ANÁLISIS

Acuerdo del FMI: que devalúe y reperfile el que sigue

La Argentina muestra que nada cambia. Es posible bañarse dos veces en el mismo río, contradiciendo las ideas del filósofo pre socrático. Se eliminó el peligro de default con el FMI y el riesgo país está en torno a los 1.800 puntos. Todo lo que se observa es muy similar a los años 80: programas con el Fondo que al nacimiento, ya se descuenta que habrá que reformular, hay faltantes de energía, alta inflación y licuación como herramienta de recorte de los gastos.

Lo que sucede hoy con la escasez de gasoil es otro ejemplo de las distorsiones que fabrica el kirchnerismo. Los precios de los combustibles en el mercado minorista, en las estaciones de servicio, están marcados con la participación de YPF. El mercado mayorista de gasoil, al que recurren transportistas y el campo, tiene un precio más caro que en las estaciones. No es lógico dado que el mayorista debería tener menor precio. Pero este fenómeno es un clásico del kirchnerismo y del populismo en general: se intenta artificialmente mantener un precio bajo al consumidor en épocas de alta inflación. ¿Qué está pasando hoy? La estación de servicio en el interior vende, por ejemplo, a $ 110 el litro lo que sale $ 125 en el mayorista. Inmediatamente aparecen por las estaciones de servicio compradores mayoristas dispuestos a aprovechar esa "brecha". Resultado: cae la demanda en el mercado mayorista y escasea el producto en las estaciones de servicio. Existe otra complicación adicional que es que el gasoil se importa y las petroleras venden a pérdida. Por cada litro importado, las petroleras pierden 38,5 pesos por la diferencia de precios. Por si fuera poco, la invasión de Rusia a Ucrania elevó la "brecha" y redujo la oferta en el mercado internacional. La escasez de gasoil llegó para quedarse.

Todo es un calco de lo que sucede con el mercado cambiario: el gasoil en estaciones de servicio es equivalente al dólar oficial con escasez y cupos; el gasoil mayorista es el "dólar MEP" y la diferencia entre ambos es la brecha de la cual todos se quieren aprovechar. La mala praxis se extiende a Precios Cuidados ahora con el nuevo régimen que se apresta a perpetrar Roberto Feletti: en los supermercados (el control oficial es fácil dado que tiene que supervisar a 4 o 5 cadenas) el precio de alimentos en más barato que en los almacenes de barrio. Otra brecha que llegó a ser de 40% con el agravante de que el precio más alto lo abonan los argentinos de menores ingresos. Como la tarifa de electricidad en Puerto Madero, otro subsidio K a los que más tienen.

El acuerdo del FMI con la Argentina pasará a la historia por ser el de menos exigencia a un país que paradójicamente es gobernado por funcionarios "anti Fondo" y "anti mercado". No hay reformas estructurales, ni importa la brecha cambiaria. El argumento escuchado en Washington para no llevar a la Argentina a un atraso en los pagos y default es que "no queríamos poner el último clavo en el ataúd". Si no fuera porque la imagen del presidente de la Nación se derrumbó, podría decirse que "el FMI está financiando la reelección de Alberto Fernández". Así como existe Juan Domingo Biden, ¿existe Evita Georgieva?

La devaluación la tendrá que hacer quien asuma el 10 de diciembre del 2023. La inflación que reciba difícilmente sea menor a la actual. Persistirán los atrasos en tarifas de electricidad y gas así como los controles de cambio o cepos. El gasto público seguirá siendo tan alto como ineficiente. La presión impositiva alta como la evasión. El acceso al crédito internacional cerrado.

¿Y la deuda pública? En la revisión global de la economía argentina que efectuó el staff del FMI bajo el artículo IV, se mostró el tradicional Análisis de la Sustentabilidad. "La deuda pública es sostenible pero no con alta probabilidad. A pesar de las reestructuraciones de deuda en moneda extranjera de 2020, el servicio de la deuda en moneda extranjera y las necesidades globales de financiamiento siguen siendo relativamente altos a mediano y largo plazo" señala el staff del FMI.

"Los riesgos son, por lo tanto, excepcionalmente altos, lo que refleja la exposición de Argentina a los shocks, así como las incertidumbres en la implementación de políticas. La consolidación fiscal sostenida, incluso más allá del período del programa, junto con los esfuerzos para profundizar los mercados de capital nacionales e impulsar las exportaciones y la productividad, siguen siendo esenciales para contener las necesidades de financiación, movilizar el ahorro interno, fortalecer la capacidad de exportación y mejorar las perspectivas de acceso a los mercados internacionales, lo que a su vez mejorar la capacidad de servicio de la deuda", advierte.

Marina Dal Poggetto, de EcoGo señaló a El Cronista que "sin acceso al mercado de crédito Argentina volverá a estar en problemas financieros". De nuevo, con el riesgo país en 1800 puntos y ya jugada la baraja del acuerdo con el FMI, asoman nubarrones para el 2024 en adelante. "La regla de oro es que la tasa de interés debe ser igual a la del crecimiento económico con equilibrio primario. Estamos muy lejos" concluye Marina Dal Poggetto.

Nuevamente se escuchan voces que recomiendan un canje a la uruguaya a partir del 2024, estirando vencimientos una vez más. ¿Y la deuda en pesos? ¿Cómo hará el Gobierno para emitirla si el mercado comienza a anticipar que será reestructurada en dos años?

En la Argentina, no rigen los principios de Heráclito. El cambio no es una constante ni la vida se transforma. El agua en la que nos bañamos es la misma.

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