Romano:

Romano: "Estamos acostumbrados a los hijos de puta que nos gobiernan"

El actor se manifiesta en contra de la gestión de Macri con el mismo énfasis con que aclara que no es K. Se define como un "francotirador político". Y apoya la gestión de Larreta en la ciudad

Emanuel Goldfarb se baja del escenario con una sonrisa satírica y sube Gerardo Romano. Ya desacoplado de su personaje en ''Un judío común y corriente' –el unipersonal que, a lo largo de casi una hora y media de monólogo, cuestiona qué significa ser judío hoy en una Alemania que vive con culpa y ‘corrección política’ su pasado nazi–, Romano hace una breve arenga cargada de clima electoral –“¡Ojo con el voto!”– antes de abandonar definitivamente el escenario.

Es difícil alienar al actor de la figura política porque, precisamente, Romano tiene un discurso político que no resigna. Tal vez sea su “pertenencia setentista”. De hecho, la lleva a todos lados: a los estudios de televisión, a los escenarios de teatro, a las tarimas de los actos… Y a las entrevistas.

Es político pero no partidista. Afirma que “a lo único que estamos acostumbrados es a los hijos de puta que nos gobiernan”. Los extremos se tocan: ese pensamiento se acerca más al de candidatos fuera del sistema, como José Luis Espert, que al de la política tradicional. Lanza una carcajada sonora e impostada: “¡Sí, pero Espert cree en el ‘Dios Mercado’ y yo creo en el dirigismo, el colectivismo, la participación del pueblo y el Estado en las decisiones trascendentales”. ¿No es muy difícil que eso pueda llegar a ser una realidad? “Muy difícil. Pero lo que es seguro es que así no es, que con la gente durmiendo en la calle no es. Tener comida para 500 millones de habitantes y que no coman más que 35 millones, así no es”.

Apelando a sus conocimientos en Economía –cuenta que fue profesor de la materia cuando estaba en la Facultad de Derecho de la UBA, entre mediados de los ‘60 y principios de los ’70–, le pregunto cuál sería su modelo ideal para el país: “La Argentina es un fenómeno único y distinto en todo el mundo. Nos impusieron pactos que no eran beneficiosos para el desarrollo de nuestras economías y de nuestras sociedades, a través de políticas neocoloniales. Somos más que el homo economicus”. Opina que el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea es una reedición del pacto Roca-Runciman y que descendemos de una larga y consistente historia que empezó con el empréstito de la Baring Brothers durante el gobierno de Bernardino Rivadavia hasta el ‘Megacanje’ de Domingo Cavallo y Fernando de la Rúa.

“Habría que encontrar algún tipo de capitalismo social. Un jubilado ruso gana la misma mínima que un jubilado argentino: u$s 180. Un jubilado finlandés gana u$s 1800; un alemán, u$s 1200; uno del Reino Unido, u$s 1100; uno español creo que u$s 900. Con Cristina, la jubilación mínima era equivalente a u$s 670. Acá, donde vivo, pagaba u$s 200 de expensas –soy un jubilado que no alquila, un privilegiado– y me quedaban 2/3 partes de mi jubilación para comer. Este mes vinieron unos u$s 300. Cuando voy a cobrar mi jubilación y veo a mis colegas previsionales, algunos que no pueden ir solitos y los lleva un sobrino y llegan dando pasitos... Yo proyecto, veo la ropa, el andar, y pienso: “Si tengo dos remedios crónicos y soy un pibe de 73 años, ¿cómo será alguien de 86, sin otro ingreso? Porque la situación mía es privilegiada, pero tengo una mirada social, tengo lazos de solidaridad con mis connacionales”, expresa.

 

 

Romano invitó al escenario a Isabel Polo, hermana del tripulante jujeño Daniel Alejandro Polo, del ARA San Juan

 

 

 

Cree que “las promesas incumplidas son la causa del descontento” actual, pero se encarga de aclarar que no está afiliado a La Cámpora y que no le da un cheque en blanco a nadie. Aunque describe a Cristina Fernández como “la política más destacada y encumbrada, cuantitativa y cualitativamente”, dice que hubiera preferido “un perfil más austero. Pero yo no puedo condenar, porque además carga con el estigma de ser mujer, que es lo que no le perdonan”. Mientras que a su compañero de fórmula, Alberto Fernández, le reconoce “un buen gesto político hacia la sociedad –opuesto al que tuvo Macri con respecto a la grieta y al manejo de la política– que es integrar, moderar, serenar y templar”.  

