El presente y futuro de la industria vitivinícola argentina

El presente y futuro de la industria vitivinícola argentina

En un panel compuesto por José Zuccardi, Susana Balbo, Ana Viola, Juan Pablo Lupiañez y Pamela Alfonso, los protagonistas de la industria disertaron sobre qué se necesita para acelerar el desarrollo de uno de los sectores exportadores de mayor peso económico.

Con el Malbec como “variedad insignia” y fama internacional, la Argentina es uno de los principales actores a nivel mundial, tanto por la calidad de sus productos, como por el desarrollo turístico que existe alrededor de la vitivinicultura local, que la posiciona entre los mejores del mundo, como da cuenta el reconocimiento a Bodega Familia Zuccardi como Mejor Bodega y Viñedo, en 2019 y 2020, por World´s Best Vineyards, en base a un listado de las top 50 mejores “experiencias enológicas” que incluyen grandes vinos y más de 1.500 bodegas de 18 países, en los cinco continentes.

Con sus 300 millones de litros exportados anualmente, la industria genera un volumen de divisas de U$S 800 millones al año, según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino, siendo los principales destinos de exportación Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Brasil, Países  Bajos y China.

Teniendo en cuenta los desafíos que presenta la agenda económica nacional, la actualidad y futuro de este complejo industrial se vuelve más importante aún, dado su enorme aporte en esta materia. Por eso, algunas de las principales voces de la vitivinicultura argentina confluyeron en un evento organizado por la agencia VERBO, con el apoyo de El Cronista Comercial como Media Partner y el Palacio Duhau - Park Hyatt Buenos Aires como sponsor, a plasmar su visión sobre el rol de la industria, los desafíos futuros y las acciones que pueden llevarse a cabo para dinamizar aún más el sector, aumentando el volumen de sus exportaciones y colaborando al desarrollo económico del país.

La apertura del evento estuvo a cargo de Susana Balbo, propietaria de Susana Balbo Wines, primera mujer enóloga del país, ex Diputada Nacional por la Provincia de Mendoza, Chair del Women 20, y reconocida como una de las 10 mujeres con más influencia en el mundo del vino, por The Drinks Business Magazine, que comenzó su exposición resaltando el contexto de incertidumbre que generaron las nuevas medidas sobre el dólar y su impacto concreto en el negocio exportador y para el mercado interno, especialmente considerando la posibilidad de un aumento en la inflación a causa del nuevo impuesto sobre la divisa norteamericana. 

En ese sentido, remarcó que “necesitamos vender más en la exportación. Nuestro mercado interno siempre está muy afectado por los cambios en la economía, que es muy fluctuante. Yo creo que necesitamos más exportación, que permita tener una mayor estabilidad con precios más regulares. Es muy importante cuidarlo al productor. No nos conviene que los productores estén ajustados en la rentabilidad y no puedan sostener sus viñedos”.

Con respecto a las nuevas formas de comercialización, la ex Diputada Nacional destaco que “debemos tener en cuenta que los cambios que vemos, vinieron para quedarse, como ocurre con el ecommerce. Pienso que en lo que refiere a la innovación tecnológica, debemos poner el foco en las plataformas digitales, compartidas por la industria en general, para poder llegar a los mercados todos juntos”.  

A continuación fue el turno de José Alberto Zuccardi, propietario de Bodega Familia Zuccardi, actual presidente de COVIAR, reconocido en 2018 como uno de los cinco Empresarios Pyme de la década por la Fundación Konex y galardonado con el “IWC Lifetime Achievement Award 2016”, quien siguió la línea de la innovación planteada por Balbo. “Creo que la vitivinicultura argentina tiene un deber pendiente, que es la comunicación a los jóvenes. Creo que el vino está muy bien posicionado en el segmento de 50 años para arriba y que tenemos una gran tarea para hacer, en ese sentido. Hacer más accesible el vino, llegar con mensajes más fáciles a los consumidores más jóvenes, porque es una actividad que incluye mucha gente joven. No solo es una forma de que quienes vienen de afuera nos conozcan, sino que es una forma de que quienes trabajan y viven acá conozcan el mundo”, reflexionó, y a continuación destacó la gran mejora que tuvo la vitivinicultura argentina, en los últimos 20 años, posicionándose en el mundo y convirtiéndose en una categoría puntual.

“En los años 60 el consumo era muy alto, hoy cayó fuertemente. Pero las calidades de los vinos que se consumen son mucho más altas. No teníamos el capital humano que hoy tenemos. Hoy hay una generación de agrónomos, enólogos, gente que no solo entiende de vinos sino que entiende del mercado”.

En relación a las virtudes del vino, Zuccardi destacó específicamente el crecimiento del enoturismo y el nivel de clase mundial que logró la Argentina, hoy uno de los referentes indiscutidos en esta actividad.

“En Mendoza el turismo vitivinícola ha sido un gran cambio. El turismo vitivinícola convoca. Creo que hay un interés genuino y creciente en relación con el vino y la historia del vino, porque el vino habla de un lugar y habla de gente concreta. Son experiencias. El vino es una forma de vivir que, si bien tiene un negocio para darle sustentabilidad y reconoce un proceso industrial, es un producto que expresa algo mucho más allá del proceso industrial en sí mismo. Tiene que ver con la cultura”, resaltó, para luego cerrar: “a mi me gusta decir que el vino es lugar y gente. A eso me refiero con el milagro del vino”.

