Zoom Editorial

Con 14.000 casos diarios, el Covid impone decisiones día por día

Para el Gobierno, la llegada de la segunda ola de coronavirus es una cuestión de días. La ministra de Salud, Carla Vizzotti, confirmó que ya hay circulación comunitaria de la variante de Manaos, la que más preocupa a nivel local. Eso implica que los casos detectados no se contagiaron de alguien que viajó a Brasil, sino de un residente que estuvo en contacto con el virus sin saberlo.

Pero hay una diferencia con lo sucedido un año atrás. Esta vez toda la actividad pública y privada está regida por protocolos sanitarios, con lo cual el equipo de Alberto Fernández cree que no será necesario recurrir a un aislamiento estricto como está sucediendo en Europa o incluso en Chile.

Sin embargo, creer no es saber. Aunque la cantidad diaria de casos viene en aumento, para las autoridades nacionales el número no justifica un cuadro de preocupación generalizada. Y si en la intimidad del análisis alguno creía que ya era hora de empezar a actuar, la falta de convencimiento paralizó cualquier otra decisión. Tal vez hubiera sido conveniente tomar algunas previsiones dos o tres semanas atrás, cuando era evidente que había vías de contagio abiertas (los egresados que regresaban de México o de Bariloche con el virus a cuestas), pero eso ya es cosa juzgada.

Como se señaló, el equipo de Alberto Fernández apuesta a que con la llegada de las vacunas atrasadas, se cubrirá a una mayor cantidad de población y ese factor, combinado con el uso generalizado de protocolos, achicará los riesgos.

En 2020 el principal temor era que la falta de capacidad hospitalaria llevara la cantidad de casos fatales de Covid a niveles política y socialmente intolerables. Por eso el aislamiento fue tan extendido. En esta segunda ola la edad promedio de los contagiados disminuyó, y eso achica la posibilidad de que los indicadores de mortalidad repitan los niveles pasados.

De todos modos, la pregunta que se hacen funcionarios y empresarios todavía no tiene respuesta. Porque más allá del plan de inmunización, la evolución de la pandemia depende del comportamiento social y también del control institucional. La Argentina superó ayer los 14.000 casos diarios, y eso debería llevar a la población a tomar más recaudos. Pero es evidente que la sociedad por sí sola no llega a cuidarse lo necesario. El virus ha demostrado ser tremendamente eficiente para atravesar barreras.

¿Habrá un impacto en la economía como en 2020? ¿Tendrá el Estado que destinar más recursos para sostener a algunas actividades que aún siguen en crisis, como todas las vinculadas al turismo? Hasta el momento nadie quiere proyectar escenarios negativos. Pero tampoco están tomándose previsiones para que eso no suceda. Hasta que pase Semana Santa, la fe le está ganando a la ciencia.

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