo puede parecer un desafío insuperable en un panorama económico incierto. Ahorrar para comprar una casa puede ser difícil, y si a esto le sumamos que nuestro cerebro financiero muchas veces no "juega a nuestro favor", la tarea se vuelve aún más difícil. Si para cumplir nuestros sueños es importante saber qué queremos realmente, para tomar un crédito hipotecario es fundamental entender quiénes somos financieramente hablando.

Dime como gastas y te diré quién eres

Como seres humanos, no siempre somos racionales al tomar decisiones financieras. El sesgo del presente nos impulsa a gastar irracionalmente, sobrevalorando el momento actual y subestimando el futuro. Nuestro cerebro nos engaña haciéndonos creer que gastar hoy es mejor que guardar para mañana. Este sesgo nos dificulta ahorrar, planificar y organizar nuestras finanzas, especialmente aquellas que son necesarias para pensar en un crédito hipotecario o un préstamo importante.

Al igual que un análisis clínico de sangre revela nuestra salud física, nuestro historial crediticio refleja parte de nuestra salud financiera. El Banco Central de la República Argentina cuenta con una Central de Deudores, donde podes acceder a un informe completo sobre el estado de las financiaciones que recibiste.

En la Central de Deudores, tu situación se clasifica según el historial de pago de tus deudas, si estás considerando solicitar un préstamo hipotecario, es crucial no tener atrasos en tus pagos para mantener una "situación normal". Si presentas un atraso de más de 31 y hasta 90 días desde el vencimiento, se considera una situación de riesgo bajo. Los casos más complejos son los de riesgo alto, que implican un atraso en el pago de más de 180 días hasta un año, o los considerados irrecuperables, donde los atrasos superan el año.

Esa deuda no es mía

Mantener un buen historial crediticio implica utilizar las tarjetas de crédito de manera responsable y estar atentos a posibles fraudes. No llevar un correcto control de estas prácticas puede llevarnos a situaciones de morosidad injustificada, afectando nuestra reputación crediticia y nuestras posibilidades de obtener créditos futuros.

Lo que nos "salva" de los delitos financieros es estar atentos y controlar que no existan cargos o gastos que no hemos realizado. Para ello, es necesario llevar un registro detallado de gastos, ingresos, consumos, pagos y transferencias. La planificación financiera nos ayuda mucho más de lo que se piensa, organiza nuestros deseos de consumo, nos ayuda a invertir el dinero, a controlar los gastos, y además, en el caso UVA nos permite visualizar cómo las cuotas hipotecarias impactarán en nuestra vida a largo plazo. Al ajustarse según la inflación, existe el riesgo de que aumenten con el tiempo y eso debe ser contemplado con detalle.

Tomar un crédito hipotecario es un paso importante en nuestra vida, tan importante como comprar la casa en sí. Hacerlo sin planificación previa y seguimiento posterior puede resultar muy perjudicial. Adoptar nuevos hábitos financieros no es tarea fácil, ya que tendemos a resistirnos al cambio. Tomar conciencia de esto nos puede ayudar no solo a alcanzar ese sueño, si no a que ese crédito hipotecario no se convierta en una pesadilla.

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