De la pobreza a la riqueza: la historia del manager de Julio Bocca y Les Luthiers

De la pobreza a la riqueza: la historia del manager de Julio Bocca y Les Luthiers

Lino Patalano es uno de los empresarios teatrales más exitosos del país. Su lema de negocios: "Cuando me va mal, no es un fracaso". Por qué sostiene que, en épocas de crisis, la salida al teatro es un refugio y no un gasto.

Es uno de los productores teatrales más exitosos y uno de los representantes más respetados del ambiente artístico. Nacido en Italia, en un pueblo llamado Gaeta Lazio –“en la punta de Lazio, por un metro no soy napolitano”–, Lino Patalano recibe a Clase Ejecutiva sentado en uno de los sillones mullidos que decoran su magnífica oficina en uno de los pisos superiores del Teatro Maipo.

Hijo de la posguerra, a los 6 años partió de su pueblo natal en ruinas, desembarcó en el puerto de Buenos Aires, tomó un tranvía y se instaló en Lanús. “La historia de mi vida es de pobreza y opulencia: mi papá pasó de terrateniente a estibador, yo quebré y me levanté mil veces. Por eso, siempre creo que el futuro va a ser mejor”, define, categórico. Quienes lo conocen bien aseguran que es “un tipo fuera de serie”, de los que no escatiman en agasajos, calificado como un anfitrión 5 estrellas aquí y en cualquier parte del mundo, ya sea cuando viaja por trabajo o por placer.

Fue el representante de Julio Bocca durante toda su carrera: “Fue como haber tenido un hijo”, expresa con orgullo. Hace tiempo que vive en el barrio de San Telmo, y mantiene una rutina casi inalterable: “En una época me levantaba muy temprano, ahora no tanto. Me despierto, me tomo dos o tres tazas de té y no pruebo bocado. Me vengo al Maipo, sigo tomando té, contesto mails y almuerzo una sopa. En una época fumaba cinco atados de cigarrillos, pero dejé hace 10 años porque estaba harto de que me hicieran sentir un asesino. A la tarde hago zapping: veo programas pedorros y también noticieros, pero no miro series. Al atardecer bajo de mi oficina, me tomo un par de copas y, si no tengo ningún compromiso, me voy a cenar a casa”, detalla quien desde 1996 es manager de Les Luthiers.

Con décadas de porteñidad en sus venas, si tiene que elegir una de las mejores esquinas de Buenos Aires, no duda ni un segundo: “Corrientes y Esmeralda siempre tuvo mucho sabor. Cuando trabajaba en el Regina, que era un teatro intelectual, tenía prohibido ir al Maipo o al Nacional. Recuerdo esa época, cuando también Lavalle y Esmeralda era una fiesta: miles de personas iban a los cines, se mezclaban todas las capas sociales, desde el más sofisticado hasta el más humilde y ¡no había un solo punguista!”, evoca esa era dorada justamente desde una oficina donde, antaño, funcionaba un taller que confeccionaba las plumas para el género de la revista porteña.

Patalano produjo las giras argentinas de figuras internacionales como Liza Minelli y Shirley MacLaine, además de haber fichado en el escenario del Maipo a figuras legendarias del espectáculo local como Niní Marshall, Tita Merello, Libertad Lamarque, Tato Bores, Discépolo, Olmedo y Porcel, Antonio Gasalla, Enrique Pinti, Alfredo Alcón y Norma Aleandro. Recientemente llegado de unas vacaciones en el verano europeo, el mismo día que aterrizó participó del cónclave final de producción artística de 'Varieté Walsh: Irreverente María Elena', que se llevó a cabo en el Teatro Colón a principios de agosto. “Fue extraordinario; Norma Aleandro y Diego Peretti como maestros de ceremonia; las voces de Palito Ortega, Elena Roger, Mariano Chiesa, Ángela Torres y Florencia Torrente junto a una orquesta de 11 músicos, con dramaturgia y dirección general de Valeria Ambrosio. La idea no fue hacerle un homenaje a María Elena sino tomar todo lo irreverente, transgresora, multifacética y multitemática que fue para reivindicarla desde la música, la poesía y la actuación”.

