

El 2026 luce un comienzo aparentemente tranquilo y positivo para el gobierno. No es poco, ya que viene de una holgada victoria en las urnas y también en el Congreso, sancionando parte de las reformas que el gobierno de Milei quiere llevar adelante. Lo que nadie dice todavía, es que este año es el “El Año de la Verdad” para el modelo económico libertario.
Tras un 2024 de ajuste feroz por la herencia recibida, tuvimos un 2025 marcado por la urgencia electoral de un espacio político que podía argumentar que las falencias de su plan económico se debían a la debilidad parlamentaria.
Pero este 2026 luce claramente distinto, el gobierno de Javier Milei ha llegado al punto más importante de su gestión: el Momento de los resultados, más allá de las construcciones de relatos que todos los gobiernos tienen derecho a realizar. Llegó la hora de la verdad en la cual “es el momento de demostrar que el modelo funciona, no sólo en los libros, sino en la calle”.
Sin embargo, el inicio de este ciclo ha tropezado con un enemigo que el gobierno libertario creía haber domado: una inflación que se resiste a morir y que ha obligado a endurecer el torniquete monetario.
La inflación: Cuando los libros “hacen agua”
El dato central que sacudió la semana pasada, fue el 2.8% de inflación en el mes de diciembre. Aunque desde el Ejecutivo se festejó como la cifra más baja en casi una década, algo que es cierto, cuándo ponemos la lupa en lo que viene ocurriendo, nos revela una tendencia preocupante: desde mayo del año pasado, el proceso inflacionario ha encadenado siete meses de subas consecutivas.
Acá mi estimado lector es el punto en donde la teoría choca con la realidad práctica: La premisa oficial de que la inflación es "en todo lugar y en todo momento un fenómeno monetario" y que el déficit cero traería “inflación cero” para julio de 2025, no se cumplió. La inflación, lamentablemente, no colapsó. La realidad nos sigue demostrando que es un fenómeno bastante más complejo y horizontal, donde la puja distributiva, la formación de precios, el movimiento de precios relativos, el valor del dólar y las fallas estructurales, pesan tanto como la emisión. Este 2.8% no es sólo un número; es el factor que obligó al Gobierno a recalibrar todo su plan económico para 2026. Empezamos con una “Parada técnica en boxes”.
El Dilema de las canastas y el salario “en rojo”
Si bien el dato de inflación preocupa, los indicadores de vulnerabilidad social encienden alarmas rojas. Un dato clave de la semana que pasó desapercibido, mientras el IPC promedió 2.8%, la Canasta Básica Alimentaria trepó un 4.1% y la Canasta Básica Total un 3.6%. El desfasaje es brutal:
- Línea de la pobreza: $1.257.000.
- Salario promedio: más del 70% de los trabajadores en Argentina gana por debajo de la canasta básica. Según estudios recientes (diciembre 2025) del Instituto Gino Germani de la UBA, que señalan que el 72% de los trabajadores (formales e informales) percibe menos de 1 millón de pesos mensuales.
El diagnóstico es complejo: la mayoría de los trabajadores registrados no cubren el costo de vida. Otro dato que se conoció en la semana y que surge de un informe del Banco Central es que “se estima que la carga asociada a los servicios de la deuda bancaria de las familias representó 23,4% de la masa salarial registrada". Con ingresos castigados y un consumo que cae por la falta de crédito y morosidad, el horizonte de reactivación luce desafiante.
La licitación de deuda y el “Velociraptor”
La semana pasada se vivió una batalla silenciosa en el mercado de deuda, pero que en el ojo de cualquier profesional no puede pasar inadvertida. El Tesoro enfrentaba vencimientos por 9.6 billones de pesos en letras a tasa fija. Los inversores institucionales, ante el rebrote inflacionario, le marcaron la cancha al Gobierno: no aceptaron plazos largos y exigieron una tasa anual de casi el 50% (3.4% mensual).
Esto que parece muy financiero y técnico, revela el retorno de una dinámica peligrosa: el mercado te presta en corto plazo y te dice “ok, en dos meses nos sentamos a negociar de nuevo”, rompiendo de esta manera el plan del gobierno: “estirar para adelante los plazos de esas cadenas de cheques lo más lejos posible”. El Gobierno logró un rollover del 98%, pero a un costo muy alto: 49.16% de tasa anualizada reactivando así el famoso carry trade (tasa positiva contra dólar planchado)
¿Por qué no soltó pesos el Gobierno para monetizar la economía vía Punto Anker? Para evitar que esa liquidez presione al dólar y, por ende, a la inflación. El trasfondo de la cuestión viene ya de varias gestiones, y el Gobierno trata de tener al “Velociraptor” en su jaula: esa masa de deuda que nació con las LEBAC en 2016 para absorber pesos (por la gran emisión pesos para comprar los dólares de la voluminosa deuda tomada por la gestión de Macri), que luego pasó a llamarse LELIQ´s con Alberto Fernández (y que jamás eliminó, como había promedito), que pasaron a llamarse LEFI´S en el inicio de la gestión de Javier Milei y que hoy son LECAPS y están en deuda que coloca Tesoro en licitaciones quincenales. Ese velociraptor es de casi 200 billones de pesos y el perfil de vencimientos de este 2026 condiciona cada movimiento del equipo económico.

