Argentina ganó en todos los indicadores de gobernabilidad

El Gobierno de Mauricio Macri acaba de lograr un importante reconocimiento al primer tramo de su gestión. El Banco Mundial dio a conocer los últimos Indicadores Mundiales de Gobernabilidad y la Argentina obtuvo significativas mejoras en todos los capítulos monitoreados para medir, entre otras variables, el clima de negocios y la efectividad del Gobierno.

Es un dato que miran los hombres de negocios y los funcionarios en todo el planeta antes de decidir dónde colocarán sus inversiones, canalizarán préstamos o ayuda externa, privilegiando aquellos destinos donde son mejores tanto el clima de negocios y como la calidad del gobierno.

Argentina registró fuertes mejoras en 2016, último periodo analizado, con respecto a 2015, en los 6 capítulos evaluados. Pero las más dramáticas, en la percepción del organismo multilateral, se dieron en los aspectos regulatorios, en el imperio de la ley y en el combate a la corrupción.

La Calidad de las Regulaciones se duplicó en un año, al pasar de 17 a 34 puntos porcentuales. La vigencia del Estado de Derecho pasó de 24 a 40, y el Control de la Corrupción, de 34 a 46.

El resto de los capítulos analizados también arrojó resultados favorables: en Voz y Rendición de Cuentas, se pasó de 60 a 66; en Estabilidad Política, de 46 a 54, y la Efectividad del Gobierno subió de 50 a 61.

El trabajo que con datos de más de 200 países produce anualmente desde 1996 el equipo liderado por el economista Daniel Kaufmann, tiene en cuenta el método para elegir y reemplazar un gobierno, su capacidad para formular e implementar políticas adecuadas, cómo se ejerce la autoridad, el respeto de los ciudadanos y el estado de las instituciones por las cuales se rigen sus interacciones sociales y económicas.

En el último año la Argentina mejoró en transparencia y bajó la corrupción, entendida como el uso del Estado por parte de las elites o intereses privados. Mejoró la percepción acerca de la calidad de los servicios públicos y de los funcionarios, la calidad de las políticas, su implementación y la credibilidad respecto del compromiso del Gobierno para implementarlas. Y también en lo relativo al imperio de la ley, la ejecución de los contratos y los derechos de propiedad (los datos relevados corresponden a 2016).

Sin embargo, y pese a las mejoras logradas, queda claro que aún queda mucho por mejorar, cuando se comparan las estadísticas, no con la de las naciones más desarrolladas del mundo, sino con otros países de América latina y el Caribe.

Salvo en el capítulo relativo a la efectividad del Gobierno, la Argentina califica por debajo del resto, sobre todo en lo que hace a las normas y regulaciones tendientes a favorecer el desarrollo del sector privado. Algo que probablemente se reflejará en la próxima edición si se concretan las reformas impositiva y laboral.

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