Análisis

Economía argentina de la post pandemia y elecciones: qué esperar en 2022

En lo que va del año, la economía real de Argentina viene sufriendo los rezagos de una dinámica que se inició en 2020: un entorno recesivo combinado con altas presiones inflacionarias. Wall Street tomó nota de esta dinámica por lo que la brecha de rendimientos entre activos norteamericanos y argentinos ha crecido sustancialmente en desmedro de nuestro país durante todo el 2021.

Por ejemplo, el ADR de Banco Galicia, uno de los papeles más líquidos de Argentina está en lo que va del año un 15% negativo aproximadamente. Del otro lado, el XLF (ETF que replica sector bancario norteamericano) está en lo que va del año sobre el 20% positivo. Si hacemos el mismo análisis para YPF ADR, otro papel de alta liquidez en nuestro país, el retorno acumulado para el 2021 es de aproximadamente 20% negativo mientras que el XLE (ETF que replica sector energético de Estados Unidos) está 30% positivo. 

Respecto a bonos soberanos argentinos como por ejemplo el "Argentina 2046", su cotización desde octubre del 2020 está aproximadamente 25% abajo exhibiendo un rendimiento de 16% que pone a nuestra nación al tope de riesgo país del mundo emergente.

La bola de nieve que puede armar el atraso tarifario

De esta forma, la valoración que actualmente hace el mercado financiero internacional hacia activos argentinos refleja una claro castigo en especial si uno tiene en cuenta que el precio de todo activo financiero refleja expectativas hacia adelante que son descontadas en la actualidad determinando el precio spot tanto de bonos como de ADRs argentinos.

En principio Argentina tendría elecciones legislativas en algún momento de este 2021 evento que podría tornarse tan dicótomo como las PASO del 2019 con la no irrelevante particularidad de que un papel como Galicia ADR está desde el 8 de agosto 2019 79% negativo e YPF ADR 75% negativo. Sin embargo y a pesar de que el nivel de cotización es significativamente inferior a las PASO anteriores, es posible que el evento de la elección que se nos vendría amenace con ser tan dicótomo como las PASO 2019.

Si el resultado de dicha elección potencial diera como ganador al oficialismo, Wall Street probablemente descontaría la adopción de medidas aún más extremas a las actuales reforzando el modelo económico que hoy tenemos. Bajo este escenario, tanto los ADRS como los bonos soberanos argentinos podrían sufrir un sustancial castigo adicional y a pesar de lo bajas que están las cotizaciones actuales. Si bien relativo a su pasado reciente los activos argentinos parecen baratos, en tanto y en cuanto el modelo económico actual se siga tornando aun mas extremo, el piso de los activos argentinos lejos estaría de haberse dado en la actualidad.

Si, por el contrario, el oficialismo sufriese una derrota electoral en este 2021, es posible que tanto los ADRs como los bonos soberanos argentinos experimenten una recuperación que desde los bajísimos niveles actuales puede a nivel de retornos ser muy significativa pero a la vez de corta duración. Aun en un escenario positivo es importante cuestionarse cuál sería el "upside" que podrían tener los activos argentinos a la luz de las siguientes debilidades que casi con seguridad mostrará nuestro país por los próximos años.

Primero, con un retorno en bonos largos del 16% que a su vez implica un riesgo país al máximo del espectro de mercados emergentes, no parecería probable que Wall Street esté interesada en financiar a nuestro país, un país que a la luz de la situación macroeconómica actual debería encontrar algún colchón que le permita recuperarse. El colchón de deuda probablemente no esté disponible esta vez. Segundo, si la puerta del endeudamiento estaría cerrada, otro colchón sería un ola de inversiones desde Wall Street. Sin embargo, si el mercado de deuda nos da la esperada, es altamente probable que el mercado de inversiones lo haga también.

Por lo tanto, parecería difícil imaginar esta vez y aun bajo un resultado político considerado desde Wall Street como deseable, que Argentina pueda convencer al mundo de una dinámica macroeconómica que sea capaz de sustentar pagos de deuda o retornos de inversión. Esta vez y aun en el mejor resultado posible, Argentina no parecería tener "upside" para seducir posicionamientos desde el exterior. ¿Quedará Argentina librada exclusivamente a su albedrío en esta ocasión?


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