Además, ultimó los detalles del estreno de 'La vida a palos', que marcó el regreso de Imanol Arias a un escenario argentino por cuatro únicas semanas: “Hacía veintipico de años que Imanol no venía al país, desde el éxito de 'Calígula'. Estaba detrás de él hace años: quería que hiciera 'Los puentes de Madison' con Susú Pecoraro, pero no se dio. Te aseguro que lo vi feliz con esta vuelta”.

¿Cómo viste la ciudad de Buenos Aires a tu regreso?

La paseo en auto, porque camino más cuando viajo que estando acá. ¡Desde la época de Cacciatore (NdE: Osvaldo, exintendente de facto porteño, entre 1976 y 1982) no se hacía tanto! Buenos Aires está cada día más atractiva: lo que pasa es que las obras son eternas. Estuve en España: están haciendo lo mismo en la Gran Vía y los madrileños también putean porque está todo cortado. La diferencia es que en Buenos Aires te podés tomar una copa cada tanto, y no tres como en Madrid...

¿Cuál es tu balance de 'Sunset Boulevard', una megaproducción que bajó de cartel antes de lo previsto?

Para mí fue un desafío. Pero es muy difícil mantener un espectáculo con una inversión semejante, con 17 músicos y un elenco impresionante… Al menos concreté un sueño. La gente está asustada y expectante. Pero cuando uno no sabe qué puede pasar –y me incluyo–, retrae sus gastos pero también se permite algún gusto en áreas como el entretenimiento. Pasó en 2001: cuando ya sabés que peor no te va a poder ir, aflojás y decís: “Bueno, voy a ir al teatro o a comer, si total…”. En Londres, en plena guerra, la gente prefería morir adentro de un teatro y no en un escondite mientras caían las bombas.

Por otro lado, es increíble la repercusión que generó la reapertura de Liceo, actual Liceo Comedy, con una cartelera exclusiva de propuestas de stand up que acercó la gente joven al teatro y revivió una de las esquinas más emblemáticas, como Rivadavia y Paraná,  donde por  años Enrique Pinti fue absoluto protagonista…

Lo de Liceo Comedy es de esas aventuras locas que comparto con Gustavo Yankelevich: él tenía el teatro apalabrado para otro espectáculo pero no se concretó; entonces, como nos habíamos asociado en Sunset Boulevard, le propuse que lleváramos ahí todo lo que estaba funcionando muy bien en el Maipo. Hoy hay tal variedad y calidad de propuestas que la sala se llena, van más de 3 mil espectadores por semana.

¿Cómo sigue la cartelera del Maipo hasta fin de año? ¿Y qué tenés pensado para la temporada de verano en Mar del Plata?

En el Maipo, Imanol Arias sigue hasta septiembre; a lo mejor traemos a Fátima Flores por 8 semanas, adicionales a los dos Ópera ya confirmados; y en octubre Gerónimo Rauch va a presentar su nuevo disco. Para el verano, ya está confirmado el stand up de Roberto Moldavsky en el Radio City; y en el Roxy, que se transformará en Roxy Comedy, habrá una cartelera de ese género que irá variando según el día de la semana.

Muchos creen que los éxitos teatrales son ‘puro olfato’ del productor…

Es lo que creen, pero no es verdad. Es lo mismo de siempre: en los ‘60 fue el teatro independiente, en los ‘70 el café concert, en los ‘80 los pubs, en los ‘90 los alternativos como el Parakultural, ahora está a full el stand up. Cuando la gente no va al teatro, muchos le echan la culpa a distintos factores en vez de ver la realidad: el público elige qué quiere ver. Por eso, incluso cuando me va mal, no lo considero un fracaso. Y así siempre disfruto de lo que hago.