Opinión

Crónica de una recesión y devaluación anunciada

Argentina se aproxima a cumplir 100 años de soledad, entendida ésta última como el aislamiento, cierre de la economía y el hecho de que todos los países de la región crecen sostenidamente. El país se queda cada año más solo en la región, con una nueva recesión y devaluación a la vista. ¿Coronaremos con un nuevo default? No pareciera esta vez.

La economía argentina tiene hoy mucho de realismo mágico, yuxtaposición de la fantasía y lo real. Frases como las de Alberto Fernández a estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires para un podcast denominado "Oligarcas de la Nada" ingresan en esa categoría literaria. "La economía se está moviendo mucho"; "la mirada de Keynes se parece a la mía"; "no hubo ninguna política contra los que menos tienen"; "la Constitución nunca supo que iban a existir los millenials" son algunos de los ejemplos.

El corto plazo es difícil de imaginar en la Argentina. El largo plazo es más fácil. Inédito. Todo indica que el gobierno podrá llegar a las PASO sin saltos bruscos en el tipo de cambio oficial, lo que representa una gran victoria para el "pensamiento kirchnerista" (oxímoron), casi como una nuestra estrella para la camiseta del oficialismo. Mecanismos como el swap de monedas con China (deuda), la prefinanciación de exportaciones a empresas (menos dólares para liquidar en el 2024 en el nuevo gobierno) brindaron cierto oxígeno al Banco Central.

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Los dólares en reservas para ser utilizados por el BCRA alcanzan para tres meses más aproximadamente. Es la mayor negatividad que pueden alzar las arcas de la entidad monetaria. "Estamos en condiciones de decir que llegamos bajo el actual esquema a octubre" juran en el BCRA. Pero agregan: "y si surgen factores que complican nuestras proyecciones, estamos dispuestos a cerrar aún más las importaciones". Entre recesión y una devaluación, optan por una recesión. No lo dudan en el BCRA. Ni en Macondo se animaron a tanto.

En este contexto, la duda no pasa por saber si Argentina entrará en recesión o si habrá una devaluación brusca del tipo de cambio oficial. La duda en qué trimestre ocurrirán esos dos eventos.

La relación con el FMI sigue en aguas turbulentas. El amor en tiempos de cólera. La semana próxima entre el 21 y 22 de junio vencen u$s 2.600 millones. En las reservas del BCRA sólo hay el equivalente a u$s 1.600 millones en DEG (Derechos Especiales de Giro), la unidad de cuenta del organismo internacional. ¿Pagarán en dólares los u$s 1.000 millones restantes? No. Argentina entrará en atrasos con el organismo aunque desde el Ministerio de Economía sostendrán que en marzo ya ocurrió un evento similar por un par de semanas. ¿Durará más en esta ocasión el atraso en los pagos al FMI? Seguramente.

Desde el Palacio de Hacienda siguen corriendo el arco. Ahora sostienen desde el Ministerio de Economía que funcionarios viajarán la semana próxima a Washington, lo que sería visto como un avance en las negociaciones. Pero el arco tiene ruedas. Ya son varias las promesas de dólares para el país anunciadas que luego nunca se concretaron. Otra muestra de realismo mágico. Antes fueron los fondos saudíes, el repo de bancos extranjeros por u$s 3.500 millones y más recientemente la asistencia de los BRICS con garantía de Brasil para la Argentina. Existen 50% de probabilidades de que el FMI avale los desembolsos al país. Las recientes seducciones oficiales a China fueron mensajes a Washington para que den luz verde al gobierno.

El calendario de la próxima semana es relevante en lo económico. El martes 20 se inauguraría el gasoducto. Sergio Masa viajaría a Washington después del cierre de listas de candidatos, el sábado 24. Si es el nominado para presidente de Unión por la Patria, el flamante sello, viajar al FMI como candidato a presidente mejora su status.

¿Y en la vereda de enfrente? Los preparativos de los equipos económicos siguen su ritmo, tanto los de Patricia Bullrich como los de Horacio Rodríguez Larreta. Hay conciencia del fuerte ajuste en las cuentas públicas que deberá hacerse en el 2024. Nunca en la historia económica argentina, de concretarse, se habrá efectuado un ajuste tan profundo y en tan poco tiempo del gasto público. La intención, gane quien gane en las PASO, es cerrar el 2024 con equilibrio primario como mínimo. A matar o morir en el intento. ¿Resistirá la alianza de Juntos por el Cambio no ya la previa sino el lanzamiento de esas medidas? La hoy oposición cuenta con pensamientos variopintos en lo económico. ¿Que dirá la UCR, los Morales y Manes, cuando anuncien el feroz recorte? Hoy el PRO, más que nada Patricia Bullrich y Mauricio Macri, tienen más afinidad con Javier Milei que con el resto de los integrantes de Juntos por el Cambio. Raro.

Los mercados no reflejan estas incertidumbres de corto plazo. El Merval en dólares se ubica en u$s 800 al "contado con liqui". Los bonos sí muestran en sus precios las dudas de corto plazo. ¿Y si después de las PASO queda claro que Juntos por el Cambio se encamina a gobernar nuevamente la Argentina con 90% de probabilidades? Pueden repetirse fuertes alzas en mercados. Si se dan los tres tercios, un derrumbe. Todo es posible en Macondo.


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