

Cada vez que el mercado entra en corrección, el mismo titular vuelve a circular: “Las criptomonedas están muertas”. Y cada vez que sube, el relato se invierte por completo. Llevamos años atrapados en ese péndulo. Entiendo el por qué: el precio captura la atención. Pero quienes llevamos tiempo construyendo dentro del ecosistema, sabemos que esa mirada es, en el mejor de los casos, incompleta.
Los mercados son cíclicos. La infraestructura, no.
América Latina es hoy una de las regiones con mayor dinamismo cripto del mundo, y los números lo respaldan. Según el Geography of Cryptocurrency Report 2025 de Chainalysis, la región registró casi 1,5 billones de dólares en volumen de transacciones entre julio de 2022 y junio de 2025, con un crecimiento del 63% interanual en adopción, el doble del ritmo global y tres veces el de Estados Unidos en usuarios activos mensuales. Al primer trimestre de 2025, aproximadamente 57,7 millones de personas en la región (el 12% de la población) usaban activos digitales de forma activa. Y el motor detrás de ese crecimiento son las stablecoins: según el mismo reporte de Chainalysis, más del 50% de las compras de cripto realizadas con pesos argentinos, reales brasileños y pesos colombianos corresponden a stablecoins. Instrumentos concretos para preservar valor frente a la inflación y mover dinero sin las fricciones del sistema bancario tradicional.

En ese contexto regional, Argentina ocupa un lugar destacado. Según el Global Crypto Adoption Index 2025 de Chainalysis, el país se posiciona en el puesto 20 entre 151 países analizados, y segundo en América Latina, con un volumen de 93.900 millones de dólares en el mismo período. Estos números no son el reflejo de un bull market: son el resultado de años de construcción real, de infraestructura concreta, de casos de uso que resuelven problemas cotidianos de personas y empresas reales.
En Binance lo entendemos de esa forma. Por eso, aunque el mercado oscile, nosotros construimos.
En los últimos meses presentamos en Argentina productos que no son especulativos, sino servicios financieros accesibles, rápidos y transparentes. Lanzamos Binance Pay con QR, que permite hacer pagos con criptomonedas de forma instantánea escaneando un código. Integramos Pix, el sistema de pagos instantáneos más grande de Brasil, con más de 174 millones de usuarios, para que los argentinos puedan pagar en comercios brasileños convirtiendo cripto a reales en segundos. Fue la primera integración de Binance Pay con un sistema nacional de pagos. No es un detalle menor: es una señal de hacia dónde va la industria.
Avanzamos también en soluciones onshore y offshore que amplían lo que los usuarios y las empresas pueden hacer con sus activos. Las rampas de conversión entre dólares y criptomonedas permiten moverse entre el sistema financiero tradicional y el ecosistema digital con fluidez y sin fricciones innecesarias. Y una vez dentro, productos como Binance Earn permiten generar rendimientos reales sobre esos activos, convirtiendo el ahorro en una herramienta activa. En este contexto, la regulación no es el enemigo de esta industria: es la condición para que escale de manera sostenible.
Pero construir infraestructura no es solo construir productos. Es construir cultura, conocimiento y acceso. Por eso el acuerdo con la Ciudad de Buenos Aires nos entusiasma especialmente. El programa BA Cripto, con su campaña “Viví Cripto en tu Ciudad”, acerca los activos digitales a los ciudadanos de la manera más concreta posible: contenido educativo accesible, descuentos en pagos con criptomonedas en servicios de la ciudad, e integración del cripto en procesos que antes eran exclusivos del sistema financiero tradicional.
Buenos Aires se convierte así en una de las primeras ciudades de América Latina en trabajar directamente con una plataforma global del sector. El objetivo es claro: que cripto deje de ser algo que se discute en foros especializados y pase a ser algo que la gente experimenta en su vida cotidiana. Eso es la adopción real.
Estos no son solo anuncios de producto. Son puntos en un mapa que muestra hacia dónde va el ecosistema. La madurez de una industria no se mide en el precio de Bitcoin un martes por la mañana. Se mide en cuánta gente puede pagar el almuerzo con su billetera digital, en cuántas pymes pueden recibir pagos del exterior sin las comisiones del sistema bancario tradicional, en cuántos trabajadores independientes cobran su trabajo en tiempo real desde cualquier parte del mundo, y en cuántos ciudadanos entienden y usan el cripto como una herramienta financiera cotidiana. En América Latina, esa realidad no es futura. Está en construcción, ahora mismo.
Los ciclos pasan. La infraestructura queda y transforma.
Las opiniones expresadas en esta columna son a título personal del autor. Los activos virtuales están sujetos a volatilidad y riesgos de mercado. Binance opera en Argentina como Proveedor de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) inscripto ante la Comisión Nacional de Valores (CNV). Operá con responsabilidad.
