Sin embargo, en la famosa polarización, prefiere que crean que es “el paradigma del kirchnerismo” a que piensen que apoya el modelo neoliberal “que nos ha destrozado económicamente como sociedad, que es absolutamente inequitativo e injusto. Es un gobierno neoliberal que comete el tremendo mal error de tomar medidas populistas, porque hay más planes sociales que en el gobierno de Cristina”.

 

5 temporadas
“El teatro está complicadísimo. Es un gasto suntuario, y en esta economía... Yo presiono por bajar el precio de las entradas”, revela Gerardo Romano, quien va por la quinta temporada de Un judío común y corriente (Chacarerean Teatre). 

¿Le reconocés algo positivo a la gestión de Mauricio Macri?

¿A este Gobierno? Las ciclovías. Y la poda en altura, que es como se debe podar. Soy muy entendido en plantas y árboles. No sé dónde habrán conseguido estos montaraces, pero podar un árbol y que haga copa a 15 metros de altura no es lo mismo: cuanto más alto, más fresquito está, más saludable la acumulación de oxígeno...

Pero esas son iniciativas del Jefe de Gobierno porteño…

Horacio Rodríguez Larreta me parece muy trabajador, me parece que comunica bien. ¡Pálida la imagen de Macri al lado de un gobernador (sic) como Larreta! Que se levanta temprano y que está con los ojos así, laburando sin parar, inaugurando, yendo y viniendo, hablando, explicando. Lo conozco de chiquito (NdR: comenta que es amigo de su madre y su padrastro) y sé que es así. A Macri también lo conozco... Y sé que no es así.

¿Cuál es el costo de ser un actor politizado?

La obra que hago, 'Un judío común y corriente', es política. En teatro no me meto a hacer boludeces. Es un teatro político, que dice cosas. Si digo una opinión, puedo estar equivocado, pero la digo sin ningún tipo de conveniencia material. No voy a ser candidato a diputado, no voy a ganar $ 250.000 por mes, ni tener privilegios de ningún tipo, ni nada. Soy un francotirador. Tengo absoluta independencia. Y si hay algo que no me gusta, como que le otorguen un crédito a una actriz para que haga una telenovela, lo digo. Porque ese crédito graciable es como regalar plata, y no me parece.  Y (Julio) De Vido no me parece un chorro: me parece una buena persona, que sabe y que hizo bien su trabajo. Sin embargo, eso no me pareció bien, pero no sé si lo decidió De Vido o Cristina o 'Pirulo'.

¿Y las causas de corrupción K?

¿Cuáles? Hay un sinfín de causas, hay lo que se llama lawfare: una judicialización de la política y una embestida mediática y judicial.  No he visto que se ensalce la grieta más profundamente que como lo ha hecho este Gobierno, y esa es una de sus promesas incumplidas.

'Un judío común y corriente' hace énfasis en la tolerancia, ¿cómo nos llevamos los argentinos con esa palabra?

Más o menos. Fijate: los que nos gobiernan hicieron la votación de la interrupción del embarazo… De la disposición del cuerpo de la mujer por la mujer (se corrige). Hicieron el debate, pero Macri, Patricia BullrichMarcos Peña, Esteban Bullrich... todos en contra de la ley ¡¿Para qué carajo la agitaron?! Para cortina de humo. ¿Quién habla de Venezuela ahora? Estábamos hasta acá con Venezuela, parecía que se caía en dos minutos, una gran preocupación de la derecha argentina –la mediática y la no mediática– por los pobres de Venezuela. ¿Y por los pobres de la Argentina cuándo carajo se van a preocupar? Como dice Sergio Burstein: que le aumenten el sueldo a la mucama.

 

 

 

¿No te parece bien que el Gobierno ponga en discusión temas con los que puede no estar de acuerdo?

No si no lo van a votar. Es una mera maniobra de cortina de humo para disimular los fracasos de sus políticas económicas. Me parecía bien que lo apoyasen, pero no que lo utilizasen como forma de disimular los errores del Gobierno. 

En una época de políticos outsiders, ¿te gustaría ser candidato?

No, no. Me ofrecieron...Fui funcionario de Juan Domingo Perón: fui asesor del Ministerio de Bienestar Social y asesor de Antonio José Benítez y de Ernesto Corvalán Nanclares (NdR: ambos ministros de Justicia). Después Perón me designó jefe de la división Sumarios del Ministerio de Justicia. Estuve 11 años en ese cago, del cual me fui porque me pidió la renuncia mi amigo Rafael Bielsa porque ya era un actor demasiado exitoso y notorio… Ronald Reagan no era tan buen mozo como yo, era mucho peor que yo, mucho más de derecha que yo y era presidente de los Estados Unido. ¿¡Cómo yo no iba a poder ser jefe de la división Sumarios del Ministerio de Justicia de la Nación de la 'republiqueta' argentina!?

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