Brasil no sufre la inflación pero tampoco logra mover su economía

A la Argentina le cuesta dejar atrás el estado de crisis económica. Pero también le cuesta definir el umbral de ese estado de crisis. La volatilidad es, sin duda, lo que marca la impronta de la coyuntura. Una suba del dólar cercana al 100% y su consecuente impacto en la inflación y las tasas de interés, dejó en la economía un tendal de recesión y caída de consumo. Pero esas variables no son universales. Brasil espera una inflación anual menor a 4% (equivalente a lo que hubo en abril de este año) y su tasa de referencia caería por debajo de 6,5%, y sin embargo con esos valores está a un paso de caer otra vez en recesión.

Lo que pone en evidencia esta comparación simple, es que el contexto que necesita cada país para sentirse en crisis o en recuperación no es universal. Los empresarios argentinos siempre envidiaron a Brasil por ser un país que, habiendo tenido crisis financieras varias, nunca se llegó a obnubilar por el dólar como sostén del ahorro interno. Hasta que Fernando Henrique Cardoso alumbró el real en 1994, después de padecer la híperinflación, el país vecino tuvo otras siete monedas, incluida el real originario que se utilizó hasta 1942. Y en esos casi 80 años de historia, sucesivos gobiernos le fueron amputando ceros a las distintas etapas del cruzeiro y el cruzado. Pero sin embargo, nunca le retiraron la confianza con la misma magnitud que lo hicieron los argentinos con el peso, que tienen u$s 200.000 millones fuera de su sistema económico.

Brasil atravesó vaivenes similares a la Argentina, pero la defensa del real con tasas de interés positivas le dio una base más firme donde apoyarse en los malos años.

Tras las recesiones de 2016 y 2017, tuvo una leve mejora el año pasado y pese a la expectativa que abrió Jair Bolsonaro, este año su PBI promete crecer menos de 1%. El nuevo gobierno avanza rápido hacia las reformas estructurales que toda economía de un país en desarrollo demanda, pero eso no resulta suficiente para crecer. Con un desempleo por encima de 12%, el consumo interno no tracciona.

En la Argentina la inflación apunta a 40% anual, la desocupación volvió a 10% y la pobreza se acerca a 35%. Y sin embargo, algunos indicios anticipan que la economía puede estar cerca de su piso. Según las mediciones de FIEL, aunque la industria todavía tiene sigue débil, hay tres sectores que tuvieron en julio variaciones mensuales positivas: refinación de petróleo, siderurgia y fabricación de alimentos y bebidas.

Brasil no tiene inflación, pero hoy tampoco atrae inversión. Argentina tiene más problemas para resolver, pero las chances de un rebote son más perceptibles. Ambos países reaccionan de forma diferente a las situaciones de crisis, pero no hay duda de que estar más en sintonía es un beneficio para ambos.

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