La tercera oradora fue Ana Viola, CEO de Bodega Malma, ubicada en San Patricio del Chañar, Provincia de Neuquén, una región que pisa fuerte y está creciendo, especialmente al ritmo de su Pinot Noir. Médica de profesión, fue directora de marketing de la bodega más grande de Patagonia desde 2004 hasta 2019, año en el que la familia Viola decidió volcarse a Malma y, desde entonces, con Hans Vinding Diers como consultor, producen en sus 130 hectáreas de viñedos propios, desde los que exportan más de la mitad de su producción.

“En la patagonia somos una región que, si bien es extensa en cuanto al tamaño del territorio, es muy chiquita en pequeña a la producción de vinos, con microregiones algo dispersas, y que no tiene ni por casualidad la llegada al mundo que tiene Mendoza, a la que tenemos como referente, como un faro”, resaltó. “En cuanto a la region en si, salvo en Rio Negro, todo lo que es patagonia es una region relativamente nueva. Creo que la producción de vino en Argentina se está expandiendo en búsqueda de lugares únicos, tanto hacia el sur, en regiones más extremas como la nuestra, como hacia al norte, en Salta, por ejemplo.

En ese sentido, Argentina hoy está comunicando diversidad y microrregiones, y ahí es donde entra el aporte de la patagonia”, continuó. Siguiendo la línea mantenida por Balbo y Zuccardi, la CEO de Bodega Malma, coincidió en el valor que aportan las nuevas tecnologías a la hora de facilitar la comercialización, pero destacó la puesta en valor del “cara a cara”. “Se abren nuevas formas de hablarle al consumidor, de llegarle de una manera más directa y, si bien se abrió un lugar de consumo que va a quedar, también hay que pensar en volver a ese canal cara a cara”, concluyó.

No todo fueron exposiciones de bodegas multinacionales, con marcadas estrategias de marketing y un complejo nivel de infraestructura. Juan Pablo Lupiañez, propietario de Lupa Wines y cuarto expositor, produce en bajo volumen y alto precio vinos de altísima gama y calidad, desde su bodega ubicada en Paraje Altamira, Mendoza. No es enólogo, pero conoce la industria del vino desde adentro y posee una trayectoria de más de 28 años. Es un exponente de la corriente de los denominados “vinos de garaje” y un defensor del reposo del vino en madera, contando sus productos, con entre 20 y 22 meses en barricas de roble francés y americano.

Sin embargo, destaca constantemente en sus productos una impronta que apuesta a la sencillez, a la franqueza y al “menos es más”. “El origen, en el vino, lo es todo. Todo nace en el viñedo, en la tierra, en las plantas, en cómo las tratamos y cómo las hacemos expresar a través de un vino. ¿Qué valores tengo que reunir para generar un producto world class? El origen, lo genuino, poder expresar de la mejor manera algo hacia el consumidor, que está abrumado de oferta y de vinos buenos de todo el mundo, la franqueza y tratar de hacer cosas que sean agradables para el consumidor”, destacó y concluyó que lo que la pandemia generó en nuestro país “es que el consumidor ha vuelto a consumir vino en la casa. Probablemente lo que empezó a suceder es que todo los días es domingo en la casa. Todos los días se abre un vino en la casa. Y eso, para los pequeños productores como yo, es una buena noticia”.

El cierre estuvo a cargo de Pamela Alfonso, Directora de Viñedos de Bodega Alta Vista, en la que es responsable de la calidad enológica de los más de 2.5 millones de litros de vino que produce al año el establecimiento. Ingeniera Agrónoma de profesión, forma junto al enólogo francés Didier Debono, el equipo bicultural creador del vino Alta Vista Single Vineyard Temis 2013, que ocupó el puesto número 3 en el Top 100 que realizó la revista Wine Enthusiast en el año 2017, obteniendo un score final de 96 puntos.

En una exposición que recogió los mejores comentarios del debate, Pamela hizo hincapié en entablar diálogos más directos con los consumidores y enfocarse en el segmento millenial con propuestas que incorporen la tecnología. “Tenemos que acercar el vino a los consumidores. El consumidor necesita saber, hay una interacción muy grande con las marcas, y tenemos muchas herramientas digitales hoy, que permiten la interacción instantánea, lo que genera la capacidad de dar productos cada vez más customizados”, detalló.

“En el mercado mundial de vino tenemos que captar a los nuevos consumidores. Los baby boomers serían nuestros actuales consumidores y a quienes necesitamos captar hoy es a los millennials. La forma de interactuar y de consumo que tienen es muy diferente a la generación anterior. Viven sus compras a través de la experiencia y no tanto del producto. Tenemos que empezar a pensar que el mayor uso y acceso a internet es a través del teléfono y brindar experiencias más completas”, resumió. 

Por último, hizo un fuerte llamado a incorporar a la sostenibilidad como columna vertebral de la producción. “¿Cómo la vitivinicultura está generando medidas para el cambio climático? ¿Cómo tenemos que pensar a futuro para poder hacer mejor uso del agua? Todo lo que es cultivado, se logra en base al riego. El agua que usamos en Mendoza proviene de las nieves y esto en un contexto de cambio climático ha disminuido muchísimo en los últimos 10 años”, alertó.

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