

La inflación se moderó en comparación con los máximos registrados en los últimos años, pero el coste de la cesta de la compra continúa siendo una preocupación constante para millones de hogares. Aunque algunos precios se estabilizaron, alimentación, higiene y productos de uso cotidiano siguen pesando en el presupuesto mensual.
Ese escenario explica por qué cualquier descuento en artículos básicos gana relevancia inmediata. Cuando una gran cadena mueve precios en referencias muy demandadas, el impacto no solo se percibe en caja. También condiciona al resto del sector y modifica hábitos de consumo.
En ese contexto, Mercadona anunció una nueva bajada de precios en más de 100 productos. La medida alcanza alimentos y artículos habituales en miles de casas, entre ellos leche, aceite y patatas.

Mercadona reduce precios en básicos muy presentes en la compra semanal
Entre las rebajas más visibles aparece la leche Hacendado, una de las referencias más repetidas en la cesta familiar. Distintas variedades como entera, semidesnatada, desnatada y sin lactosa pasaron a situarse entre 0,82 euros y 1,03 euros por litro, según el formato.
También hubo movimientos en el aceite, uno de los productos más vigilados por los consumidores después de las fuertes subidas registradas en los últimos tiempos. El aceite de girasol refinado quedó en 1,66 euros por litro, mientras que el aceite de oliva suave bajó hasta 3,95 euros.
Otro caso destacado es el de las patatas, un producto de gran salida durante todo el año. La malla de cinco kilos redujo su precio desde 6,15 euros hasta 5,60 euros.
A esas referencias se suman otras bajadas en productos de alimentación y consumo frecuente. Cuando el ajuste se reparte entre muchas categorías, el cliente puede percibir una mejora más amplia en el total de la compra, incluso si cada rebaja individual parece pequeña.
Por qué Mercadona mueve ficha en plena presión del consumo
Las cadenas de supermercados compiten hoy con un consumidor mucho más atento al gasto que hace unos años. Comparar precios, revisar promociones y cambiar de establecimiento según ofertas dejó de ser algo puntual para convertirse en una conducta habitual.
En ese contexto, bajar precios funciona como una estrategia comercial de alto impacto. Permite atraer tráfico a tienda, reforzar la fidelidad y transmitir una imagen de sensibilidad frente al bolsillo del cliente.
Mercadona parte además de una posición especialmente fuerte; la empresa cerró 2025 con una cuota cercana al 29,5% del mercado español, por delante de Carrefour, Lidl o Dia.
Cuando un operador con ese peso ajusta precios en artículos básicos, el movimiento suele observarse con atención en todo el sector. En muchos casos, otras cadenas responden con promociones propias o revisiones de importes en categorías similares.
Qué puede pasar con la cesta de la compra en las próximas semanas
Para muchas familias, una rebaja de unos céntimos puede parecer limitada. Sin embargo, cuando se aplica sobre productos que se compran varias veces al mes, el efecto acumulado empieza a ser relevante.
Leche, aceite y patatas forman parte del consumo recurrente de numerosos hogares. Si a eso se suman descuentos en otras referencias, la diferencia mensual puede notarse con mayor claridad.

El alcance real dependerá también de factores externos como energía, transporte, cosechas y materias primas. Si esos costes vuelven a tensionarse, los precios podrían cambiar otra vez.
Por ahora, Mercadona lanza una señal clara al mercado español: en plena etapa de consumo vigilado, competir también significa pelear cada céntimo del ticket final que paga el cliente.













