Opinión

Argentina y un nuevo drama: el colapso de la soja

El 2023 fue un año muy negativo para casi todo el grupo commodities. Normalmente, estos no se suelen llevar bien con la suba de tasas de interés en Estados Unidos. Y ese fue el caso durante el año pasado cuando la Reserva Federal se vio totalmente comprometida en la tarea de doblegar la inflación de ese país, batalla que todavía no ha culminado. 

Por lo tanto, una explicación tradicional para un año muy rojo en el mercado de commodities es que cada vez que Estados Unidos pone de punta las tasas de interés, estos suelen reaccionar con clara tendencia negativa. Sin embargo, la historia detrás de la negatividad del mercado de commodities no solamente se remonta al 2023 sino que en el arranque de este 2024, con excepción de los energéticos, tanto alimentos y metales básicos siguen exhibiendo la misma tendencia descendente que durante el año anterior.

El 2023 comenzó con una expectativa totalmente errónea en el sentido que se esperaba que cuando China liberase todas las restricciones que la habían caracterizado durante el COVID, la economía asiática tuviese una muy rápida expansión y de esta forma el mercado de commodities al inicio del año paado anticipó el evento con un rally inicial. 

Sin embargo, con el correr de los meses el mercado comenzó a notar que la economía china no solamente no repuntaba en actividad sino que por el contrario, se estaba desacelerando. Esta realidad introdujo el concepto de China exportando deflación al resto del mundo y que tiene como raíz principal una muy fuerte desaceleración que ha llevado incluso a que la inflación minorista acumulada en los últimos 12 meses actualmente navega el terreno negativo al -0.80%, lo cual indica deflación. 

La deflación es un síntoma directamente relacionado a una economía que probablemente evidencie un bache recesivo y siendo China el principal consumidor de commodities, esta realidad no solamente los afectó negativamente en 2023 sino que hasta que esto no se revierta, lo seguirá haciendo tal como nos viene indicando la dinámica del mercado este incipiente inicio de 2024.

Siendo China el principal consumidor de commodities, la deflación los afectó negativamente en 2023 y podría pasar lo mismo en 2024.

Esta realidad implica que la negatividad que vienen mostrando especialmente los mercados de alimentos y de metales básicos, trasciende totalmente al daño que eventualmente pudo haber causado la política monetaria restrictiva de la Reserva Federal durante el 2022 y 2023 y se comienza a relacionar muy directamente al hecho de que el principal consumidor de commodities está mostrando una fortísima tendencia descendente en su economía real y hasta que dicho aspecto no repunte, los commodities -especialmente aquellos relacionados al nivel de actividad chino como lo son los alimentos, especialmente la soja- van a seguir mostrando una clarísima tendencia descendente. 

La deflación es uno de los peores eventos que puede sufrir una economía y denota que el colapso de precios se relaciona directamente con un faltante notable de actividad y esto es a pesar de los múltiples estímulos que el gobierno chino viene impartiendo a su economía desde inicios de 2023.

Por el momento, el mercado global vino celebrando la desaceleración de la economía china en el sentido que dicha dinámica implicó que el gigante asiático estuvo exportando deflación al resto de un mundo que principalmente estaba preocupado y sigue estándolo por su problema inflacionario

Por lo tanto, en la medida que la inflación siga siendo una preocupación tanto para Estados Unidos como para Europa, la desaceleración de la economía china sigue jugando como un gran aliado a la desinflación global en el sentido que la negatividad en la dinámica de commodities se filtra en el resto de los precios de la economía contagiándolos con una adicional tendencia decreciente.

No pareciera que la desaceleración de la economía china fuese a desaparecer rápidamente lo cual, trascendiendo al mercado de commodities, no va a ser una mala noticia en tanto y en cuanto la economía norteamericana sigua expandiéndose tal como lo viene haciendo. 

La recesión china por el momento se viene operando como un aspecto aisladamente relacionado a la economía asiática que no contagia a la economía global y por el contrario, es celebrado por el mercado en el sentido que la recesión china genera desinflación global. 

Esta historia podría cambiar bruscamente en la medida que se comenzase a observar en algún momento del 2024 una fuerte desaceleración a nivel de actividad norteamericana y si ese fuese el caso, la desaceleración china estaría agravando el problema. Recordemos que para la crisis del 2008 cuando la economía norteamericana y europea entran en recesión, fue el gigante asiático creciendo al 12% anual el que le dio a la economía global un fuerte y nuevo motor de crecimiento. 

La carencia de generación de ingresos en dólares por parte de la Argentina bien puede asemejarse a lo observado durante todo el 2023. 

Hoy por hoy, parece que la historia es totalmente distinta y por el momento, la economía norteamericana está experimentando un fortísimo shock tecnológico lo cual tiene dos efectos positivos: 1) por un lado, es expansivo a la economía global y 2) por otra parte, es desinflacionante. En tanto y en cuanto se mantenga esta historia de crecimiento sostenido para la economía norteamericana, la recesión china no solamente que no es un problema sino que se celebra porque es una forma de exportar desinflación al resto del mundo.

Qué pasa en Argentina

Respecto a la dinámica específica de la economía Argentina, sabemos que es muy notable la dependencia que tiene especialmente con la soja. 

Para el 2023 la soja experimentó una performance negativa de 15% y en este incipiente 2024 está cerca del 10% negativo, lo cual para un país tan necesitado de dólares no deja de ser otro drama adicional a todos los que ya tenemos. 

Y además no pareciera que la economía china ande con ganas de rebotar en el futuro cercano por lo tanto, la carencia de generación de ingresos en dólares por parte de la Argentina bien puede asemejarse a lo observado durante todo el 2023. 

Claramente, a un verano argentino plagado de problemas, se le suma ahora el correspondiente a un mercado internacional con tendencia decreciente para alimentos. Siempre que llovió paró, esperemos que en este caso la lluvia se frene rápidamente porque si hay algo que no tiene Argentina es tiempo.

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