191.B vencen este 2026
La economía de las dos velocidades
El país hoy muestra una dispersión productiva pocas veces vista. Mientras el sector petrolero opera al 86.5% de su capacidad instalada, el sector textil languidece en un 29.2%. La industria general cayó un -8.7% en noviembre interanual (16 de los 23 meses de gestión dieron caídas) y la construcción un -4.7% (14 de los 23 meses de gestión dieron caídas), el comercio minorista cayó -5.2 (con 18 de los 23 meses con caídas). Para contener la inflación se produjo una apertura importadora que está haciendo estragos en el entramado productivo local, los datos lo reflejan claramente.
Este año 2026 podremos ver un crecimiento estadístico del 4% gracias a la energía y a una cosecha récord de maíz, soja y trigo, estos sectores son intensivos en capital, pero no en empleo. Por eso el desafío del Gobierno es lograr un crecimiento realmente homogéneo en toda la economía, y es ahí en dónde el modelo presenta sus principales dudas.

El juego del Banco Central: ¡Había que comprar dólares!
Luego de un año de destrato a todo el abanico de economistas el Gobierno aceptó, de manera forzada, que para bajar el Riesgo País ¡había que comprar dólares!. Por eso en la semana pasada se dio una gran noticia positiva: el BCRA volvió a comprar dólares, sumando casi 700 millones en lo que va del año, superando ya todo lo comprado en 2025. Sin embargo, es importante entender que lo está haciendo en Operaciones en bloque: negocia directamente con empresas privadas que emiten obligaciones negociables, captando esos dólares fuera del mercado. Esto es válido e inteligente, pero es la excepción a la regla, tendrá que comprar en el Mercado Único libre de Cambios y para ello está sacando jugadores de la cancha mediante una ingeniería financiera: letras ajustadas por devaluación y venta de dólar futuro. Cuidado, porque eso alimenta a nuestro “Velociraptor” y le sube algunos kilos.
Conclusión: Un equilibrio en una carrera de obstáculos
El año 2026, definido como el “Año de la Verdad”, ha comenzado con un escenario de calma y complejidad. El Gobierno se encuentra atrapado en un conjunto de desafíos:
- Necesita bajar la inflación, pero para hacerlo debe mantener tasas altas (lo que mata la actividad y al consumo).
- Necesita monetizar la economía, pero eso le puede presionar el dólar y la inflación.
- Necesita reactivar la economía, pero para hacerlo debe bajar las tasas (lo que puede bajar el roleo de deuda en pesos, aumentar la inflación y empujar el dólar).
- Necesita que el salario recupere poder de compra, porque si lo usa como ancla antinflacionaria el consumo no va a repuntar. Pero teme que las paritarias alimenten la espiral inflacionaria.
- Necesita comprar dólares, pero quiere tener un dólar estable, y para eso aumenta su exposición en futuros de dólares y en letras ajustadas por devaluación que ofrece a bancos.
- Necesita seguir con el plan de eliminación de subsidios a los servicios públicos sin romper el ingreso disponible, algo muy difícil de lograr con tarifas que ya aumentaron 594% en la gestión (datos del reporte de Tarifas y Subsidios elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política-IIEP-)
La señal enviada a los mercados y a la industria es que el “ancla nominal”, basada en un dólar bajo control y tasas por las nubes, se mantendrá firme, al menos hasta marzo. La recuperación real de la industria, la construcción, los salarios y el comercio, así como el esperado “Punto Anker” (la inyección de pesos vía reducción de la deuda en pesos para lubricar el sistema vía crédito), han quedado en el cajón de los proyectos pendientes.
El “Año de la Verdad” le exige resultados tangibles en el bolsillo. Sin recuperación salarial y con tasas por las nubes, el modelo libertario enfrenta su desafío más complejo: demostrar que puede construir un ciclo virtuoso en economía real, más allá de la planilla de Excel que refleja el superávit fiscal.











