

“Yo no tengo nada en la cabeza ni tampoco sé que va a pasar. Pero no sé como no se dan cuenta que algo tienen que hacer porque la gente no da más. Vamos a Economía, volvemos a Capital Humano, nos juntamos con la Conferencia Episcopal… La situación está muy complicada para que sigan pelotudeando con Adorni”, expresó uno de los doce intendentes que este miércoles estuvieron con Monseñor Marcelo Colombo.
La preocupación económica en la Provincia de Buenos Aires es extrema. Para peor, la interna potencia todo y lo que podría haber pasado por abajo del radar o, por lo menos, no haber sido sometido a la discusión pública, como sucedió con la suspensión del plan MESA, que es un convenio con el gobierno nacional pero que Javier Milei decidió discontinuar hace casi dos años.
Pero no fueron los opositores libertarios o del PRO los que pusieron el grito en el cielo sino que fue La Cámpora. A través de uno de sus aliados, el intendente en uso de licencia y actual senador provincial Mario Ishii, reclamó que se ejecute un plan paliativo y declarar la emergencia sanitaria a su propio gobierno.
Según reveló un importante funcionario del gobierno de Axel Kicillof, “la plata alcanza solo para pagar los sueldos. No hay para nada más”. Por eso es que los gremios iniciaron una serie de medidas de fuerza que también podría abarcar al poderoso gremio docente, que siempre lo apoyó.
Sin éxito, los intendentes vienen reclamándole a la Gobernación que modifique la manera en la que puedan utilizar los fondos provenientes del Financiamiento Municipal aprobado a principios de años tras destrabarse el endeudamiento. La ley dice que ese dinero, que reciben a través de un sistema escalonado e impreciso. Cada vez que le ingresa la plata, los intendentes deben aplicarla para cuestiones precisas relacionadas con Seguridad y Obras públicas.
Pero ahora necesitan la plata para pagar sueldos o guardarlo por si la recaudación sigue cayendo como lo está haciendo. Es que la multiplicidad de obligaciones, que antes eran cubiertas por el auxilio nacional, a través de la plata o los convenios firmados con los diferentes gobiernos, ahora no está más. Y se quedaron con los servicios pero sin los recursos, que cayeron abruptamente por la crisis económica.

Esa preocupación también se la manifestaron una docena de intendentes de todos los partidos políticos a Javier Alonso, el ministro de Seguridad bonaerense. Convocados por el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, quien en su momento fue muy crítico con el ministro, ahora parece haber mejorado la relación.
Al ser los municipios los que más plata ponen para la mantención de patrullas, cámaras y demás herramientas imprescindibles para la mantención del orden público, le pidieron que active una ley para crear la Policía Municipal, similar o alternativa, pero una ley, a la que oportunamente presentó Juan Esper, diputado provincial oriundo de San Miguel.
“Axel no llegará como candidato presidencial en este contexto”, advierte uno de los tantos peronistas que no se siente interpelado por el proyecto de Kicillof. Para este agudo analista, “la crisis es muy fuerte. Si no paga los sueldos o no cumple con la deuda que tienen los proveedores, ¿cómo lo va a explicar? se preguntó.
Joaquín De la Torre, por su parte, observa otra cosa. Para él, “Javier Milei no será reelecto y Cristina no tiene ninguna chance, por lo cual esas son dos muy buenas noticias”, aunque, por su puesto, no coincide en nada con el gobernador, a quien responsabiliza de haber sido parte de “asfixiar las arcas provinciales cuando estaba en Nación”.
De la Torre intuye que el PRO y La Libertad Avanza bonaerense, a pesar de lo que pregona Diego Santilli, no podrán unificar personería en el futuro electoral. Ni en Provincia y, con muchas dudas, a nivel nacional. Pero como la elección bonaerense será desdoblada, al igual de lo sucedido en 2025, seguramente habrá otra oferta electoral en la que él se quiere anotar.

Pero no solo el ex intendente de San Miguel toma nota de lo difícil que es articular el mundo violeta con el amarillo. Los propios militantes y dirigentes de las fuerzas en cuestión hacen lo imposible para dejar bien en claro el desconcierto que los obnubila.
El martes, mientras que Santilli, Cristian Ritondo, Guillermo Montenegro y Soledad Martínez se juntaban en la sede de la calle Balcarce para discutir qué pueden hacer para fidelizar la relación con los libertarios, en ese mismo momento, Sebastián Pareja, por zoom, le bajaba línea a todos sus territoriales, coordinadores y referentes para que empiecen a activar para una posible lucha contra los PRO. “Armen en las redes, salgan a la calle, busquen a los mejores candidatos”, les pidió.
Los radicales, preocupados porque nadie los invita a ninguna fiesta, resisten en el deporte que más los apasiona, la interna. En la Provincia de Buenos Aires, luego del desaguisado de hace dos años, que producto de fraudes cruzados y una ruptura directa con Maximiliano Abad, Miguel Fernández nunca pudo sentirse verdaderamente presidente. Por eso uno fue con Nuevos Aires y el otro con Somos, pero no existió la UCR en ninguna alianza electoral.
Como era muy probable que si realizaran una elección volverían a aparecer en los diarios por los múltiples fraudes, y ante la negativa de la mayoría partidaria de votar solo en los comités de distrito, con lo que se ahorrarían fiscales y movilización, Abad, Pablo Dominichini de Evolución impondrían una lista única presidida por Emiliano Balbín, secundada por Josefina Mendoza.



















